Noticia Exclusivo suscriptores Un análisis de Insilab advierte que el desafío es blindar estos recursos sin afectar a millones de hogares que dependen de ellos.En 2025 las remesas que ingresaron a Colombia totalizaron los 13.098 millones de dólares, equivalentes a cerca del 3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). Foto: iStockPERIODISTA ECONÓMICO15.06.2026 17:44 Actualizado: 15.06.2026 17:44
Cada mes ingresan al país millones de dólares enviados por colombianos que trabajan en el exterior, recursos que ayudan a sostener el consumo de miles de hogares. Sin embargo, detrás de ese éxito silencioso también crece una preocupación que hasta ahora ha recibido menos atención y es el riesgo de que esos mismos canales sean utilizados para lavar dinero proveniente de actividades ilícitas.Según un análisis elaborado por el Laboratorio de Inteligencia Situacional (Insilab), las remesas son identificadas por la Unidad de Información y Análisis Financiero (UIAF) como el segundo producto financiero con mayor vulnerabilidad inherente al lavado de activos en Colombia. LEA TAMBIÉN El principal mecanismo utilizado por las redes criminales es el llamado “pitufeo”, una modalidad que aprovecha precisamente el enorme volumen y la atomización de estos envíos para ocultar recursos ilegales dentro de operaciones aparentemente normales.La advertencia llega en momentos en que las remesas atraviesan su mejor momento histórico en el país. En 2024 alcanzaron un récord de 11.848 millones de dólares, con un crecimiento anual de 17,4 por ciento, y por primera vez superaron a la inversión extranjera directa como principal fuente de divisas para el país. Un año más tarde la tendencia se mantuvo y los ingresos llegaron a 13.098 millones de dólares, equivalentes a cerca del 3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). Según Insilab, la velocidad de crecimiento de estos recursos es uno de los rasgos que distingue a Colombia dentro de América Latina.Pero justamente esa expansión ha creado un terreno fértil para nuevas amenazas. “El pitufeo —o smurfing— es la tipología de lavado de activos más extendida en el canal de remesas a nivel global”, señala el documento. La lógica consiste en dividir grandes sumas de dinero ilícito en múltiples transacciones pequeñas realizadas por diferentes personas, en distintos lugares y momentos, con el fin de evitar los controles automáticos y los reportes regulatorios.El pitufeo es la tipología de lavado de activos más extendida en el canal de remesas a nivel global. Foto:Guillermo Herrera. EL TIEMPOPara los expertos, las remesas reúnen varias características que las convierten en un canal atractivo para quienes buscan ocultar recursos de origen ilegal. Se trata de millones de operaciones legítimas que generan un enorme “ruido de fondo”, dificultando la identificación de movimientos sospechosos. Además, intervienen diferentes países, sistemas regulatorios y operadores financieros, lo que complica el seguimiento integral de los recursos.Cuentas mulaA ello se suma la participación de múltiples actores, desde bancos y casas de cambio hasta fintechs, corresponsales y operadores no bancarios, cuyos niveles de control pueden variar. El uso de cuentas mula —personas que prestan o venden sus cuentas para recibir y retirar dinero— también se ha convertido en una herramienta frecuente para diluir la trazabilidad de los fondos. LEA TAMBIÉN Insilab cita estimaciones según las cuales alrededor de 17.000 millones de dólares de origen ilícito ingresan cada año al sistema financiero colombiano, una cifra equivalente a cerca del 5 por ciento del PIB. Parte de esos recursos, advierte el estudio, encuentra en las remesas una vía para mezclarse con flujos legítimos y dificultar su detección.Uno de los casos más ilustrativos ocurrió en 2019, cuando la Fiscalía desarticuló una red que operaba desde Bogotá y Cúcuta mediante empresas fachada que utilizaban casas de cambio para introducir dinero del narcotráfico al sistema financiero colombiano. Unos US$ 17.000 millones de origen ilícito ingresan cada año al sistema financiero colombiano. Foto:iStockLa investigación terminó con más de 20 capturas y el bloqueo de cerca de medio billón de pesos. El caso evidenció cómo las zonas fronterizas pueden convertirse en espacios de especial vulnerabilidad debido a la alta circulación de divisas y a