Colombia ha dado una nueva demostración de madurez democrática, cuando el pasado 31 de mayo millones de ciudadanos acudieron a las urnas para elegir presidente y vicepresidente para el periodo 2026-2030, en una jornada que se desarrolló con normalidad y una importante participación popular. Catorce binomios estuvieron en competencia, reflejando la diversidad ideológica y política de una nación que continúa debatiendo su futuro en libertad.Los resultados de la primera vuelta electoral dejaron un escenario de gran interés para América Latina. El abogado y dirigente político de derecha Abelardo De la Espriella obtuvo el primer lugar con el 43,74 % de los votos, convirtiéndose en la principal figura de la oposición al actual Gobierno. Por su parte, Iván Cepeda, del sector político vinculado al actual presidente Gustavo Petro y la extrema izquierda, alcanzó el 40,90 % de la votación. Sin llegar al porcentaje para la victoria en primera vuelta tendrán que participar en la segunda vuelta para el próximo 21 de junio.Más allá de las cifras, el resultado constituye un mensaje político de gran relevancia. Una parte importante de la ciudadanía ha expresado su deseo de revisar el rumbo adoptado por la administración de Petro. Temas como la seguridad, la inversión privada, la generación de empleo, el crecimiento económico y el fortalecimiento institucional, la lucha contra el narcotráfico y la guerrilla, ocuparon un lugar central en la campaña y explican gran parte del respaldo alcanzado por De la Espriella.Diversos medios colombianos han coincidido en señalar que la elección evidenció un país dividido en dos grandes corrientes políticas, pero comprometido con las reglas democráticas. Mientras departamentos del interior y los principales centros productivos respaldaron mayoritariamente la propuesta de cambio representada por De la Espriella, otras regiones como el corredor marítimo y fronterizos con Ecuador y la Amazonía mantuvieron su apoyo al proyecto político impulsado desde la Casa de Nariño, demostrando su influencia en esas regiones. Un hecho significativo fue el anuncio de apoyo realizado por Paloma Valencia, quien obtuvo cerca del siete por ciento de la votación, lo que fortalece la posibilidad de construir una amplia coalición democrática en torno a la candidatura de De la Espriella de cara a la segunda vuelta.Periódicos como El Tiempo y El Colombiano han destacado que la campaña final será decisiva para captar el voto independiente y de los sectores moderados. La discusión ya no girará únicamente alrededor de las ideologías, sino también sobre la capacidad de cada candidato para garantizar gobernabilidad, seguridad jurídica y estabilidad económica.Desde Ecuador observamos con atención este proceso. Colombia es un socio estratégico y un referente regional. Una democracia sólida, con instituciones fuertes y alternancia política, beneficia no solo a los colombianos sino a toda la región andina. Por ello, independientemente del resultado definitivo, la primera vuelta deja una lección positiva: los cambios políticos deben conquistarse en las urnas y dentro del marco de la libertad.Bien por Colombia. Bien por la democracia. (O)
Roberto Passailaigue Baquerizo: Bien por Colombia | Columnistas | Opinión
Desde Ecuador observamos con atención este proceso. Colombia es un socio estratégico...












