Las navieras desconf�an de la reapertura del estrecho de Ormuz y temen que el acuerdo de paz llegue a descarrilar ante la divisi�n provocada por el programa nuclear y la intenci�n iran� de imponer peajes.El precio del petr�leo se ha hundido con fuerza en la �ltima semana, como resultado del acuerdo entre Estados Unidos e Ir�n para poner fin a la guerra en Oriente Pr�ximo y reabrir el estrecho de Ormuz, pasando del entorno de los 95 d�lares en los que se mov�a hace apenas una semana a caer por debajo de los 80 d�lares ayer. Sin embargo, la empresas y los analistas apuntan que la situaci�n en el mercado energ�tico est� lejos de normalizarse por completo y que, despu�s de las bajadas iniciales, la cotizaci�n del crudo tardar� en recuperar las cifras previas al inicio de la ofensiva, cuando se situaba por debajo de la cota de los 70 d�lares. �La raz�n? Las infraestructuras destruidas auguran que la producci�n en los pa�ses de la zona tardar� un tiempo en recuperarse por completo, mientras que las navieras desconf�an de la seguridad para el tr�nsito por Ormuz, por lo que el n�mero de buques sigue muy por debajo de lo habitual.Jotaro Tamura, CEO de Mitsui OSK Lines, una de las principales navieras a nivel mundial, se�al� ayer a Financial Times que las empresas se mostrar�n reticentes a volver a utilizar la v�a del estrecho de Ormuz hasta que tengan la certeza de un acuerdo "material". Es decir, que las dudas podr�an mantenerse no solo hasta la firma del acuerdo en Suiza, muy probablemente este viernes, sino tambi�n hasta que se cierren los flecos pendientes, como es el caso del programa nuclear iran� o la imposici�n o no de peajes por cruzar Ormuz. Hay que tener en cuenta que hay varios elementos que pueden hacer descarrilar el memorando de entendimiento acordado entre ambos pa�ses, como son el programa nuclear iran�, el pago de peajes a la Rep�blica Isl�mica o la contenci�n de Israel. Tres cuestiones �ridas que pueden hacer descarrilar el acuerdo de paz, dejando atrapados a los buques que crucen el Estrecho en los pr�ximos d�as.En primer lugar, uno de los grandes puntos abiertos para los pr�ximos 60 d�as es el programa nuclear de Ir�n, al que Washington reclama poner fin y que Teher�n quiere mantener. El problema es que este punto es el �nico en el que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, puede obtener una mejora respecto a la situaci�n de febrero, algo que resulta necesario para poder vender una cierta victoria a los votantes estadounidenses en noviembre, por lo que es posible que Trump trate de apretar las tuercas a Ir�n en este aspecto. En segundo lugar, queda pendiente la imposici�n de peajes por el tr�nsito por Ormuz. Si bien Ir�n ha reivindicado el pago de tasas a los barcos que crucen el Estrecho en concepto de garant�a de seguridad, Estados Unidos reclama que el acuerdo de paz implica que Teher�n deje el paso abierto de forma libre y gratuita a todos los interesados. Finalmente, Israel est� muy descontento con este acuerdo, que ha provocado una grave p�rdida de apoyo a su primer ministro, Benjamin Netanyahu, quien podr�a llegar a intentar sabotear el acuerdo.A ello hay que sumar que la producci�n de petr�leo en los pa�ses del golfo P�rsico se ha resentido notablemente durante la guerra y tardar� en recuperarse. De acuerdo con las cifras de la Organizaci�n de Pa�ses Exportadores de Petr�leo (OPEP), la producci�n de crudo en Oriente Pr�ximo se ha reducido en m�s de diez millones de barriles de crudo al d�a, una cifra entre la que hay que considerar tanto interrupciones voluntarias del suministro por la falta de transporte como disrupciones provocadas por la destrucci�n de infraestructuras. Y, mientras que las primeras podr�an subsanarse en unos meses, en el caso de las segundas podr�a costar hasta dos a�os reparar los da�os. De hecho, el gran volumen de crudo que ha fluido al mercado en los �ltimos dos d�as se debe a que buena parte de este petr�leo estaba atrapado en los almacenes en los puertos de los pa�ses del Golfo, e incluso en barcos en la zona interior de Ormuz. Sin embargo, una vez que se ha dado salida a los primeros buques, ser� m�s complicado que las siguientes tandas mantengan el ritmo. M�xime, si se tiene en cuenta que apenas hab�a buques petroleros en las �ltimas semanas en direcci�n a Ormuz.PerspectivasDe hecho, los analistas de instituciones como JPMorgan, Goldman Sachs, HSBC o Commodity Context apuntan que, a pesar del optimismo desatado por las fuertes bajadas de la �ltima semana, con un descenso acumulado del 18%, el precio del petr�leo se situar� en torno a los 80 o 90 d�lares durante varios meses antes de volver a los niveles previos a la guerra, en torno a los 65-70 d�lares por barril. La agencia de r�ting Standard & Poor's se�al� ayer en un informe que "incluso tras un acuerdo preliminar, nuestro escenario base sigue contemplando una recuperaci�n gradual del transporte mar�timo y los flujos de energ�a a trav�s del estrecho de Ormuz", por lo que la producci�n no se recuperar� por completo hasta dentro de unos meses. Adem�s, "creemos que existe la posibilidad de que persistan los desaf�os operativos y la incertidumbre hasta que se finalice un acuerdo integral" dentro de dos meses. De hecho, el texto advierte de que "el foco est� cambiando de si se reabre el Estrecho a c�mo se reabre", a�adiendo que, aunque "los riesgos est�n en retroceso", todav�a persistir� durante un tiempo una cierta "prima de riesgo geopol�tica en los precios de las commodities" energ�ticas.La reunión del G7 que se celebra esta semana en Evian (Francia) está sirviendo para orquestar una coalición internacional para desminar el estrecho de Ormuz y mantener la seguridad del tránsito por el cordón umbilical mundial de la energía. Fuentes diplomáticas en la cumbre explicaron a EFE que esa coalición liderada por Francia y el Reino Unido ha hecho una propuesta para lanzar una misión para el desminado del estrecho de Ormuz. EEUU habría solicitado esa ayuda porque carece de los medios de desminado necesarios y los miembros de esa coalición se han empezado ya a movilizar, en particular con la salida de barcos franceses especializados desde el puerto de Tolón, en el Mediterráneo, que tardarán varios días en llegar.En cualquier caso, antes de que se pueda materializar esa posible misión, que se haría sin la participación de los contendientes, hará falta el visto bueno de los dos países ribereños del Estrecho, Irán y Omán.Las fuentes se mostraron convencidas de que Teherán tiene interés propio para que sus barcos puedan circular sin peligros por ese paso por el que antes del conflicto transitaba en torno al 20% del petróleo y del gas natural licuado que se consume en el mundo, así como alrededor de un tercio de los fertilizantes. Irán carece de las capacidades para llevar a cabo un desminado efectivo, pero probablemente conoce dónde puede haber minas. Ese trabajo tiene que hacerse con barcos especialmente equipados, que necesitan un sónar pero también submarinistas para labores de prospección.Además de esa validación de Irán, habrá que esperar a que se formalice el acuerdo para poner fin a la guerra este viernes. Además, esta coalición se encargaría también de garantizar la seguridad frente a nuevos ataques.