Lo dijo el difunto Luis Aragonés tras la derrota de España ante Suiza en el Mundial de Sudáfrica 2010: "En los primeros partidos, hay que salir al 110% desde el principio y hoy, desde mi punto de vista, se salió con un convencimiento de que se ganaba con facilidad y eso en el fútbol no ocurre". El inesperado y sorprendente 0-0 ante la humilde Cabo Verde fue, valga la redundancia, una cura de humildad para España. Aunque más que para sus futbolistas, que lo intentaron todo y de todas las maneras posibles, para un Luis de la Fuente que, huérfano de Lamine Yamal y Nico Williams, cometió un error de bulto como fue reemplazarlos por Ferran Torres y Gavi. Como un huevo a una castaña, que dice el refrán. Cierto es que la pareja que deslumbró en la última Eurocopa no ha llegado al Mundial en plenitud de condiciones. Especialmente en el caso del pequeño de los Williams, quien en los pocos minutos que estuvo durante el terreno de juego dejó patente su inactividad. Este no fue el caso de Yamal, a quien se le vio con chispa pese a no jugar desde el 22 de abril. TE PUEDE INTERESAR Sin embargo, Lamine no pudo resolver en 20 minutos el atasco que hubo durante los 71 anteriores. Es entendible que De la Fuente no quisiera arriesgar a su gran estrella, aunque esto es exactamente lo que acabó haciendo. Siguiendo en el análisis de Luis Aragonés, y más visto lo visto, ¿no hubiera sido más lógico sacarlo al principio para encarrilar el partido y luego guardarlo? Ls víctimas de jugar con Ferran y Gavi en banda Dicho esto, pensar que Ferran Torres y Gavi podían interpretar el papel de extremos rápidos y habilidosos, sin ese uno contra uno necesario para derribar el muro de Cabo Verde, no solo condenó a los elegidos, sino también perjudicó a Rodri, con pocas líneas de pase; Fabián, que chocaba con Ferran; Pedri, demasiadas veces por delante del balón; y, sobre todo, Mikel Oyarzabal, ahogado entre tanto caboverdiano. Oyarzabal, rodeado de rivales. (EFE/Lavandeira Jr) Y, claro, el delantero de la Real Sociedad fue uno de los principales focos de las críticas por una de esas estadísticas que, como dice Juanma Lillo, "son como los tangas: dejan ver todo, menos lo más importante". Resulta que Oyarzabal estuvo media hora sin tocar el balón, algo que no sucedía en un Mundial desde 1966, cuando se empezaron a contabilizar estos datos. Claro que el problema no fue que Mikel no lo tocara, sino que quienes lo tocaron no generaron apenas nada. El diagnóstico de Ignacio Benedetti Así escribía Ignacio Benedetti en Mi fútbol, pensar el juego para que no nos lo quiten: "Hay partidos donde uno debe asumir más (…) y otros donde debe desaparecer y crear espacio para que otro brille. Saber desaparecer también es una virtud futbolística, aunque sea más difícil de vender en tiempos de exposición y estadística individual". Esto es lo que intentó Oyarzabal, aunque sus compañeros tampoco pudieron aprovecharlo. Efectivamente, el autor de este libro de recomendable lectura para los amantes del fútbol como juego y no solo como entretenimiento o negocio, da en la tecla cuando escribe que "hoy se habla mucho de intensidad, de ritmo, de transiciones. Y se habla poco de comprensión, de interpretación, de pausa. No porque estas últimas hayan sido importantes, sino porque son incompatibles con el relato". De la Fuente habla con Lamine Yamal. (EFE/Lavandeira Jr) Y sentencia el periodista venezolano: "Importunan a los traficantes de la urgencia, dejan en evidencia a quienes construyeron su autoridad sobre la velocidad del diagnóstico. No entran bien en el resumen rápido ni en el discurso inmediato que la industria del entretenimiento requiere para seguir girando". Sin duda, un fino y acertado diagnóstico de cómo se mira —aunque no por ello siempre se vea— el fútbol hoy en día. Lo que pasó en Sudáfrica... y en Qatar Y ya que empezamos haciendo referencia al Mundial de Sudáfrica 2010, no viene mal recordar que, después de caer ante Suiza (0-1), la Selección de Vicente del Bosque derrotó a Honduras (2-0) y Chile (2-1) en los otros dos partidos de la fase de grupos, para después hacer lo propio con Portugal (1-0) en octavos, Paraguay (1-0) en cuartos, Alemania (1-0) en semifinales y Países Bajos (1-0) en la final. Sí, con pocos goles, pero mucho fútbol y la primera estrella en el pecho. Dicho esto, sabido es que las cosas no son como empiezan —¿se acuerdan del 7-0 a Costa Rica en el primer partido de Qatar 2022?—, sino como acaban. Y, viendo lo agrandado que estaba Luis de la Fuente, el 0-0 ante Cabo Verde es lo mejor que le podía pasar. TE PUEDE INTERESAR Una cura de humildad que le puso en su sitio y no debe minorar las opciones de España en este Mundial de Estados Unidos, México y Canadá. No en vano, sigue teniendo lo más importante para ganar a todas las selecciones que se le pongan por delante: futbolistas. Lo dijo el difunto Luis Aragonés tras la derrota de España ante Suiza en el Mundial de Sudáfrica 2010: "En los primeros partidos, hay que salir al 110% desde el principio y hoy, desde mi punto de vista, se salió con un convencimiento de que se ganaba con facilidad y eso en el fútbol no ocurre".
Por qué el 0-0 ante Cabo Verde es lo mejor que podía pasarle a un agrandado De la Fuente
Empezar el Mundial empatando contra una humilde selección como la africana fue una cura de humildad para el seleccionador español, que cometió errores de bulto y perjudicó a su equipo










