Las remesas enviadas por migrantes mexicanos desde Estados Unidos enfrentan un entorno de mayor incertidumbre debido a la amenaza de posibles nuevos gravámenes, una supervisión más estricta de operaciones transfronterizas y cambios en la política migratoria estadunidense, advirtieron especialistas.

Aunque estos recursos muestran señales de recuperación durante 2026, los analistas consideran que los nuevos riesgos regulatorios pueden afectar uno de los principales flujos de divisas para México y una fuente de ingresos fundamental para millones de hogares, donde las remesas llegan a representar hasta 60 por ciento del presupuesto familiar.

En el marco del Día Internacional de las Remesas Familiares, los expertos señalaron que la evolución de estos envíos dependerá cada vez más del mercado laboral de Estados Unidos, las políticas migratorias y las condiciones regulatorias en ambos lados de la frontera.

En este contexto, alrededor de tres cuartas partes de estos recursos se destinan a necesidades inmediatas como alimentación, salud, vivienda y educación; mientras que el resto suele utilizarse para ahorro, inversión, mejoras en el hogar o pequeños proyectos productivos que contribuyen al desarrollo de economías locales.