A medida que se acercan las elecciones legislativas de mitad de mandato (midterms) en Estados Unidos, va quedando más claro que el Partido Republicano es hoy una organización rendida a los designios de Donald Trump. Los candidatos apoyados por el presidente en las primarias al Senado en Georgia, Alabama y Oklahoma ganaron anoche con facilidad, tal como viene ocurriendo a lo largo de todo el proceso de primarias.Sin embargo, el mandatario tuvo un revés en la batalla a gobernador de Georgia, donde el republicano al que tanto él como el actual gobernador apoyaban salió derrotado contra pronóstico frente a un multimillonario, Rick Jackson, que desembolsó una suma histórica de 100 millones de su propio bolsillo en la campaña.Lee tambiénEn Georgia, el único estado realmente decisivo de los tres, el representante Mike Collins, defensor de línea dura en inmigración, ganó frente a un moderado Derek Dooley y se enfrentará en noviembre al popular demócrata Jon Ossoff, actual senador y ferviente crítico de Trump. Se espera que la batalla entre Collins y Ossoff se convierta en una de las más disputadas –y con mayor gasto electoral– para el Senado en los próximos comicios.Mientras Collins y Dooley se han desgastado con duros ataques durante la campaña, Ossoff, que partía como uno de los candidatos demócratas más vulnerables del país, terminó acumulando una gran recaudación de fondos (60 millones de dólares, frente a los 4,9 millones de Collins) y refinó el mensaje para ganar sus primarias sin oposición. Las encuestas lo dan por ahora como el favorito, y su victoria parece necesaria si los demócratas quieren recuperar el control de la cámara alta.El perfil de Collins como rival, a su vez, podría ser una buena noticia para los demócratas, pues en un contexto de popularidad en retroceso de Trump, su perfil ultraconservador podría alienar a los votantes moderados. Aunque el presidente ganó en el 2024 en Georgia con un margen del 2,2%, el estado sigue siendo uno de los más disputados del país.El candidato republicano al Senado por Georgia, Mike Collins, gana prometiendo mano dura contra la inmigraciónFue allí donde ocurrió anoche la mayor sorpresa, al salir derrotado el candidato trumpista a gobernador, el actual vicegobernador Burt Jones, quien también contaba con el apoyo del actual gobernador, Brian Kemp. Ganó en segunda vuelta el multimillonario Rick Jackson, ejecutivo del sector de salud, con una campaña que contó con gran recaudación de fondos, incluidos 100 millones de su propio bolsillo. La enorme influencia de Trump en el proceso de primarias, donde han vencido sus candidatos en la mayoría de contiendas, sufrió así su segundo revés en este mes, después de la derrota en Iowa de su candidato a gobernador.Aun así, la jornada del martes reafirmó el dominio casi absoluto del republicano sobre su partido, del que desde que abandonó el poder en el 2021 ha logrado apartar a la mayoría de sus críticos. En los estados más conservadores, especialmente los ubicados en el sur, el apoyo del presidente sigue siendo meridiano, a pesar de que su popularidad general se encuentra en el peor momento desde que dio el salto a la política hace una década. El 62% de los estadounidenses suspende la gestión de Trump en su segundo mandato, según la última encuesta, publicada por Ipsos este lunes.En los estados profundamente conservadores de Alabama y Oklahoma no hubo sorpresas. Los elegidos por Trump, Barry Moore y Mike Mazzei, respectivamente, ganaron con holgura la segunda vuelta de sus primarias al Senado y la gobernatura. Ambos se habían presentado como los candidatos “antiestablishment”, a pesar de que el movimiento MAGA tiene un poder demoledor en Washington, con mayorías en las dos cámaras del Congreso y su líder, Trump, en la Casa Blanca.A cinco meses de las midterms, las elecciones van tomando forma y los ciudadanos ya conocen gran parte de los nombres que se enfrentarán para decidir el futuro del país. Si, como las encuestas apuntan, los republicanos pierden al menos una de las dos cámaras del Congreso, los demócratas ganarán capacidad de veto a algunas de las políticas de Trump y, en caso de que ganen las dos, ya han avanzado que pretenden iniciar comisiones de investigación, citaciones al presidente e incluso un juicio político (impeachment), como los dos que ya enfrentó en su primer mandato.