Diego Céspedes lleva años llamando la atención del circuito internacional gracias a sus cortometrajes, pero con La misteriosa mirada del flamenco dio el salto definitivo al largometraje. El director chileno, formado en Cine y Televisión en la Universidad de Chile y reconocido previamente por obras como El verano del león eléctrico y Las criaturas que se derriten bajo el sol, firma una película que ha logrado una destacada recepción internacional y que obtuvo el premio Un Certain Regard en el Festival de Cannes de 2025.La cinta, ambientada en el desierto de Atacama en 1982, sigue a Lidia, una niña de once años que crece en una familia integrada por artistas queer que trabajan en un bar local. Cuando una enfermedad inexplicable comienza a propagarse y el miedo colectivo convierte a la comunidad en objeto de persecución, la niña inicia una búsqueda para comprender aquello que los adultos parecen incapaces de explicar.Diego Céspedes, es un cineasta chileno que estudió Cine y Televisión en la Universidad de Chile. En 2018, escribió y dirigió su primer cortometraje, El verano del león eléctrico. Ha trabajado como director de fotografía y editor en varios cortometrajes, entre ellos Non-Castus, que recibió una Mención Especial en Locarno. Foto: Revista SantiagoToy Story 5: Kenna Harris y Lindsey Collins hablan con SEMANA sobre el futuro de Woody, Buzz y JessieAunque la película dialoga directamente con la crisis del VIH de los años ochenta, Céspedes insiste en que su interés no estaba en reconstruir un episodio histórico desde una perspectiva convencional. Su objetivo era explorar cómo operan los prejuicios, cómo se construyen los discursos de exclusión y cómo las personas encuentran formas de resistir en medio de contextos hostiles. SEMANA conversó con él.Para Céspedes, las películas no surgen de una única idea, sino de un proceso acumulativo en el que distintas experiencias personales terminan encontrándose. La génesis de La misteriosa mirada del flamenco se encuentra precisamente en esa mezcla de recuerdos íntimos, observaciones familiares y experiencias vinculadas a la memoria queer chilena. La base emocional es la relación entre Lidia y Flamenco, dos personajes que articulan gran parte del relato.Esta es la mejor película disponible ahora mismo en Netflix: los expertos ya dieron su veredictoSEMANA conversó con Diego Céspedes, cineasta chileno y director de La misteriosa mirada del flamenco, la cual está disponible en MUBI desde el 12 de junio de 2026. Foto: MUBIA esa inspiración inicial se sumaron otros recuerdos que acompañaron al director desde la infancia. Entre ellos, las historias que escuchó sobre la peluquería que tenían sus padres en una población chilena y sobre los hombres homosexuales que frecuentaban ese espacio durante los años más duros de la epidemia de la enfermedad. Sin embargo, Céspedes no construye sus personajes desde una lógica autobiográfica estricta. Aunque reconoce que varios de ellos están inspirados en personas reales, defiende la libertad de permitir que la ficción tome caminos propios.Mickey Barnes es el personaje con el que Robert Pattinson brilla en la mejor ciencia ficción para ver hoy en NetflixLa enfermedad misteriosa que atraviesa la película es un ejemplo de ello. La historia transforma los miedos asociados al VIH en una especie de mito colectivo que se propaga a través de supersticiones y rumores. El resultado es una obra donde la memoria histórica convive con elementos de realismo mágico y una dimensión profundamente poética. “Hay una parte que está inspirada en la realidad, pero no permito que eso sea una limitación”, explica el director La infancia como refugio frente a los prejuiciosSEMANA conversó con Diego Céspedes, cineasta chileno y director de La misteriosa mirada del flamenco, la cual está disponible en MUBI desde el 12 de junio de 2026. Foto: MUBIUno de los aspectos más llamativos de La misteriosa mirada del flamenco es la decisión de narrar la historia desde la perspectiva de una niña. Mientras los adultos están condicionados por el miedo, la discriminación y los discursos sociales que los rodean, Lidia observa el mundo desde una mirada más abierta y emocional.Para Céspedes, esa perspectiva resulta especialmente relevante en el contexto actual, marcado por el resurgimiento de discursos de odio y narrativas excluyentes. “Entender la historia desde una