En febrero, mucho antes del tropiezo de España contra Cabo Verde, Luis de la Fuente y Vicente del Bosque se juntaron a hablar en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas. Hacia el final del vídeo de la charla publicado por la federación, De la Fuente preguntó a su antecesor más exitoso por un momento delicadísimo del Mundial que acabó ganando en 2010 en Sudáfrica. “Vicente, ¿cómo se puede empezar a gestionar un campeonato del mundo, con la expectativa que teníamos, y comenzar perdiendo ese primer partido contra Suiza? ¿Cómo gestionaste ese momento tan importante?”.Del Bosque recurrió a algo que parece muy sencillo: “Actué un poco seco. Les dije a ellos: ‘Si ganamos los próximos seis partidos, somos campeones del mundo’. Se lo dije muy seco y sin ninguna broma. Como que era un desafío que teníamos por delante y era alcanzable”.Aparentemente, la respuesta no contenía ningún secreto inalcanzable. Tampoco una de las que dio De la Fuente el lunes en Atlanta, después del decepcionante 0-0 contra Cabo Verde: “Estamos supertranquilos, convencidos de que esto es muy largo y de que en nuestro planteamiento todavía nos quedan siete partidos”. En sus palabras había un eco innegable de aquel encuentro con una persona a la que reconoció como inspiración: “Has sido mi referente. Me he fijado mucho en ti”, le dijo en la charla. El plan de ambos bajo la tormenta es muy similar.De la Fuente comparte con Del Bosque la aproximación tranquila a los sobresaltos de la alta competición, algo que fuentes federativas atribuyen en buena parte a la edad y la experiencia. El seleccionador actual tiene 64 años, justo a medio camino entre los 59 del campeón del mundo de 2010 y los 69 con los que Luis Aragonés levantó la Eurocopa en 2008. Personas que han trabajado muy de cerca con él estos últimos años destacan la capacidad que el técnico tiene de relativizar las situaciones adversas.Hablando algunas semanas antes del Mundial, estas mismas fuentes recordaban precisamente el manejo que había hecho Del Bosque del tropezón contra Suiza. Recuerdan que, pese a la enorme presión exterior, el técnico mantuvo la calma y la transmitió a sus jugadores para que siguieran confiando en el planteamiento y en la línea que habían seguido hasta entonces, y que venía del triunfo en la Eurocopa de 2008. Veían en De la Fuente esa misma serenidad.Otra persona muy cercana contaba también esos días que el seleccionador llegaba muy fresco a la Copa del Mundo y que eso le ayudaba a poder decidir con claridad en situaciones comprometidas y en circunstancias límite. Ha alcanzado ese punto con la combinación del equilibrio emocional procedente de la experiencia; la liberación que le ha supuesto la ayuda de Aitor Karanka, director de fútbol de la selección; y el efecto de sus entrenamientos diarios en la sala de musculación por las mañanas.De la Fuente no se va alejar de Del Bosque en la gestión de la crisis de Cabo Verde, como tampoco se va a alejar de sí mismo. En su comparecencia en Atlanta dejó más detalles familiares. “La idea es lo que nos ha traído hasta aquí, lo que nos ha hecho campeones de Europa, lo que nos ha hecho estar tanto tiempo invictos. Vamos a seguir apostando por esa idea”. Aquello remitía a la noche en la que empezó su “peor momento como seleccionador”, como lo describe en su libro La vida se entrena cada día. Otro partido con desaciertos de planteamiento que se aplicó a corregir en privado. Como ahora. En marzo de 2023, España perdió contra Escocia en Glasgow en el que solo era su segundo partido como seleccionador. Los días siguientes las críticas fueron feroces, pero ya la noche de la derrota se sometió a una dura rueda de prensa. Bajo la tormenta, se agarró a esa convicción que también mencionó en Atlanta: “La idea que tengo de cara al futuro es la idea que hasta ahora he trabajado. Así no me ha ido mal”, dijo. “Yo sigo convencido de que este es el camino. Así se lo he dicho a los jugadores. Ellos me conocen bien y yo les conozco también bien”.Cinco futbolistas de la selección del 0-0 contra Cabo Verde habían sufrido con él un comienzo de campeonato aún peor. Unai Simón, Fabián, Oyarzabal, Merino y Olmo estaban en el equipo que empezó el Europeo sub 21 de 2019 perdiendo 3-1 contra Italia. “Estuve en aquel torneo y acabó de una manera que ojalá acabe también este”, recordó Merino este martes, campeón de Europa aquella vez pese al mal estreno.En la gestión del resbalón de este Mundial, el jugador del Arsenal ha reconocido al mismo De la Fuente sereno de entonces: “He visto un míster muy parecido, un míster tranquilo, sabiendo que esto no es cómo empieza, sino cómo acaba”, dijo. “Sabemos que lo que estamos haciendo va a tener recompensa, porque estamos trabajando igual que hemos trabajado siempre. Y siempre nos ha funcionado”. De la Fuente ha cambiado poco en estos siete años. Pero sus futbolistas han crecido mucho. “No solamente es Luis el que nos tiene que dar la tranquilidad a nosotros, que nos la sigue dando; sino que nosotros mismos también tenemos ese poso de saber por experiencia propia que por un bache no se va todo al traste, sino que todavía tenemos margen de maniobra”.
De la Fuente y el ‘manual Del Bosque’ para las crisis al principio de un Mundial
Tras el 0-0 con Cabo Verde, el seleccionador recurre a la serenidad y mira a lo que queda de torneo, como su antecesor cuando perdió contra Suiza en el estreno en 2010












