El conflicto de Estados Unidos con Irán va encaminado hacia una calma, aunque tensa, que permite a la comunidad internacional volver a centrarse en Ucrania, y eso se vio este martes en la segunda jornada de la cumbre del G7 en Evian (Francia) con la presencia además del presidente Volodimir Zelenski. Allí, Donald Trump mantuvo contactos bilaterales con él y llegó a asegurar que hará "lo que sea posible" por alcanzar la paz entre Kiev y Rusia, mientras la guerra sigue. De hecho, las grandes potencias instan a incrementar la presión contra Moscú mientras Washington le mete prisa al presidente ruso."Rusia debería llegar a un acuerdo. Rusia ha perdido una cantidad tremenda de personas, y también Ucrania. El mes pasado, entre ambos países, perdieron 35.000 soldados. Esto ocurre mes tras mes", sostuvo Trump durante su encuentro con el emir de Catar en los márgenes de la cumbre. "Es una locura lo que está pasando allí", ha incidido, para recalcar que "no ha ocurrido nada parecido desde la Segunda Guerra Mundial", añadió, antes de reconocer que había hablado con Putin el pasado domingo. Está previsto además que una vez que se firme el memorando del acuerdo con Irán el próximo viernes los enviados de la Casa Blanca vuelvan a viajar al Kremlin.Las negociaciones entre Rusia y Ucrania no se dan desde el pasado mes de marzo, cuando tuvieron lugar los últimos contactos en Ginebra. "Haré todo lo que pueda. Si se niegan a avanzar junto a su pueblo, bueno, estamos hablando con ellos sobre eso y veremos qué ocurre", sentenció el presidente estadounidense en un mensaje que fue a la vez dirigido a Zelenski y a Putin. Eso sí, el tono de Trump con el líder ucraniano ha ido cambiando y en Evian le ha llegado a felicitar por los avances de sus tropas sobre el terreno desde hace semanas.El propio Zelenski acogió de buen grado las conversaciones con Trump y reveló que este se ha mostrado a favor de conceder la licencia para que puedan fabricar sus propios misiles Patriot en territorio ucraniano. No tiene tan claro, por otra parte, que se pueda avanzar en un acuerdo de paz... porque Putin no quiere. "Todos creemos que la guerra debe terminar. Todos creemos que Rusia no tiene ninguna voluntad de hacerlo". Por eso considera que hay que "forzar" a Putin a sentarse en la mesa "a través de más sanciones" contra el Kremlin.Y esa línea es la que siguen los socios del G7, incluido el propio Trump, que se ha mostrado a favor de retomar las sanciones energéticas contra Moscú precisamente por la inacción de Putin para sentarse en la mesa de negociaciones -y una vez encauzada la paz con Irán, clave desde el punto de vista de los mercados-. En este sentido, la UE ha pedido a través de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y del presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, "redoblar" el apoyo a Kiev porque la situación sobre el terreno es ahora favorable a los intereses ucranianos. "La situación está cambiando para Ucrania. El panorama en 2026 es muy diferente al de 2025. Ucrania defiende valientemente la línea del frente. El cansancio de Rusia es evidente. Es el momento de redoblar nuestro apoyo", reaccionó Von der Leyen en redes sociales tras la conversación con Zelenski.En paralelo, el Gobierno británico también anunció una nueva batería de sanciones dirigida contra la denominada "flota fantasma" de Rusia, una red de buques utilizada por Moscú para sortear las restricciones internacionales sobre la exportación de petróleo. Las medidas afectarán a más de una veintena de petroleros y alcanzarán también a compañías navieras, aseguradoras marítimas y otros proveedores de servicios vinculados al transporte de crudo ruso. Downing Street explicó en un comunicado que el objetivo es incrementar la presión sobre la capacidad financiera y logística del Kremlin, atacando tanto las embarcaciones empleadas para eludir las sanciones como las estructuras que respaldan la adquisición de material militar. Además, Londres incluirá en su lista de restricciones varios buques de gas natural licuado incorporados recientemente por Rusia para operar en el proyecto Arctic LNG 2, que ya se encuentra sancionado. Con esta nueva ronda, el Reino Unido eleva a más de 600 el número de embarcaciones rusas y de la llamada flota fantasma sometidas a medidas restrictivas, al tiempo que amplía el castigo a las entidades que facilitan la compraventa de estos buques.Rusia por su parte no se mueve y este martes atacó de manera directa a la UE, que acaba de iniciar precisamente las negociaciones de adhesión con Ucrania. "Está construyendo todas sus estructuras de seguridad contra Rusia", expuso el ministro de Exteriores, Sergei Lavrov, quien auguró que el bloque comunitario "simplemente se deshará" por la deriva que, a su parecer, está llevando en los últimos tiempos. Afeó también el "espíritu alemán" que ha vuelto a la UE con el rearme, lo que hará que "colapse". Sobre Ucrania, el Gobierno ruso insistió en que "no hay canales abiertos" entre Kiev y Moscú. El Kremlin mantiene que hay una invitación a Zelenski para negociar en territorio ruso, pero el presidente ucraniano ya la ha declinado en numerosas ocasiones.