¿Cómo puede sobrevivir el catalán en una sociedad cada vez más multilingüe? ¿Cómo pueden contribuir en ello las comunidades indígenas y las lenguas de la inmigración? Son dos de las preguntas que abordará estos días el Foro de Diversidad Lingüística, un encuentro internacional que reunirá en Barcelona expertos, activistas, representantes de comunidades lingüísticas e instituciones de todo el mundo para analizar la crisis de la diversidad lingüística y explorar nuevas estrategias para la revitalización de las lenguas minorizadas.PublicidadOrganizado por Linguapax International en el marco del proyecto europeo FOSTERLANG, el foro quiere convertirse en un espacio de debate y cooperación para afrontar algunos de los grandes retos lingüísticos del siglo XXI, desde la pérdida acelerada de lenguas hasta la gestión del multilingüismo en sociedades cada vez más diversas, como es el caso de la sociedad catalana.El evento llega en un momento especialmente significativo para Catalunya, marcado por la preocupación por el retroceso del uso social del catalán. En este contexto, el catalán es un caso singular. Es una lengua propia con una importante infraestructura institucional y educativa, pero sigue sufriendo procesos de minorización y de pérdida de usos sociales. Al mismo tiempo, convive con una lengua global como el castellano y con cientos de lenguas debido a los flujos migratorios."Tenemos un centro de terminología, tenemos universidades que dan clases en catalán, tenemos una escuela en catalán, tenemos teóricamente todo lo que tiene una lengua de estado y, en cambio, la lengua se va perdiendo", señala Mònica Pereña, presidenta de Linguapax, en declaraciones a Públic. "Aquí hay algo que no acaba de ir o que no acabamos de entender por qué está pasando", señala.Esta reflexión conecta con uno de los principales objetivos del foro: la necesidad de buscar nuevas herramientas para afrontar situaciones que no son exclusivas del catalán. Los participantes analizarán experiencias de otras comunidades lingüísticas que también han desarrollado estrategias innovadoras para frenar el retroceso de sus lenguas.Publicidad"Se trata de ver si esto es un fenómeno propio del catalán, que no lo es -avanza-, y ver si en otras comunidades se están encontrando estrategias que funcionen mejor que las que hemos usado nosotros hasta ahora", explica. En este sentido, el foro va mucho más allá del caso catalán y busca conectar experiencias internacionales de revitalización lingüística procedentes de Europa, América, Asia y otras regiones del mundo.Entre otros, el foro quiere superar la idea de que la defensa del catalán y el reconocimiento de las lenguas de la inmigración son objetivos incompatibles. Los organizadores consideran que esta oposición es artificial y que la preservación del catalán puede ir acompañado de la valoración de la diversidad lingüística. De hecho, uno de los puntos es establecer paralelismos entre la situación del catalán y la de otras lenguas minorizadas habladas por personas migradas, como el quechua o el aymara.De hecho, el evento contará con la participación de representantes de comunidades indígenas y movimientos lingüísticos de varios países, como Colombia, México, Canadá o Pakistán, entre otros. El objetivo es construir consensos que faciliten tanto la protección del catalán como la visibilización de las lenguas de origen de las nuevas comunidades. Según Pereña, estas lenguas no deberían ser percibidas como un problema, sino como un activo social, cultural y económico. "Si no somos capaces de visibilizar el valor que tienen sus lenguas y sus culturas, difícilmente les podemos pedir que hagan el esfuerzo de valorar la nuestra", remarcan.PublicidadUn paisaje lingüístico europeo cambiantePor primera vez, los programas europeos de protección de la diversidad lingüística incorporan también las lenguas de la inmigración. Hasta ahora, estas lenguas no solían ser consideradas parte del patrimonio lingüístico europeo, pero el aumento de la diversidad en Europa ha obligado a replantear esta visión.La iniciativa parte de la constatación de que las lenguas habladas por las comunidades migradas forman ya parte del paisaje lingüístico europeo y, por tanto, también deben ser tenidas en cuenta a la hora de diseñar políticas públicas y modelos de convivencia lingüística.Los organizadores consideran que Europa ha mantenido a menudo una mirada excesivamente eurocéntrica sobre las políticas lingüísticas y que es necesario incorporar nuevos enfoques surgidos del sur global. Muchas de estas experiencias vinculan la lengua con la defensa del territorio, la memoria colectiva, los feminismos, el ecologismo o los procesos de descolonización.Este intercambio internacional permitirá poner en contacto realidades muy diferentes pero que comparten una misma preocupación: la supervivencia de las lenguas ante la presión de las grandes lenguas globales.En un contexto marcado por el auge de discursos homogeneizadores y xenófobos, el encuentro buscará nuevas narrativas capaces de vincular la diversidad lingüística. "Igual que defendemos la biodiversidad porque aporta valor a los ecosistemas, la diversidad lingüística también es un valor que hay que preservar", concluye Pereña.