Alrededor de una decena de columnas de humo se alzan sobre la región de Moscú por segundo día esta semana. La gigantesca refinería de la capital ha vuelto a ser alcanzada por una oleada masiva de drones a pesar de que la provincia cuenta con sistemas antiaéreos. El fuego masivo es visible al sureste de la ciudad, pero los vídeos que han recogido las explosiones y el fuego se han hecho virales en el resto de una ciudad acostumbrada a vivir al margen de la guerra en Ucrania. En una de las grabaciones difundidas en la red vuela sobre las llamas la tapa de un depósito. Según las autoridades locales, no ha habido víctimas en este bombardeo.Las baterías rusas abatieron 555 sobre todo el país —192 sobre Moscú—, pero no lograron frenar la oleada ucrania. Las fuerzas ucranias ya habían atacado con éxito esta planta el pasado martes. La refinería de Gazprom produce más de un tercio del combustible que consume la capital, incluidos sus aeropuertos, que han vuelto a cerrar temporalmente este jueves por la presencia de drones. Uno de los drones lanzados sobre Moscú golpeó un edificio residencial en el distrito de Zhukovski, según ha informado el gobernador de la región, Andréi Vorobiov. Otro aparato cayó sobre un gimnasio en localidad de Liubertsi. En ninguno de estos incidentes hubo víctimas, según las autoridades.“Ucrania no tiene un sistema de defensas antiaéreas de este tipo; solo cuenta con algunos componentes, pero no con un sistema completo. Tienen el sistema Patriot y otros modelos, que también son muy deficientes”, afirmaba el presidente ruso, Vladímir Putin, a principios de junio en el Foro Económico Internacional de San Petersburgo. Aquel evento también arrancó con otra gigantesca columna de humo por el bombardeo ucranio de las refinerías de la ciudad.La campaña de Kiev contra las refinerías rusas ha provocado problemas en el suministro de combustible en 53 regiones. En 18 de ellas se ha limitado la venta a 50 litros por vehículo.Según los datos de la consultora Energy Intelligence, el volumen de refinación de petróleo en Rusia ha caído por debajo de los cuatro millones de barriles diarios, el nivel más bajo en 21 años. Y no es el único problema del Kremlin: el acuerdo de paz alcanzado por Estados Unidos e Irán ha tumbado el precio del barril de crudo ruso y ya ronda sus niveles de previos al conflicto, unos 63 dólares por unidad frente a los más de 120 dólares que llevó a alcanzar en abril por el cierre del estrecho de Ormuz.