Debe alcanzarse un acuerdo global sobre c�mo controlar la tecnolog�a.En mis dos �ltimas columnas, argument� que la IA trae consigo tanto oportunidades como grandes peligros, algunos incluso existenciales. Esta tecnolog�a transformadora tambi�n amenaza valores fundamentales, como la responsabilidad personal e institucional, el estado de derecho, la democracia e incluso la esencia misma de ser humano. Adem�s, ser� dif�cil regular la IA con �xito, no s�lo porque su impacto ser� generalizado, sino tambi�n porque su progreso est� impulsado por una feroz competencia entre empresas y entre Estados Unidos y China.Curiosamente, una publicaci�n reciente de Anthropic afirma que "estamos delegando una proporci�n cada vez mayor del desarrollo de la IA a los propios sistemas de IA... Llevada al extremo, y con la capacidad de c�mputo suficiente, esta tendencia apunta a un sistema de IA capaz de... dise�ar y desarrollar de forma aut�noma a su propio sucesor". La publicaci�n a�ade que "si fuera posible... ralentizar el desarrollo de esta tecnolog�a, para darnos m�s tiempo para abordar sus inmensas implicaciones, creemos que probablemente ser�a algo positivo". Si incluso Anthropic, l�der en IA, teme lo que se avecina, los miedos del resto de nosotros, especialmente de los j�venes, no har�n sino reforzarse.Gran parte de esta preocupaci�n de gran relevancia pol�tica se centra en el incremento del desempleo derivado del supuesto aumento de la productividad. Sin embargo, se desconoce la velocidad y la magnitud de la transformaci�n que producir� la IA. Mi colega John Burn-Murdoch se�al� recientemente, por ejemplo, que el aumento en la oferta de aplicaciones generadas por IA no ha conllevado un incremento proporcional en su uso. Tambi�n ha generado un mayor salto en la producci�n en las primeras etapas del desarrollo de software que en los productos finales.De nuevo, un informe sobre el impacto de la IA en el empleo, publicado el a�o pasado por la Organizaci�n Internacional del Trabajo, concluy� que, a nivel mundial, uno de cada cuatro trabajadores desempe�a una ocupaci�n con cierta exposici�n a la IA generativa. Pero tambi�n a�ade que s�lo "el 3,3% del empleo mundial se encuentra en la categor�a de mayor exposici�n". Esto no parece una disrupci�n importante. Adem�s, en el pasado se han producido largos desfases entre las grandes innovaciones (la electricidad, por ejemplo) y el aumento de la productividad. Como escribe Paul Krugman, el crecimiento de la productividad ha sido menor durante la era digital que despu�s de la Segunda Guerra Mundial, un periodo sin avances de tal magnitud.En el extremo opuesto del debate, Vinod Khosla, un experimentado inversor en tecnolog�a, afirma en Financial Times que "estoy seguro de que la IA har� el 80% del trabajo econ�micamente valioso que realizan los humanos hoy en d�a, en el 80% de todos los empleos, m�s r�pido de lo que la mayor�a cree. La cuesti�n no es si el subempleo masivo llegar� en la pr�xima d�cada, sino si contaremos con un marco pol�tico coherente preparado para cuando lo haga".El escepticismo sobre la velocidad y la magnitud del impacto de la IA est� justificado. Pero Khosla tiene raz�n: debemos prepararnos. La civilizaci�n podr�a no sobrevivir a los shocks existenciales y las perturbaciones econ�micas con los que amenaza la IA. La incertidumbre justifica la preparaci�n, no la complacencia.Entonces, �qu� debe significar estar preparados?En primer lugar, debemos estar preparados para un mundo donde las m�quinas tomar�n decisiones importantes y, en algunos casos —sobre todo en la guerra y la investigaci�n biol�gica—, de enorme trascendencia.En �ltima instancia, los humanos deben rendir cuentas por esas decisiones, como los programadores de IA, los directivos de las empresas que la comercializan y los responsables de la toma de decisiones en las instituciones que la utilizan. Contrariamente a la opini�n del presidente argentino Javier Milei, la IA no debe dirigir instituciones sin que haya personas que rindan cuentas. Los propietarios, directivos y funcionarios deben ser responsables penal y civilmente de los da�os causados por la IA.En segundo lugar, no podemos confiar en el sentido moral ni en el autocontrol de los creadores de IA. Ya hemos tenido una experiencia terrible con las redes sociales. Como ya he se�alado: "Difundir mentiras y fraudes puede ser un buen negocio. Peor a�n, difundir publicaciones que hacen la vida insoportable a la gente puede ser un buen negocio... Parece probable que la inteligencia artificial termine empeorando nuestra situaci�n colectiva al crear fraudes 'perfectos' de todo tipo". Anthropic quiz�s quiera reducir la velocidad, pero est� en una carrera: no puede controlar lo que hacen sus competidores. No permitimos que las compa��as farmac�uticas lancen medicamentos que no hayan pasado por un r�gimen de pruebas adecuado, y con muy buena raz�n. Algo similar deber�a aplicarse al nuevo software de IA. Adem�s, en un mercado competitivo, dichos reg�menes tambi�n deben aplicarse a nivel global.En tercer lugar, esta es la raz�n por la que los reg�menes no pueden ser s�lo nacionales. Debe existir un acuerdo global sobre c�mo se debe probar y controlar la IA y c�mo se debe imponer la responsabilidad por los da�os.La UE, al parecer, vuelve a desempe�ar el papel de regulador de primer (o �ltimo) recurso. Esto puede no ser tan malo. En todo el mundo, la gente conf�a en que la UE sea un mejor regulador que Estados Unidos o China, probablemente porque creen que estar� menos influenciada por intereses empresariales o por el deseo de usar la IA como arma. Sin embargo, idealmente, China y Estados Unidos deber�an ser los pilares de cualquier acuerdo. La IA es demasiado arriesgada para todos como para desarrollarla sin control.Por �ltimo, y de especial importancia, existe una alta probabilidad de que la IA, con el tiempo, devaste el mercado laboral, aumente la desigualdad y cree una extraordinaria concentraci�n de poder econ�mico —y por ende, pol�tico— en manos de un peque�o n�mero de empresas y personas. Si a esto le sumamos las muchas otras amenazas que plantea la tecnolog�a, nos enfrentamos a un enorme riesgo de que se produzca un derrocamiento autocr�tico de la democracia. De hecho, ya est� ocurriendo. Quienes desean que sobreviva un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo deben intentar impedirlo. La implicaci�n m�s obvia es que una buena parte del aumento de los ingresos y la riqueza debe compartirse. El momento de prepararse para ello es ahora. Si no actuamos, ser� demasiado tarde.� The Financial Times Limited [2026]. Todos los derechos reservados. FT y Financial Times son marcas registradas de Financial Times Limited. Queda prohibida la redistribuci�n, copia o modificaci�n. EXPANSI�N es el �nico responsable de esta traducci�n y Financial Times Limited no se hace responsable de la exactitud de la misma.
Tenemos que gestionar la revoluci�n de la IA
En mis dos �ltimas columnas, argument� que la IA trae consigo tanto oportunidades como grandes peligros, algunos incluso existenciales. Esta tecnolog�a transformadora tambi�n...











