Enrique Borja (Ciudad de México, 80 años) ha visto la transformación del fútbol con sus propios ojos y pies. Cuando era futbolista, había porteros que no usaban guantes para atajar, no existían las tarjetas de amonestación ni siquiera los cambios de jugadores durante los partidos. Los juegos aún se transmitían por televisión a blanco y negro. Borja, incluso, ha formado parte de los tres Mundiales organizados en su país: en 1970 como jugador, en 1986 como comentarista en Televisa y en 2026 como aficionado. Desde Miami atiende a EL PAÍS. Pregunta. ¿Cómo recuerda la inauguración del Mundial de 1970? Le tocó estar en el banquillo esa vez...Respuesta. Me tocó estar en el banquillo por problemas extra cancha que a veces uno no los quiere pasar. Mientras tú entiendas que lo que es muy importante es que te llame la selección para estar en el equipo... En el Mundial del 66 no había cambios, pero uno siempre debe estar pensando en ser titular. Podía jugar un minuto o todo el segundo tiempo en 1970, pero el técnico es el que decide. Tienes que estar preparado. P. ¿Cómo se puso el Azteca ese día?R. Independientemente de lo que pasé, que fue una mezcla [de sentimientos] para mí, estaba pensando en mis compañeros, en que era parte de la selección nacional, un hombre más. Al ver todo, casa llena, en ese entonces había más de 110.000 espectadores. Hermoso todo. Lo demostramos en el 86 y ahora en 2026: somos magníficos anfitriones para el mundo. Con todas las situaciones de nuestro país, económicas, políticas y sociales, pues demostramos que somos también un público que sabe ser buen anfitrión y hemos sido reconocidos en los tres Mundiales como uno de los mejores anfitriones. Hicimos una inauguración hermosísima en 2026. También en 1970 salimos de una forma extraordinaria al mundo. Se manejó por mucho tiempo que fue uno de los mejores Mundiales que se habían hecho.P. En 1970, ¿el entorno estaba volcado hacia el Mundial? Dos años antes había ocurrido la matanza de estudiantes en Tlatelolco...R. Cuando te concentran con la selección difícilmente tienes esa participación porque te concentran con mucho tiempo de antelación. Lo que sí tenía nuestro país era una situación un tanto tensa, algunas cuestiones económicas también. México tenía un Mundial y eso estábamos pensando. A todos lados donde íbamos, veíamos lo que era la selección. Nos llevaron a Acapulco a una pretemporada antes del Mundial y en todos lados donde íbamos eran autógrafos, fotos, cariño... Cuando se acercaba más el Mundial veías a la gente, a la ola verde, los anuncios, los comerciales. Más que nada esa esperanza que tenía la gente de jugar en tu país, que vas a jugar de local, que sientes que la gente se identifica contigo, ser el jugador número 12, es el apoyo de tu público. Hubo mucho de ese apoyo en el 70.P. ¿Este año fue a la inauguración en el Azteca?R. Fui al estadio. Primero me tocó ir caminando con muchísima gente. Gracias a Dios con muchas fotos, autógrafos, reconocimientos, entrevistas. Participé con la gente, me dio mucho gusto el recibimiento que tuve con la gente, adultos, sus hijos o sus nietos. Fue una inauguración organizada. La gente entró tranquilamente al estadio. Fue una fiesta enorme lo que vimos en la inauguración. Increíble. Con un marco de más de 80.000 personas cantando el himno nacional y el Cielito Lindo. La emoción, la pasión que despierta el fútbol. Como público pensábamos que éramos una ventana al mundo. Somos magníficos anfitriones mundiales: tenemos historia, cultura, gastronomía, arte, música, deporte, recursos naturales. Lo más importante de México es nuestra gente. P. ¿No da cierto coraje que solo le hayan dado 13 partidos a México?R. No sé si coraje. Lo están haciendo así en varios países, a veces por cuestiones económicas, porque no hay infraestructura en los países individualmente. Nos tocó la inauguración, nadie más lo tiene, el Azteca es un estadio con alma. No se puede tener todo. Lógicamente EE UU es el país anfitrión.P. Del Mundial de 1970, ¿guarda alguno de sus uniformes?R. Tengo algunas playeras, algunas fotografías. Tenemos fotos principalmente con compañeros, el del segundo partido en el inicio del juego. También tengo fotos del partido contra Italia en Toluca. Las guardamos como familia con muchísimo cariño.P. Usted es un caso excepcional. Le ha tocado ver la evolución del fútbol, ¿qué opinión le merece esto ahora como sabio del balón?R. Lo primero que hago es levantar la cabeza y decir: “¡Gracias, Diosito, por lo que me estás permitiendo vivir!