Raquel D�az MadridActualizado Martes,

marzo

17:41Durante a�os, el oc�ano fue, en cierto modo, el gran punto ciego del cambio clim�tico. Los cient�ficos sab�an que aquella masa inmensa de agua absorb�a calor, redistribu�a energ�a y condicionaba el tiempo y el clima, pero faltaban instrumentos para seguir su pulso con precisi�n. Por eso el Premio Fundaci�n BBVA Fronteras del Conocimiento en Cambio Clim�tico y Ciencias del Medio Ambiente concedido a Carl Wunsch este martes no reconoce solo una carrera brillante: distingue al investigador que ayud� a convertir el oc�ano en una pieza medible del sistema clim�tico global.Wunsch, profesor em�rito del Instituto Tecnol�gico de Massachusetts (MIT) con formaci�n inicial en Matem�ticas y doctorado en Geof�sica, entendi� pronto que la regulaci�n del clima no pod�a explicarse sin mirar bajo la superficie del mar. Su aportaci�n fue doble: por un lado, impuls� nuevos sistemas de observaci�n a escala planetaria; por otro, desarroll� herramientas anal�ticas capaces de traducir ese alud de datos en una lectura coherente del calentamiento oce�nico. Ese trabajo, seg�n destac� el jurado, ha sido decisivo para sostener las estimaciones actuales sobre el aumento de temperatura en los oc�anos por efecto de los gases de efecto invernadero.La magnitud del cambio se entiende mejor si se recuerda de d�nde ven�a la oceanograf�a. Durante buena parte del siglo XX, observar el oc�ano significaba embarcarse durante semanas, tomar medidas parciales y asumir que buena parte de lo que ocurr�a entre una campa�a y otra quedaba fuera de foco. El propio cient�fico lo resume con una imagen muy reveladora: aquellos m�todos eran lentos, costosos y los buques tardaban "cien a�os" en cubrir gran parte del oc�ano. Aquella limitaci�n, en la pr�ctica, imped�a entender con claridad c�mo el mar estaba respondiendo al calentamiento global.El gran giro lleg� cuando la tecnolog�a empez� a cambiar la escala de la observaci�n. Seg�n explica Wunsch, "hace unos 30 a�os, la tecnolog�a permiti� observar el oc�ano global diariamente". Ese salto fue posible gracias a una combinaci�n que hoy parece natural, pero que entonces result� transformadora: "se aprovecharon las mediciones desde el espacio y la invenci�n de instrumentos aut�nomos que navegan por todo el mundo".Ah� aparece una de las huellas m�s profundas de Wunsch. As� impuls� el World Ocean Circulation Experiment, el gran esfuerzo internacional que permiti� reunir observaciones sin precedentes del oc�ano global entre 1990 y 1998, con participaci�n de cerca de 30 pa�ses. Aquella iniciativa no fue un simple inventario de datos: sent� las bases para describir c�mo circulan el calor y el agua en el planeta, y mejor� de forma sustancial los modelos clim�ticos que hoy se utilizan para anticipar riesgos futuros.Comprender c�mo cambia el oc�anoEn ese cambio de paradigma fue decisivo el impulso al Experimento sobre la Circulaci�n Oce�nica Mundial, el WOCE, uno de los grandes programas internacionales que ayudaron a sentar las bases de la observaci�n moderna del oc�ano. Su objetivo era comprender c�mo cambia el oc�ano y c�mo interact�a con la atm�sfera en el contexto del calentamiento global. Ese esfuerzo abri� el camino a sistemas posteriores de vigilancia oce�nica mucho m�s robustos, apoyados tanto en sat�lites como en redes de boyas e instrumentos aut�nomos distribuidos por todo el planeta.Para saber m�sLo que fue emergiendo de esa nueva capacidad de observaci�n no era precisamente tranquilizador. Wunsch subraya que "se ha aprendido que el oc�ano cambia significativamente a escala global y regional", una constataci�n clave porque rompe con la vieja idea de un oc�ano casi inmutable, lento y pasivo. Entenderlo de verdad, sostiene el investigador, exige observarlo "de arriba abajo", desde la superficie hasta "profundidades de 4.000 metros o m�s", y hacerlo adem�s en todas las escalas temporales, "desde semanas hasta milenios". Solo as� se puede reconstruir su relaci�n con la atm�sfera, con las masas de hielo y con el comportamiento futuro del clima.De esta forma confirm� que el calentamiento global no se queda en la atm�sfera: el oc�ano est� acumulando una cantidad enorme de energ�a, y esa reserva t�rmica tiene consecuencias directas. Ayuda a explicar la subida del nivel del mar, agrava el riesgo asociado al deshielo polar y alimenta fen�menos extremos m�s intensos. Ah� est� una de las claves de su legado: haber contribuido a que la investigaci�n oceanogr�fica deje de parecer un asunto remoto para convertirse en una herramienta concreta con la que anticipar riesgos reales, desde la subida del nivel del mar hasta la intensificaci�n de fen�menos como olas de calor marinas y terrestres, lluvias torrenciales, inundaciones y otros episodios cada vez m�s da�inos."Cuanto m�s CO2 se a�ade a la atm�sfera, m�s energ�tico se vuelve todo el sistema, desde el oc�ano hasta las capas de hielo. Y cuando ese sistema gana energ�a, tambi�n aumenta la probabilidad de extremos y de cambios potencialmente catastr�ficos en las pr�ximas d�cadas", se�ala. La aportaci�n de Wunsch ha sido fundamental para medir esa realidad con mayor rigor y para situarla en el centro del relato cient�fico sobre el cambio clim�tico.