Hace exactamente 20 años, Fabio Cannavaro levantó la Copa del Mundo como capitán de Italia en el Estadio Olímpico de Berlín. Hoy, a sus 52 años, el exdefensor central regresa al mayor escenario del fútbol, pero esta vez desde el banquillo de Uzbekistán, en el momento más importante de la historia de ese país centroasiático.

Nacido el 13 de septiembre de 1973 en Nápoles, Cannavaro debutó como profesional con el Napoli en 1993. Su carrera como jugador lo llevó a defender los colores del Parma, donde ganó dos Copas de Italia, una Supercopa de Italia y una Copa UEFA; del Inter de Milán, la Juventus —en dos etapas—, el Real Madrid, donde conquistó dos ligas españolas y una Supercopa de España, y el Al-Ahli de Emiratos Árabes Unidos, club en el que se retiró en el 2011.

Su punto más alto llegó en el 2006. Como capitán de la Azzurra, Cannavaro fue la figura defensiva del equipo que se coronó campeón del mundo en Alemania. Ese mismo año recibió el Balón de Oro y se convirtió en el último defensor en ganar el premio hasta la fecha. Fue el emblema de una Italia sólida y campeona.

Veinte años después, Cannavaro vive un capítulo muy distinto. Mientras Italia atraviesa una profunda crisis y no clasifica a un Mundial por tercera edición consecutiva —ausente en Rusia 2018, Catar 2022 y Estados Unidos-México-Canadá 2026—, el excapitán italiano dirige a la selección que debuta en la historia de las Copas del Mundo.