El precio del barril brent, la principal referencia del coste del crudo en el mercado internacional, se ha abaratado en 10 dólares en apenas cuatro días, coincidiendo con los rumores, confirmados en la noche del pasado domingo, de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán para abrir el estrecho de Ormuz y poner fin a la guerra. El brent descendió este martes de los 80 dólares por primera vez desde el 3 de marzo, a los pocos días de iniciarse el conflicto. Y después de registrar en cuatro días un desplome del 15%, el mayor registrado en el año, queda lo más difícil, regresar a los niveles previos a la guerra. Los analistas confían en que su precio podrá descender ligeramente hasta final de año, pero no mucho más, y siempre que el pacto alcanzando por EE UU e Irán no descarrile en las próximas semanas y meses. De fondo, va a quedar el temor a una nueva escalada bélica, el recelo de navieras (y sus aseguradoras) a volver a navegar por Ormuz, y la necesidad de recomponer las mermadas reservas de petróleo. Todo un cóctel que marca un suelo al actual descenso del precio del crudo y que, en el mejor de los casos, dejaría el brent a final de año en torno a los 75 dólares el barril. De momento, el abaratamiento del petróleo es incontestable después de tres meses y medio de conflicto y bloqueo del estrecho de Ormuz y ante una reapertura condicionada a que EE UU e Irán firmen un alto el fuego el próximo viernes. Los mercados energéticos locales (Dubai) están recogiendo que la situación actual de escasez de petróleo del Golfo se va a reducir, según indica Bloomberg, por la recuperación de producción y por el crudo almacenado pendiente de exportar. Y varios gigantes de la banca de EE UU ya han recalculado sus estimaciones para el precio del petróleo para los próximos meses. Goldman Sachs calcula ahora un brent en los 80 dólares en el cuarto trimestre de este año —10 dólares menos que en su estimación anterior y un precio similar al actual— y de 75 para el conjunto de 2027. Morgan Stanley ha recortado su previsión para el brent en el cuarto trimestre en 15 dólares el barril, hasta los 80 dólares, de nuevo una previsión que no deja mucho más recorrido a la baja desde el nivel actual. Y Citi, ante la nueva perspectiva de acuerdo entre EE UU e Irán, espera ahora un brent en los 75 dólares en el tercer trimestre de este año, en los 70 dólares en el cuarto trimestre del año y de 65 dólares en 2027.Citi confía en que los flujos de petróleo se reanuden con rapidez, normalizándose a mediados o finales de julio. Pero advierte de que “el mercado está descontando el propio memorando de entendimiento, pero no un acuerdo que garantice los flujos de petróleo a medio plazo; de lo contrario, los precios del crudo probablemente serían entre 10 y 15 dólares por barril más bajos de lo que son hoy”. Pero la clave de que el petróleo no vaya a recuperar con rapidez los niveles previos al conflicto está precisamente en la alta incertidumbre sobre qué puede pasar en el medio plazo, incluso en los próximos meses, y en el convencimiento de que la guerra de Irán va a provocar cambios profundos en el mercado petrolero. Por el momento, Estados Unidos e Irán han acordado reabrir el Estrecho y empezar a ponerse de acuerdo en unas negociaciones para las que se han dado 60 días y en las que se abordará lo más difícil, el programa nuclear iraní, el levantamiento de las sanciones al país y un plan de reconstrucción. De hecho, lo que se firmará este viernes en Suiza será un alto el fuego a partir del que ir concretando los asuntos de más calado, en un frágil equilibrio en el que también puede surgir lo imprevisible. Para la plataforma de análisis de materias primas Sparta, el potencial de caída adicional del petróleo “es limitado si todo sale según lo previsto (ya que en gran medida se ha descontado en los precios), mientras que cualquier disputa sobre peajes, un incumplimiento del acuerdo u otro incidente que agrave la situación provocaría un repunte repentino de las primas”. Además, las reservas mundiales de petróleo han quedado muy mermadas, muy cerca de niveles críticos, con lo que la demanda de crudo para restablecerlas puede seguir siendo superior a la oferta disponible durante al menos otros dos trimestres, según calcula Sparta. Ante un escenario volátil, como demuestra que EE UU e Irán hayan pasado tres meses negociando un alto el fuego medianamente prometedor, navieras y aseguradoras van con pies de plomo antes de decidir retomar su operativa en Ormuz. Y sin su participación activa en la zona, como lo era antes de la guerra, difícilmente podrá recuperarse al máximo el suministro de petróleo de los países del golfo Pérsico. “Esperar un flujo total por Ormuz en una o dos semanas parece optimista. Quizá en un mes podamos superar con creces el 50%, pero poner en marcha la cadena de suministro de buques y lograr que la actividad se reanude sin problemas en el Golfo Pérsico será complicado. Además, algunos armadores dudarán en hacer las travesías hacia el Golfo Pérsico hasta que tengamos noticias de las aseguradoras”, añade Sparta. Qatar ya ha avanzado que está preparando la reanudación de su producción de gas natural licuado una vez que reabra Ormuz, con la esperanza de haber reactivado el 50% al cabo de un mes y el 80% al cabo de dos meses. Sin embargo, el resto de capacidad llevará años en volver a estar disponible a causa de los daños sufridos por los misiles lanzados por Irán a sus instalaciones energéticas. La gestora estadounidense Pimco reconoce que deberá pasar un tiempo “antes de que los buques puedan navegar cómodamente por el Estrecho debido a la presencia de minas y otros riesgos, lo que podría mantener una prima de riesgo en el mercado petrolero durante meses, si no más tiempo”. Así, incluso aunque queden resueltos los problemas logísticos iniciales tras la reapertura de Ormuz —como el desminado de la zona, el orden del tráfico marítimo de los cientos de buques atrapados y la reparación de instalaciones dañadas—, va a quedar el temor a comprar el petróleo en la que ha demostrado ser la región más convulsa del planeta.
El petróleo agota su margen de caída a la espera de un pacto definitivo y con riesgo de repunte
Los gigantes de Wall Street prevén ahora un ‘brent’ más barato ante la apertura de Ormuz, aunque sin recuperar este año el nivel previo a la guerra












