TOLEDO.- Las declaraciones del presidente de los empresarios de Castilla-La Mancha, Ángel Nicolás, banalizando los problemas de salud mental entre los jóvenes, a los que tildaba de "memos" por estar de baja, y atribuyendo el problema a una cuestión de "educación" y "falta de fortaleza", no han pasado desapercibidas y son numerosas las críticas que el toledano está recibiendo por ellas. Reproches no solo por trivializar un problema complejo que afecta a una parte importante de la población, no solo a los jóvenes, sino también por obviar que algunos de los factores que inciden de forma significativa en la salud mental de la juventud tienen relación directa con la precariedad laboral -sobre la que el colectivo al que representa tiene algo que decir- y la inseguridad que esto genera.

Reprobación que no se ha hecho esperar por parte de la Federación Salud Mental de Castilla-La Mancha, desde la que consideran que las manifestaciones de Nicolás durante una jornada sobre absentismo laboral organizada por la CEOE en relación a la solicitud de bajas por salud mental por parte de la población joven "banalizan y generalizan una realidad mucho más compleja".

Y es que, recuerdan al responsable de la patronal castellenomanchega, que detrás de las bajas laborales por salud mental "puede haber factores relacionados con condiciones laborales y salariales o la precariedad en el puesto de trabajo", así como con "incertidumbres" que viven las personas jóvenes en cuestiones como el acceso a la vivienda o sus condiciones de vida y expectativas de futuro.