Javier Aguirre se presentó ante los medios en Guadalajara con una actitud juguetona, con bromas a los periodistas y con las traducciones al coreano. Parecía el entrenador de hace 16 años que hacía de las conferencias de prensa un espectáculo, como un stand up futbolero. “Estoy con mucha confianza, he logrado transmitírsela a los jugadores, claro respetando al rival. Corea es un equipo que complica mucho, pelea mucho, tiene gente de primer nivel”, contó más relajado que en la inauguración. El fútbol tenía una deuda con Guadalajara. En los Mundiales de 1970 y 1986, la selección mexicana nunca jugó un partido en suelo tapatío. La ciudad, en cambio, se enamoró de la Canarinha de Pelé, Zico y Sócrates. En 2026, por fin, el equipo tricolor lo hará en el segundo partido contra Corea del Sur, uno de los partidos decisivos. “Escuchar a mi gente escuchar cinco horas esperando un saludo. Madres, abuelas, bebés, mariachis, es indescriptible. Estamos muy agradecidos con la afición mexicana”, dijo el seleccionador en referencia al recibimiento de los aficionados fuera del hotel de concentración en un barrio acomodado en la capital tapatía.“Debutaron 10 jugadores en un Mundial. Los felicité y luego les dije que les concedía el beneficio de la duda por si tenían ese nerviosismo propio de un debut. Era normal”, dijo Aguirre sobre las actuaciones del portero Raúl Rangel, Israel Reyes, Johan Vásquez, Erik Lira, Brian Gutiérrez, Álvaro Fidalgo, Julián Quiñones, Gilberto Mora y Armando González. Sobre La Hormiga, Aguirre admitió que lo llevó al Mundial por su buen paso goleador con las Chivas: “Nos agarró a todos en curva, se subió [a la convocatoria]. Los goles lo llevaron a donde está. Es muy joven. Con cualquiera de los delanteros estoy muy contento”, dijo.En septiembre de 2025, Corea del Sur y los mexicanos jugaron un amistoso que se saldó con un empate 2-2. De ese partido, Aguirre sacó conclusiones que ahora le sirven. Lo principal es cuidar “las transiciones del equipo rival, cómo nulificarlas”. El estratega se refiere, en términos llanos, a cómo actuar cuando el equipo rival logra aprovechar los contragolpes porque la velocidad de sus extremos será crucial para la defensa mexicana. “¿A quién veo con temor? A Kang In, lo quiero mucho, como un hijo. Lo vi crecer en Mallorca. El que más me gustó fue el número seis", valoró en referencia a Hwang In Beom, quien anotó en la victoria de su país frente a Chequia (2-1). También apuntó a la velocidad de Heung Min Son, el segundo máximo goleador de su país y referencia del fútbol mundial. “Se nos olvida la marca al ataque”, reprocha Aguirre. Contra Corea del Sur tendrá que echar mano de Edson Álvarez en la defensa central para suplir a César Montes, quien se fue expulsado en los últimos minutos contra Sudáfrica. “Parece una perogrullada: estoy cómodo con los 26. Juegue quien juegue. No hay titulares ni suplentes. Si no están, no están. No voy a inventar con algo que no he hecho nunca. Son cosas del juego”, reflexiona Aguirre antes de lanzar un mensaje a sus jugadores: “Hay que proponer, hay tratar de quitarles la pelota”.Aguirre ha disfrutado de sus últimos viajes a Guadalajara. En octubre de 2024, la selección mexicana empezaba a vivir la tercera gestión del Vasco como entrenador. Sostuvieron un amistoso que sirvió de trampolín emocional con un 2-0 frente a Estados Unidos. También, en 2025, empataron 1-1 contra Ecuador. El césped del hoy llamado Estadio Guadalajara (el Akron) le sienta bien a su equipo. Los pupilos del Vasco han reiterado en varias ocasiones que no se quieren poner un techo en este Mundial, donde son locales en México y en Estados Unidos gracias a la comunidad mexicana. Algunos de ellos han declarado que quieren ser campeones del mundo. “No puedo controlar los sueños de los jugadores, no puedo limitarlos. Son muy honestotes y responsables de sus palabras. Son congruentes con ellos. Sentimos que podemos con cualquier rival. Luego hay que demostrarlo. Hay que esperar, en el fútbol no hay nada escrito. Cuando eres favorito se te viene todo al revés”, opinó el seleccionador. La mayor prueba de los sueños mexicanos pasa por la garita surcoreana. Un nuevo fútbolAguirre dio su visto bueno a las pausas de hidratación, algo que ha desatado la molestias de los aficionados que lo ven por televisión y que detienen el ritmo del partido dos veces. Como entrenador “no te dejan entrar al campo, pero sí que los jugadores reciban indicaciones. El árbitro te lo permite. Aprovechas para ver algo y corregirlo. No nos viene mal a los entrenadores. Nos sirve para aplaudir un momento. Es otro fútbol a lo que yo jugué. No está mal”, consideró. Sobre el sorprendente empate 0-0 entre España y Cabo Verde o el 1-1 entre Portugal y República Democrática del Congo, el seleccionador apunta a que en este Mundial de 48 selecciones es “muy complicado ganar. No gana España, Uruguay, Brasil. No es fácil ganar. Marruecos le jugó un partidazo a Brasil. Eso es lo que me ha sorprendido más: la igualdad”.