La cumbre del G7 en la localidad francesa de Evian, cerca de la frontera con Suiza, concluyó este miércoles. La cita sirvió de revulsivo para que Trump y los aliados limaran las rencillas del pasado. El hecho de que el magnate se sintiera apoyado por sus colegas en su futuro acuerdo de paz con Irán hizo que la cordialidad reinara en las reuniones, en las que incluso hubo chascarrillos previos a las reuniones.El propio Trump entró a la última de las sesiones, se paró ante los líderes mundiales y les profirió un "I'm the boss" -soy el jefe-, entre risas del resto de jefes de Estado y de Gobierno.
En un comunicado conjunto, los líderes globales apoyaron "fuertemente" el memorando de entendimiento "integral y sólido" al que llegaron Teherán y Washington, "el cual pueda traer paz". Asimismo, exigieron "el derecho de paso en tránsito sin restricciones ni peajes es la base del comercio internacional", rezaba la declaración.
En lo que respecta a Israel y el Líbano, sin nombrar directamente al país hebreo, los Siete hicieron una crítica velada a sus intervenciones militares en Beirut y la frontera sur del país.
"Apoyamos, mediante un alto el fuego inmediato y contundente, los esfuerzos de los líderes libaneses para lograr el desarme de Hezbolá y el monopolio de las armas, y para proteger la integridad territorial y la soberanía del Líbano con las garantías de seguridad internacionales adecuadas".










