La ejecución de Eugen Weidmann en Versalles el 17 de junio de 1939 fue la última ejecución pública con guillotina en Francia (© Collection Roger-Viollet / Roger-Viollet via AFP)“Era alemán, convicto de seis asesinatos de mujeres, una de ellas una bailarina americana, Joan de Koven. El acto tuvo lugar en Versalles, la prensa y el ‘cine’ armaron un gran revuelo informativo; una muchedumbre oscura y truculenta presenció la ejecución y hubo tumultos y borracheras de madrugada”, escribió José María Massip, enviado especial del diario español ABC a París para cubrir la ejecución en la guillotina del asesino Eugen Weidmann la madrugada del 17 de junio de 1939. Cuando escribió esas líneas, Massip ignoraba que había tenido el dudoso privilegio de ser testigo de la última ejecución pública realizada en Francia con el artilugio letal inventado un siglo y medio antes por el cirujano Joseph Ignace Guillotin. Que la muerte bajo la cuchilla del alemán Weidmann marcara el final de las ejecuciones públicas no se debió a una cuestión de humanidad, porque se siguió ejecutando reos con la guillotina durante 38 años más, sino a una serie de circunstancias fortuitas que la convirtieron en un escandaloso espectáculo masivo. Las crónicas de la época cuentan que unas 600 personas estaban reunidas con las primeras luces del alba en la entrada de la prisión de Saint-Pierre, en el centro de Versalles, donde se erigió el cadalso.PUBLICIDADHabitualmente las ejecuciones se realizaban antes del amanecer, pero esa mañana los preparativos se habían retrasado en Versalles y cuando sacaron por la puerta de la prisión a Weidmann con las manos atadas a la espalda y la camisa abierta para dejarle el pecho al descubierto ya era de día. Ese retraso fue determinante para que el sangriento espectáculo se difundiera como nunca había ocurrido. No solo porque la llegada del día permitió que se reuniera más gente en la puerta de la prisión, también porque, por primera vez, la ejecución y el comportamiento del público quedó registrado en imágenes. Sin que las autoridades lo supieran, varios fotógrafos hicieron tomas desde algunos balcones de casas vecinas e incluso hubo una cámara de cine que filmó la ejecución desde el principio al fin, y siguió después registrando la brutal reacción de los asistentes.Eugen Weidmann fue condenado por seis asesinatos cometidos en Francia, entre ellos los de Jean de Koven, Roger LeBlond y Janine Keller. En la foto está acompañado por su madre