Fátima Moyano I Málaga, (EFE).- Cumplir 18 años supone para muchos extutelados abandonar los centros de menores y enfrentarse de golpe a la vida adulta, al encontrarse sin apoyo familiar ni personas de referencia cerca, por lo que muchos afrontan esta nueva etapa con dificultades.
Mientras son menores de edad, su tutela se encuentra administrada por las regiones, encargadas de velar por su bienestar, sin embargo, al cumplir la mayoría de edad esta tutela se extingue.
La coordinadora del Área de Jóvenes de Málaga Acoge, Genoveva Pérez, ha expuesto la situación de estos extutelados y ha recordado que una persona con 18 años no tiene la madurez personal, los conocimientos, ni los recursos económicos para vivir emancipada.
En cambio, si cuentan con los recursos y el apoyo necesario, ha asegurado que el 95 por ciento logra emanciparse, ya que buscan empleo, pagan sus impuestos y tratan de acceder a una habitación donde vivir, ha comentado Pérez.
La asociación Málaga Acoge realiza iniciativas para jóvenes que llegan del sistema de protección de menores, desde la búsqueda de recursos para cubrir necesidades básicas hasta la facilitación de uan casa.










