México vivió un primer tiempo entre la euforia y la impaciencia. Apenas comenzó el partido, los “Ole, Ole, Ole”... bajaron desde las tribunas del estadio de Guadalajara. Los dirigidos por Javier Aguirre comenzaron monopolizando la pelota, empujando a Corea del Sur contra su área y parecían dispuestos a resolver rápido el partido y ya pensar en los 16avos de final del Mundial que organiza junto con Estados Unidos y Canadá. Las tribunas ofrecían una verdadera postal de fiesta. Sin embargo, el desarrollo empezó a ir por otro camino. El partido fue perdiendo ritmo y hubo lugar a los pelotazos, las ideas comenzaron a escasear y Corea del Sur encontró espacios para respirar. Inclusive se animó a inquietar con alguna aproximación aislada. El entusiasmo inicial del público local mutó lentamente en ansiedad. Y la ansiedad terminó expresándose en los silbidos que acompañaron el camino de los jugadores hacia los vestuarios cuando el árbitro señaló el final del primer tiempo.México encontró un regalo inesperado y Luis Romo marcó el 1-0. David Ramos - Getty Images South AmericaEn el segundo tiempo, Corea se defendía con orden. Hasta que llegó una jugada imposible de anticipar. Una acción desafortunada que marcó un derrumbe colectivo. Una pelota aérea, aparentemente sencilla, terminó convirtiéndose en el punto de quiebre de la noche. El arquero coreano Seung-Gyu Kim salió a cortar un centro sin aparente peligro, pero chocó con uno de sus compañeros en el área y perdió el control de la pelota. Luis Romo, que ya había comenzado la carrera de regreso para reacomodarse en el medio campo, advirtió el desconcierto antes que nadie. Cambió el sentido de su movimiento, encontró el balón suelto y definió con el arco vacío para marcar el 1-0 que desató el desahogo mexicano.México encontró un regalo inesperadoEn apenas unos minutos México volvió a exhibir una de las caras que mejor conoce cuando organiza un Mundial: la de una selección que convive permanentemente con el entusiasmo de su gente, pero también con la urgencia de cumplir expectativas.Poco importó para su gente que la clasificación para la siguiente rueda llegara con un blooper. La primera misión estaba cumplida.