“. Gracias por el cariño de la gente. Yo no me he despegado del fútbol. Lo que ha pasado es que he hecho otras cosas dentro del fútbol: presidente de equipo, presidente de la Federación, estar con Concacaf. Soy un agradecido.P. ¿Extraña algo del fútbol de los 60 o de los 70?R. ¡Nada más estar jugando! Lo voy a extrañar toda mi vida. Cada vez que empiezan los partidos me encantaría estar compitiendo, tener la fuerza. Todos tenemos un ciclo, ¡claro que me gustaría estar de jugador! Me gustaría estar abajo en la cancha con el uniforme de mi selección.P. ¿El gol que usted marcó contra Francia en el Mundial de 1966 es el más bonito de su carrera?R. Sí, mira, la palabra bonito no la podría decir porque fue un gol donde la primera vez que rematé la fallé, el balón quedó girando y yo también. Bonito no fue, pero significativo sí. Nos poníamos adelante contra el equipo francés, luego nos empataron (1-1). Era mi primer gol en un Mundial. Ese mismo día me enteré de que iba a ser titular pero yo no había jugado en el camino a Wembley ni entrenaba con el equipo titular. El día del partido estaba platicándole de fe a mi compañero Elías Muñoz y le decía “yo voy a jugar”, aunque no hubiera cambios en ese tiempo. Nacho Trelles, el entrenador, tocó la puerta en la mañana del partido. Nos preguntó cómo estábamos. “Borja, ¿estás bien para jugar?“. Sabía todo lo que representaba. P. ¿Se reunió alguna vez esa generación del 70?R. Me sigo hablando con Nacho Calderón. Algunos compañeros ya se nos adelantaron. P. ¿Cuál es su diagnóstico general de la selección actual?R. Jugamos el primer partido y se ganó, algo que es importante en un Mundial porque tienes que sumar números para poder calificar en primero. Si calificas en primer lugar del grupo el sorteo te da otro partido en el Estadio Azteca, si lo ganas vuelves a jugar en el Azteca y luego en EE UU y ahí hay una gran afición mexicana, donde jugarán de local. Es una magnífica oportunidad para los jugadores de hacer algo histórico dentro del fútbol mexicano, pero hay que ir a hacerlo. En estos deportes compites para ganar. Todos llevan el escudo de la selección nacional y tienen que estar pensando únicamente en que tienen la oportunidad de ganar. Los que entren que tengan esa mentalidad.P. Guillermo Ochoa ahora será el Seis Copas, a usted le tocó convivir un poco con el Cinco Copas, Antonio CarbajalR. Me tocó con Carbajal cuando se retiró en Wembley. Jugó el último partido, Nacho Calderón era el titular. Carbajal jugó un partidazo contra Uruguay. Lo seguiremos recordando con mucho gusto. Qué bueno por Memo, aún puede jugar este Mundial a buen nivel. Él tiene capacidad para estar jugando. P. Sería una buena despedida para Ochoa en un MundialR. Ojalá sea, ojalá tenga esa oportunidad. Memo está preparado para hacerlo. Esto es un deporte de conjunto. El entrenador tiene que estar pensando en los cambios que hace para ganar el juego no, no para cumplirle la cosa a alguno.P. ¿Se ilusiona con Gilberto Mora?R. Me emociono con Gilberto y con la Hormiga González, porque este juega en la posición en la que jugué. Mora tiene más recorrido aunque tenga menos edad, él va a hacer un buen papel en esta Copa del Mundo, tiene la calidad, la mentalidad, el fútbol para hacerlo. Esperemos que Armando también. Mora tiene equipo que lo arropa, eso es importante en un deporte de conjunto: la calidad que tengas, pero te tienen que arropar los jugadores de experiencia.
Enrique Borja: “Es una magnífica oportunidad para los jugadores de hacer algo histórico”
El mítico goleador, que disputó los Mundiales de 1966 y 1970, atiende a EL PAÍS para recordar la Copa del Mundo de hace 56 años













