Steve Jobs fue propietario de Pixar entre 1986 y 2006, período en el que el estudio estrenó películas como Toy Story, Buscando a Nemo y Los Increíbles (Pixar Animation)Durante décadas, Pixar Animation Studios construyó una reputación basada en películas que redefinieron la animación. Detrás de ese historial hay decisiones de gestión poco convencionales, tensiones con Disney y un modelo de trabajo que sus propios creadores tardaron años en comprender del todo. Ed Catmull, cofundador de Pixar y uno de los pioneros de la animación por computadora, impulsó la creación de Toy Story, el primer largometraje animado íntegramente por ordenador. Tras la compra del estudio por Disney en 2006, también estuvo al frente de Pixar y Disney Animation. PUBLICIDADEn una conversación con el periodista y podcaster David Senra, repasó los principios que sostuvieron a Pixar desde sus primeros años hasta su adquisición por Disney.Entre esos principios, uno destaca por su radicalidad: Steve Jobs despidió a dos miembros del directorio de Pixar porque nunca lo contradijeron. No fue una reacción impulsiva, sino la aplicación de una convicción sobre el valor del desacuerdo. PUBLICIDADSteve Jobs despidió a dos miembros del directorio de Pixar porque nunca lo contradijeron y sostuvo que el desacuerdo aportaba valor a la empresa (YouTube)“Si no discrepan conmigo, no están aportando ningún valor a la empresa”, fue la lógica que, según Catmull, guiaba al cofundador de Apple. Las reuniones del directorio eran ruidosas y acaloradas. Jobs no solo toleraba esa dinámica: la exigía.En el centro del proceso creativo de Pixar operó durante años un dispositivo poco convencional: la Brain Trust. Se trataba de un grupo reducido de directores y guionistas experimentados que se reunía después de cada proyección de una película en desarrollo para ofrecer retroalimentación directa, sin filtros jerárquicos. PUBLICIDADLa premisa era simple pero difícil de sostener: la discusión debía girar siempre en torno al problema, nunca en torno a quién tenía razón. Catmull explicó que la dinámica psicológica de esas reuniones requería una atención constante. Los equipos creativos que presentaban su trabajo se sentían vulnerables frente a colegas exitosos. Ed Catmull explicó que en la Brain Trust la discusión debía centrarse en el problema y no en quién tenía razón dentro del proceso creativo de Pixar (Captura de video: YouTube/@DavidSenra)Los nuevos integrantes del grupo temían quedar en evidencia si una idea suya no funcionaba. Esos miedos, si no se gestionaban, desviaban la conversación del problema real hacia las relaciones personales y las carreras individuales.PUBLICIDADJobs no participaba de estas sesiones, y la razón era precisa: su presencia alteraba la dinámica de la sala independientemente del momento en que hablara. “Tenía una voz tan poderosa que, sin importar cuándo hablara, iba a tener un efecto fuerte sobre la dinámica del grupo”, señaló Catmull. El propio Jobs reconocía esa limitación y la asumía. Por eso, su participación se concentraba en las presentaciones ante el directorio, donde sí podía aportar observaciones. PUBLICIDADSteve Jobs no participaba en las sesiones de la Brain Trust porque su presencia alteraba la dinámica del grupo, según relató Ed Catmull (EPA)
Cómo Steve Jobs convirtió el desacuerdo en una ventaja para Pixar y por qué rechazaba rodearse de personas que pensaban igual que él
Ed Catmull, cofundador del estudio y figura clave en la historia de la animación digital, repasó en una entrevista las dinámicas internas que moldearon a la compañía, desde los mecanismos de evaluación creativa hasta las decisiones tomadas en la cúpula empresarial














