el monto, enviado en su mayoría desde Estados Unidos, subió 10.7% frente al mismo período del año anterior y sostuvo gastos esenciales de millones de hogares.Las remesas familiares sumaron USD 15,852 millones en El Salvador, Guatemala y Honduras entre enero y abril de 2026, según la Organización Internacional para las Migraciones. Según publicó la agencia EFE, el monto, enviado en su mayoría desde Estados Unidos, subió 10.7% frente al mismo período del año anterior y sostuvo gastos esenciales de millones de hogares.El Salvador recibió USD 3,286.7 millones, Guatemala USD 8,431.6 millones y Honduras USD 4,134.2 millones. Guatemala encabezó la lista.Para quienes dependen de este ingreso, la remesa mensual es más que una transferencia. En el caso de Keyla, hondureña de 48 años, el dinero que recibe de su yerno en Estados Unidos es esencial para cubrir los gastos médicos y educativos de su nieto, un niño con trastorno del espectro autista. PUBLICIDADAunque agradece cada envío de entre USD 100 y USD 200, reconoce: “definitivamente no ajusta. Mi hija tiene que trabajar y yo también”, cita EFE.Las remesas se destinan a alimentación, salud, educación y pago de servicios básicos. El aumento del costo de vida y la inestabilidad laboral en Estados Unidos dificultan mantener un flujo constante y suficiente.Cada mes, miles de familias en Centroamérica esperan el envío de dinero de sus parientes en el extranjero. Este ingreso permite pagar desde la escuela de los hijos hasta tratamientos médicos o la compra de una vivienda. La capacidad de envío depende de la situación laboral del migrante y del alza de precios en Estados Unidos y en sus países de origen.PUBLICIDADUna mano estilizada de mujer centroamericana sostiene un billete de dólar, que en su interior muestra una ciudad estadounidense con lluvia y un migrante, rodeado de alimentos, medicinas y útiles escolares, simbolizando el impacto de las remesas. (Imagen Ilustrativa Infobae)Nancy Benavente, residente del departamento de Chimaltenango, Guatemala, relata cómo sus hijas, de 18 y 19 años, envían dinero desde Estados Unidos para ayudarla a criar a su hijo menor. Aunque asegura que no depende solo de este aporte, destaca el alivio que le da: “Si les cuento que tengo una necesidad, rapidito me están enviando dinero”.Esta ilustración conceptual estilo acuarela muestra tres viñetas de mujeres centroamericanas usando remesas para mejorar sus vidas: una abuela recibe fondos, una madre compra medicamentos y una joven obtiene útiles escolares para un niño. (Imagen Ilustrativa Infobae)Las historias de migración suelen estar marcadas por la separación familiar y los riesgos del trayecto. Nohemy Velásquez, también guatemalteca, pudo pagar una casa gracias a las remesas enviadas por su hija, mientras que otro de sus hijos fue secuestrado en su intento de cruzar México.PUBLICIDADEn Honduras, el esfuerzo migratorio permitió a Keyla mantener una casa propia, logro que atribuye al trabajo de su esposo en Estados Unidos años atrás. Ella percibe que la situación en ese país se volvió más compleja, con mayores dificultades para ahorrar y enviar dinero por el aumento del costo de vida y del precio de la renta.Lucy Callejas, salvadoreña con una hija migrante desde hace dos décadas, insiste en que se valore cada remesa recibida. “Cuando mi hija logra enviarme unos 100 dólares, guardo el dinero con gran cariño, porque sé lo que le cuesta”, explica.Callejas señala que la percepción de bienestar económico en Estados Unidos muchas veces no refleja las condiciones de los migrantes, que suelen vivir para sobrevivir y enfrentan períodos de empleo irregular y amenazas de deportación.PUBLICIDADPara muchos receptores, el dinero que llega del extranjero se convierte en la única posibilidad de acceder a medicinas o cubrir gastos imprevistos. Lucy aconseja: “Uno debe tratar de ahorrarlo o invertirlo en algo de valor, como medicamentos”.
Guatemala lidera la recepción de remesas en el Triángulo Norte con USD 8,431.6 millones hasta abril
El flujo hacia El Salvador, Guatemala y Honduras alcanzó USD 15.852 millones en los primeros cuatro meses de 2026, con un avance interanual de 10,7%, según la Organización Internacional para las Migraciones









