Un Donald Trump eufórico tras haber cerrado un acuerdo con Irán ya dejó entrever el lunes, a su llegada a la cumbre del G-7 en la localidad francesa de Évian-les-Bains, que ahora se dedicaría a poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania, insinuando que se implicaría de nuevo a fondo en la búsqueda de una solución, cosa que ratificó ayer. Esto es lo que le pidieron sus socios de este selecto club de las democracias occidentales más industrializadas, que celebraron una sesión especial sobre Ucrania, con la presencia del presidente Volodímir Zelenski, que también mantuvo una reunión bilateral con Trump, calificada por este como “muy buena”. El objetivo del G-7 era convencer a Estados Unidos de que, hasta ahora, sus propuestas han sido demasiado favorables para Moscú, como cuando exigió a Kyiv que cediese a Rusia toda la región del Donbass. Los mandatarios europeos mostraron su predisposición a dialogar con Moscú y pidieron a Trump más implicación para que apoye a Zelenski y su oferta de dialogar directamente con Putin.Los líderes, incluido el presidente estadounidense, reiteraron su respaldo claro a Ucrania, a su soberanía y a su integridad territorial, y coincidieron en que hay que presionar más a Rusia para llevarla a una negociación. Pero mientras Trump prioriza la vía diplomática, los socios del G-7 acordaron aumentar la presión económica sobre el Kremlin con nuevas sanciones contra las exportaciones de gas y petróleo rusos. Incluso Trump entreabrió la puerta a que EE.UU. también restablezca estas sanciones. Simultáneamente, el Reino Unido anunció el suministro de uranio enriquecido para las centrales nucleares ucranianas, reafirmando el compromiso occidental de sostener a Kyiv.Trump insta a Rusia a alcanzar un acuerdo, pero Moscú mantiene cerradas las vías de diálogoTrump insistió ayer en que “Rusia debería alcanzar un acuerdo con Ucrania. Ha perdido una enorme cantidad de personas, y Ucrania también”. Afirmó que los líderes ucraniano y ruso están “abiertos” a que “haga algo” por la paz. El domingo, día de su cumpleaños, había recibido sendas llamadas telefónicas de felicitación de Putin y de Zelenski. Con el líder ruso hablaron sobre un próximo viaje a Moscú, aún sin fecha concreta, del enviado estadounidense Steve Witkoff y del yerno de Trump, Jared Kushner, para retomar la negociación para alcanzar un acuerdo. Recordemos que, siendo candidato, el republicano prometió poner fin al conflicto a las 24 horas de asumir el cargo. Desde entonces ha dejado de hacer tales afirmaciones.El Kremlin aseguró ayer que no había recibido ninguna invitación oficial de la parte ucraniana para un posible encuentro entre Zelenski y Putin en el marco de esta cumbre del G-7, en contra de lo dicho por el presidente ucraniano. Insistió en que Rusia está abierta al diálogo, pero puso sus condiciones: “Zelenski siempre puede venir a Moscú si está dispuesto a negociar de forma responsable y seria”, afirmó en un comunicado. Tras esta respuesta rusa, el líder ucraniano reiteró su llamamiento a Rusia a retomar las negociaciones “en coordinación con Estados Unidos”, sea en territorio norteamericano o en Suiza.El objetivo es relanzar la negociación de paz con Putin y Zelenski sentados en la misma mesaMientras la política y la diplomacia internacional siguen buscando vías para parar la guerra, lo cierto es que esta arrecia sobre el terreno y la situación ha cambiado. Los drones ucranianos alcanzan objetivos cada vez más profundos dentro del territorio ruso para interrumpir líneas de suministro y dañar infraestructuras energéticas, y Rusia responde con bombardeos aéreos masivos sobre las ciudades ucranianas, en especial Kyiv. Ucrania ha incrementado la presión sobre el sector energético ruso y ayer mismo atacó una refinería en Moscú. El conflicto ha entrado en una dinámica de acción-reacción, mientras las líneas del frente están prácticamente estabilizadas con mínimos avances ucranianos en las últimas semanas.En este contexto, ha sido sin duda una buena noticia para Ucrania que la Unión Europea haya abierto oficialmente las negociaciones para su futura integración –y la de Moldavia– en el club comunitario, una vez levantado el veto de Hungría. “Kyiv ha cumplido, ahora le toca cumplir a la UE”, dijo ayer en Évian-les-Bains la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Sin embargo, este será un proceso largo que exigirá al Gobierno ucraniano comprometerse con años de reformas políticas, incluso mientras continúa luchando contra los rusos. Por eso, pese a los ruegos de Kyiv para que se avance rápidamente cuatro años después de solicitar la adhesión, esto no significa que el país, devastado por la guerra, vaya a unirse al bloque pronto. Queda una enorme carga de trabajo por delante para alinear las leyes, instituciones y normas de Ucrania con las de la UE, a pesar de los importantes avances ya logrados por Kyiv.
El G-7 reafirma su apoyo a Ucrania, por Editorial
Un Donald Trump eufórico tras haber cerrado un acuerdo con Irán ya dejó entrever el lunes, a su llegada a la cumbre del G-7 en la localidad francesa de Évian-les-Bains, que ahora se dedicaría a poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania, insinuando que se implicaría de nuevo a...










