La soberanía digital se ha convertido en una prioridad para empresas de distintos sectores. A medida que la computación en la nube consolida su papel como base de la infraestructura tecnológica corporativa, las organizaciones revisan dónde almacenan sus datos, cómo los procesan y qué grado de control mantienen sobre activos cada vez más relevantes para la operación y la competitividad.Según proyecciones de Gartner, más del 50% de las multinacionales contará con estrategias de soberanía digital en 2029, frente a menos del 10% actual. La consultora estima además que la inversión en nube soberana superará los 80.000 millones de dólares (mdd) en 2026.“La soberanía digital busca empoderar a las organizaciones y naciones con la autonomía necesaria para tomar decisiones informadas e independientes que moldeen su futuro digital. Descuidarla puede exponer a las empresas a riesgos significativos, principalmente relacionados con una mayor dependencia, vulnerabilidades legales y una seguridad comprometida”, afirma Thiago Araki, director sénior de tecnología para América Latina en Red Hat.De los datos a la infraestructura: las cuatro dimensiones de la soberaníaLa soberanía digital puede definirse como la capacidad de una organización o de un Estado para ejercer control efectivo sobre su infraestructura tecnológica, sus datos, sus operaciones y sus procesos. El concepto suele agruparse en cuatro dimensiones complementarias.La soberanía de los datos se refiere al control sobre la recopilación, clasificación, procesamiento y almacenamiento de la información, así como al cumplimiento de las normativas aplicables. También considera el uso de esos datos en distintos contextos, incluido el entrenamiento de modelos de Inteligencia Artificial (IA).La soberanía tecnológica alude a la capacidad de ejecutar cargas de trabajo —entre ellas aplicaciones de inteligencia artificial— sin una dependencia excesiva de un único proveedor tecnológico, reduciendo así riesgos operativos y de interferencia externa.La soberanía operativa está vinculada a la visibilidad y al control sobre el funcionamiento de los servicios digitales, desde el aprovisionamiento de recursos hasta la supervisión de accesos y rendimiento.Por último, la soberanía de confiabilidad hace referencia a la capacidad de verificar de forma independiente la integridad, seguridad y resiliencia de sistemas e infraestructuras críticas.“No hay soberanía digital sin un control integral. Es fundamental garantizar que organizaciones y países mantengan el control sobre sus decisiones, infraestructura y propiedad intelectual en un entorno global cada vez más complejo”, señala Víctor Cornejo, arquitecto jefe para Latinoamérica en Red Hat.América Latina busca fortalecer su autonomía digitalLa discusión sobre soberanía digital también comienza a ganar terreno en América Latina. Aunque la región avanza a un ritmo más lento que Europa, Asia o América del Norte, distintos países han impulsado regulaciones, proyectos de expansión de centros de datos y estrategias multicloud destinadas a fortalecer el control sobre la infraestructura digital.De acuerdo con Gartner, la inversión regional en nube soberana alcanzará los 506 mdd en 2026 y ascenderá a 946 millones en 2027.La adopción de tecnologías y prácticas orientadas a la soberanía digital puede contribuir al desarrollo de marcos regulatorios más alineados con las prioridades locales y a una mayor capacidad de decisión sobre el almacenamiento y uso de los datos de ciudadanos y empresas. También puede favorecer la cooperación regional y la formación de profesionales especializados en estas materias.La arquitectura tecnológica como factor de competitividadLos sectores financiero, sanitario y gubernamental figuran entre los más afectados por las exigencias de soberanía digital. La necesidad de garantizar trazabilidad, gobernanza de datos y transparencia en el uso de algoritmos ha impulsado la adopción de arquitecturas distribuidas e híbridas, capaces de combinar escalabilidad con requisitos locales de control y cumplimiento normativo.En este contexto, las tecnologías de código abierto adquieren una relevancia creciente. El open source ofrece niveles de transparencia que facilitan la auditoría de sistemas, fortalecen las prácticas de seguridad y contribuyen al cumplimiento regulatorio.Red Hat sostiene una estrategia basada en tecnologías abiertas y arquitecturas de nube híbrida con el objetivo de ampliar la capacidad de control y la libertad de elección de las organizaciones. La compañía destaca la importancia de la resiliencia operativa, la protección de infraestructuras críticas y la colaboración con ecosistemas tecnológicos locales, especialmente ante el crecimiento de las cargas de trabajo asociadas a la inteligencia artificial.La compañía también ha ampliado iniciativas orientadas a la madurez en soberanía digital, incluyendo herramientas de diagnóstico y programas de capacitación para líderes de TI, con foco en gobernanza, cumplimiento y arquitectura híbrida. “Trabajamos en conjunto con organizaciones públicas y privadas para implementar entornos de nube híbrida que promuevan mayor control, cumplimiento y resiliencia operativa. Para ello, impulsamos el desarrollo del ecosistema tecnológico mediante alianzas con universidades y un sólido programa académico que ofrece acceso gratuito a formación y certificaciones en áreas clave”, afirma Alexandre Duarte, vicepresidente de Servicios para América Latina en Red Hat.Según la compañía, este enfoque busca reforzar la capacidad de elección de organizaciones y gobiernos mediante infraestructuras flexibles, resilientes y preparadas para responder a las crecientes exigencias de gobernanza digital. En un contexto de creciente dependencia tecnológica, la soberanía digital se perfila como un factor cada vez más relevante para la competitividad y el desarrollo económico.
La soberanía digital gana espacio en las empresas ante los desafíos de la inteligencia artificial y la regulación
En medio de tensiones geopolíticas, nuevas exigencias regulatorias y el avance de la inteligencia artificial, las organizaciones buscan reforzar el control sobre sus datos e infraestructuras mediante arquitecturas abiertas y tecnologías de código abierto