las diferencias regulatorias entre países.Remesas y 'criptos'La amenaza, sin embargo, ya no se limita al efectivo, advierte el estudio, que hace énfasis sobre la aparición de modalidades híbridas que combinan remesas tradicionales con criptomonedas. En estos esquemas, el dinero ilícito se convierte primero en activos virtuales, luego se envía mediante múltiples billeteras digitales y finalmente se transforma nuevamente en moneda convencional en el país receptor. LEA TAMBIÉN Aunque las transacciones quedan registradas en blockchain, los delincuentes utilizan mecanismos para dificultar el rastreo y añadir nuevas capas de opacidad.La Policía Nacional ha identificado este “pitufeo digital” como una de las modalidades más utilizadas por organizaciones criminales para movilizar recursos asociados al narcotráfico mediante múltiples operaciones de bajo monto ejecutadas en cuestión de segundos desde aplicaciones móviles.Las señales de alerta son variadas. Entre estas figuran los envíos repetidos justo por debajo de los umbrales de reporte, la recepción de numerosas transferencias desde distintos remitentes en pocos días, el uso simultáneo de varias plataformas para fragmentar montos, la participación de beneficiarios sin historial migratorio conocido o movimientos concentrados hacia zonas con presencia de economías ilícitas.Algunos corredores presentan mayores riesgos que otros. El estudio menciona especialmente las operaciones entre Colombia y Venezuela, debido a la informalidad cambiaria y a la existencia de controles asimétricos. También identifica alertas en corredores de alto volumen como Estados Unidos-Valle del Cauca y en rutas de rápido crecimiento como España-Antioquia o Chile-Colombia.Su riqueza no estaba en efectivo, por seguridad prefería almacenarla en Bitcoins. Foto:iStockDesafíosFrente a este panorama, las autoridades han comenzado a reforzar los controles. El Banco de la República introdujo ajustes regulatorios para mejorar la trazabilidad de las operaciones, mientras que la UIAF y la Superintendencia Financiera fortalecen los mecanismos de supervisión. Según Insilab, cerca del 60 por ciento de los recursos destinados a la prevención del lavado de activos en Colombia ya se orientan hacia tecnologías avanzadas e inteligencia artificial capaces de detectar patrones sospechosos que pasarían inadvertidos para una revisión tradicional. En 2024 la UIAF recibió más de 600 alertas relacionadas con posibles operaciones de lavado de activos y financiación del terrorismo.No obstante, el desafío va más allá de la regulación. El estudio plantea que el verdadero reto consiste en encontrar un equilibrio entre proteger un flujo de recursos fundamental para millones de familias y cerrar los espacios que aprovechan las organizaciones criminales. Por eso en el mismo se advierte que el reto no pasa por imponer más restricciones a quienes envían recursos de manera legítima, sino por fortalecer los mecanismos de supervisión basados en riesgo.En ese sentido, recomienda profundizar la cooperación con países como Estados Unidos y España, de donde proviene cerca del 70 por ciento de las remesas que recibe Colombia, con el fin de intercambiar información en tiempo real sobre remitentes y operaciones que puedan presentar señales de alerta. El Banco de la República hizo ajustes regulatorios para mejorar la trazabilidad de las remesas. Foto:Banco de la RepúblicaTambién plantea la necesidad de establecer controles diferenciados según los corredores de mayor exposición, en lugar de aplicar criterios uniformes a todo el mercado.Insilab también propone ampliar la vigilancia sobre operadores no bancarios, fintechs y plataformas digitales que han ganado participación en este negocio, así como desarrollar herramientas que permitan detectar patrones atípicos de acumulación de recursos. A ello se suma la necesidad de fortalecer la educación financiera de los receptores de remesas para evitar que, sin saberlo, terminen siendo utilizados como cuentas mula por organizaciones criminales. Según la entidad, el desafío de política pública consiste en encontrar un equilibrio que permita blindar estos recursos sin encarecer los envíos ni empujar a los usuarios hacia canales informales, donde los riesgos serían aún mayores. Sigue toda la información de Economía en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.








