Los candidatos preferidos del presidente Donald Trump obtuvieron buenos resultados en las primarias del martes, asegurándose las candidaturas republicanas al Senado de Estados Unidos en Alabama, Georgia y Oklahoma, aunque no lograron imponerse en la contienda por la gobernación de Georgia.Trump ha sido el gran protagonista de las campañas para las elecciones de mitad de mandato de este año, y su influencia volvió a ponerse a prueba de diversas maneras el martes, cuando cuatro estados y el Distrito de Columbia celebraron sus primarias.Entre los demócratas, las primarias han girado en torno a las divisiones de larga data entre progresistas y moderados, mientras el partido intenta definir la mejor estrategia de cara a las elecciones de noviembre.El congresista federal Barry Moore obtuvo la candidatura republicana al Senado por Alabama, impulsado en parte por el respaldo de Trump. Moore, quien cumple su tercer mandato en la Cámara de Representantes y forma parte del conservador House Freedom Caucus, derrotó al recién llegado a la política Jared Hudson en la segunda vuelta de las primarias. 1 / 5 | Renuncias y destituciones: las salidas que han marcado el equipo de Donald Trump. El segundo mandato de Donald Trump ha estado marcado por varias salidas dentro de su Gabinete. - Matt RourkeAl anunciar su apoyo, Trump afirmó que Alabama merecía un “conservador al estilo Trump” en el Senado.El escaño quedará vacante debido a que el actual senador Tommy Tuberville se postula para la gobernación del estado.En Oklahoma, Mike Mazzei y Gentner Drummond avanzaron a la segunda vuelta de las primarias republicanas para gobernador. Mazzei, exsenador estatal, recibió el respaldo de Trump apenas en las últimas semanas de la campaña. El ganador de esa contienda será el amplio favorito para suceder al gobernador saliente Kevin Stitt, quien no puede aspirar a la reelección debido a los límites de mandato. La segunda vuelta se celebrará el 25 de agosto.Uno de los resultados más llamativos de la jornada se produjo en Georgia, donde el multimillonario Rick Jackson obtuvo la candidatura republicana para gobernador tras derrotar al vicegobernador Burt Jones, quien contaba con el respaldo de Trump y del gobernador Brian Kemp.Jackson, que aportó más de $93 millones de su propio bolsillo para financiar su campaña, se presentó como un empresario ajeno a la política y aseguró que representaba la figura “más parecida a Trump” dentro de la contienda. En las elecciones generales se enfrentará a la demócrata Keisha Lance Bottoms, exalcaldesa de Atlanta.Tras conocerse el resultado, Jackson celebró la victoria ante sus seguidores.“El campeonato de la SEC ha terminado; ahora toca el campeonato nacional”, dijo. “Gracias, Georgia”.El empresario destacó que su condición de forastero político era una ventaja.“Soy el único candidato que no le debe nada a la clase política”, afirmó. “No pueden comprarme y no voy a dar marcha atrás”.Por su parte, el congresista Mike Collins obtuvo la candidatura republicana al Senado por Georgia al derrotar al exentrenador de fútbol americano universitario Derek Dooley. Collins se enfrentará ahora al senador demócrata Jon Ossoff en una de las contiendas que podrían definir qué partido controlará el Senado durante los últimos años del segundo mandato presidencial de Trump.El presidente anunció su respaldo a Collins apenas el domingo, y el congresista se ha identificado estrechamente con él desde que llegó a la Cámara de Representantes en 2022. Durante la campaña se presentó como un “guerrero de MAGA”.“¿Saben cuál es la misión? Colocar a un republicano en ese escaño y deshacernos de ese Jon Ossoff”, declaró Collins tras su victoria.En Oklahoma, el congresista Kevin Hern, también respaldado por Trump, consiguió la candidatura republicana al Senado. Hern obtuvo más del 50 % de los votos en una contienda de cinco candidatos, lo que le permitió evitar una segunda vuelta. Es considerado el favorito para ganar el escaño en las elecciones de noviembre.Mientras tanto, en Washington, D.C., las elecciones estuvieron marcadas por la implementación, por primera vez, del sistema de votación por orden de preferencia. Las autoridades electorales advirtieron que el nuevo mecanismo, sumado al alto volumen de votos por correo, podría retrasar la divulgación de los resultados.La directora ejecutiva de la Junta Electoral de Washington, Mónica Evans, indicó que entre 30,000 y 40,000 papeletas podrían recibirse el propio día de la elección.La jornada electoral también estuvo marcada por las amenazas recurrentes de Trump de aumentar la intervención federal en la capital estadounidense, un tema que influyó en las campañas locales y en el debate político entre los principales candidatos demócratas.