persona que no se ha visto influenciada por los prejuicios de la sociedad, que es la pureza del alma de un niño, hace que vivamos esta historia de una manera mucho más emocional. Un niño o una niña reconoce amor, reconoce ternura, reconoce el cuidado, reconoce la violencia, reconoce sentimientos oscuros”.Esa mirada infantil también permite que la película explore el funcionamiento de la imaginación. En lugar de ofrecer respuestas directas, el relato acompaña el proceso mediante el cual Lidia intenta interpretar una realidad compleja que los adultos no consiguen explicarle.Steven Spielberg alista la película más existencial de su carrera: 500 tomas con efectos especiales transforman ‘El Día de la Revelación’ en un evento cinematográfico únicoDe allí surge buena parte de los elementos de realismo mágico que atraviesan la película. Céspedes explica que esas imágenes representan la forma en que una niña construye sentido frente a aquello que no comprende completamente. “Un niño no recibe un mensaje y lo entiende por completo de inmediato. Es un proceso más lento”, señala el cineasta.Esa decisión narrativa también explica por qué el sida nunca es nombrado explícitamente en la película. Aunque la enfermedad está presente de forma constante, el director evita convertir la historia en un relato explicativo o pedagógico sobre la epidemia. “Yo no creo que esta sea una película sobre el sida, sino sobre la resistencia a los tiempos violentos. Para mí es una película sobre una familia que sobrevive a una enfermedad, pero también a la violencia que trae esa enfermedad”.SEMANA conversó con Diego Céspedes, cineasta chileno y director de La misteriosa mirada del flamenco, la cual está disponible en MUBI desde el 12 de junio de 2026. Foto: MUBIEl escenario elegido por Céspedes también cumple una función simbólica fundamental. Lejos de representar el desierto únicamente como un territorio árido y hostil, la película lo convierte en un espacio donde florecen formas alternativas de comunidad.En medio de ese paisaje surge una familia improvisada compuesta por artistas queer que encuentran refugio lejos de los lugares donde fueron rechazados. “Son personas que, en esta historia de ficción, fueron rechazadas de los lugares donde nacieron y llegaron a un sitio donde levantaron cuatro palos e hicieron una cantina, hicieron familia, hicieron shows, se rieron e hicieron matrimonios. Esa idea de romper los lugares hostiles es lo que más me interesa”.La imagen de flores que emergen desde la tierra seca funciona como una metáfora central de la película. Para Céspedes, esas flores representan la capacidad de resistencia de quienes históricamente han sido expulsados de los relatos oficiales.“Mozart no era el único genio de la familia”: Andreas Gutzeit habló sobre la nueva serie que destapa la verdad detrás del compositor musicalEsa reflexión se conecta con otra de las preocupaciones centrales del director: la necesidad de seguir produciendo narrativas desde América Latina y desde las propias comunidades que protagonizan esas historias.Céspedes también cuestionó las dinámicas de representación que han predominado durante años en la región, donde muchas veces las historias de sectores populares o de las disidencias sexuales han sido contadas desde perspectivas externas.Por eso considera que el cine puede funcionar como una herramienta para ampliar las voces presentes en el espacio público. “Creo que esta película representa un lugar que existe y que va a seguir existiendo con cualquier período conservador que venga. Pueden seguir escupiéndole encima, pero ha existido y va a seguir existiendo. Lo importante es mantener un discurso conjunto donde no solamente esté el arte y el cine, sino también las calles y la lucha política del día a día”.Con La misteriosa mirada del flamenco, Diego Céspedes no solo entrega una de las óperas primas latinoamericanas más comentadas de los últimos años. También propone una reflexión profundamente humana sobre la memoria, el deseo, la violencia y la necesidad de seguir imaginando futuros posibles incluso cuando el miedo parece ocupar todos los espacios.
“No es una película sobre el sida, sino sobre la resistencia”, Diego Céspedes habla de ‘La misteriosa mirada del flamenco’
SEMANA conversó con el cineasta chileno sobre su premiada ópera prima que combina realismo mágico, memoria queer e infancia.








