Juan Lobato, quien fuera secretario general del PSOE de Madrid desde noviembre de 2021 hasta noviembre de 2024, no estuvo a la altura de lo que esperaba el partido. Cuestionar el origen del correo electr�nico donde la defensa de Alberto Gonz�lez Amador, el novio de Isabel D�az Ayuso, cerraba un pacto con la Fiscal�a por sus delitos fiscales, fue considerado una traici�n. Era marzo de 2024. Una asesora de la Moncloa le envi� el documento por WhatsApp. El partido esperaba que atacara a la presidenta madrile�a. �Desde el primer minuto de conversaci�n pregunt� de d�nde sal�a. Como t�cnico de Hacienda me saltaron las alarmas. Entend� que tener ese documento pod�a ser delito. A m� me pas� factura. Si no haces lo que te piden se considera deslealtad�, recuerda Lobato la peripecia de honestidad que acab� cost�ndole el puesto despu�s de dejar constancia ante notario de los mensajes.Aceptar o no la filtraci�n calibraba la val�a de Lobato como pol�tico profesional y su supervivencia en la estructura org�nica socialista. �Todo el mundo me ten�a ya identificado como un pol�tico distinto. Ahora mis relaciones con algunas personas concretas en el partido son m�s fr�as. Al principio apenas me saludaban por los pasillos�, explica el ahora senador. �Gente a la que considero noble no entend�a que llevara al notario los mensajes. Les supo mal porque para ellos era dejar constancia de que se pod�an haber cometido delitos en Moncloa. Lo peor no es el delito, sino se�alar al l�der. En general, en los partidos hay una cultura de proteger al l�der�.La historia de Juan Lobato expone los incentivos perversos que funcionan en los partidos pol�ticos. �Los l�deres cuentan con toda una red de cargos de confianza que le deben un favor. Y al final acabar�n cobr�ndoselo�, resume Lobato.Las �ltimas revelaciones parecen confirmar esa din�mica en la producci�n de corrupci�n. Por ejemplo: Leire D�ez, conocida como la fontanera de Ferraz, habr�a liderado una operaci�n para frenar las investigaciones judiciales que afectan a Pedro S�nchez. Los investigadores sospechan que podr�a ser el �one�, el seud�nimo con el que los implicados ocultan al l�der a quien rend�an cuentas.Esa adhesi�n ciega por el n�mero uno podr�a haber motivado a Leire D�ez. El caso Leire D�ez no ayuda a frenar la ca�da de Espa�a en el �ndice de Percepci�n de la Corrupci�n, la clasificaci�n de pa�ses con la que Transparencia Internacional monitoriza la degradaci�n global del sector p�blico. Tampoco la imputaci�n de Jos� Luis Rodr�guez Zapatero. O la detenci�n de Santos Cerd�n. O la exposici�n del ecosistema en el que se mov�a Jos� Luis �balos en la Sala Penal del Tribunal Supremo. O la acusaci�n de Jorge Fern�ndez D�az, ex ministro del Interior de Mariano Rajoy, en el caso Kitchen, que juzga la presunta trama parapolicial dise�ada por el Partido Popular.De hecho, los datos de la OCDE confirman la falta de fe en el sistema. La confianza en el Gobierno se sit�a en el 37%. Solo un 34% conf�a en el Parlamento. Y apenas el 18% en los partidos pol�ticos. Varios puntos por debajo de la media del resto de pa�ses. �Despu�s de la primera moci�n de censura de nuestra democracia motivada por la corrupci�n, desapareci� la preocupaci�n del Gobierno por la corrupci�n�, expone Fernando Jim�nez, catedr�tico de Ciencia Pol�tica y de la Administraci�n en la Universidad de Murcia, la paradoja en la que est� instalada hoy nuestra pol�tica. �El plan estatal de lucha contra la corrupci�n no termina de articularse. Lo primero que deber�an hacer los partidos es renunciar a la cantidad de nombramientos a dedo. Que les permiten, por un lado, pacificar el partido y, por otro, el control de los funcionarios�.Que no se apliquen las normas es un fen�meno bautizado como �brecha de implementaci�n�. Y Espa�a ocupa los �ltimos puestos en el seguimiento de la aplicaci�n de la ley. Es el antepen�ltimo pa�s de la OCDE, empatado con Australia, seg�n Perspectivas de anticorrupci�n e integridad, el estudio publicado por el organismo este a�o. �Nuestra corrupci�n es muy fuerte en el �mbito pol�tico. Despu�s de 50 a�os de r�gimen democr�tico est� muy extendida de un partido a otro�, a�ade Jim�nez.En 2025, Espa�a obtuvo 55 puntos en el �ndice de Percepci�n de la Corrupci�n, situ�ndose en la zona caliente de la tabla. Es la n�mero 49 de 182 pa�ses, empatada con Chipre y Fiji, cerca de Italia o Polonia y a solo tres puntos de diferencia de Om�n y Malasia. Y la 16 de 27 en la Uni�n Europea. �El a�o pasado bajamos cuatro puntos�, alerta David Mart�nez, director ejecutivo de la ONG Transparencia Internacional en Espa�a. �Nos han ido superando pa�ses como Portugal o Lituania. Y se nos acerca Italia, con la que ten�amos una diferencia abismal. Desde 2012 hemos perdido 10 puntos. Grecia, por ejemplo, ha hecho el camino contrario�.La percepci�n de corrupci�n cunde entre los espa�oles. Seg�n los datos del Eurob�rometro de 2025, el 89% de los ciudadanos consultados considera generalizada la corrupci�n aqu�. Muy lejos de la media europea, situada en el 69%. �La corrupci�n administrativa y la corrupci�n pol�tica son diferentes. En Espa�a no hay una percepci�n de la corrupci�n de calle. Como tener que pagar para que te den un servicio b�sico. En pa�ses donde se produce este fen�meno, la corrupci�n es end�mica. Aqu� no�.Sin embargo, la llamada alta corrupci�n sit�a a Espa�a entre los pa�ses europeos con m�s olor a podrido. Los gr�ficos del Eurobar�metro arrojan las siguientes cifras: el 87% considera que hay corrupci�n en las instituciones p�blicas a todos los niveles y un 85% la percibe a nivel local. �S� podr�amos decir que consideramos sist�mica la alta corrupci�n. Se trata de la corrupci�n en la que intervienen los pol�ticosm�s que el ciudadano de a pie�, dice Mart�nez.Adem�s de pagar favores, Lobato observ� otros alicientes para corromperse. �Uno de ellos puede ser para un tema puramente econ�mico. Otros son capaces de hacer por el partido lo que haga falta. Lo vemos en los casos de financiaci�n ilegal. No hay cultura de fiscalizaci�n interna en los partidos. De repente, un cuadro del partido puede empezar a ver cosas raras y toda la estructura desincentiva que se haga preguntas. No puedes preguntar por qu� se paga en met�lico una charla del partido. Es visto casi como alta traici�n�.Polarizaci�n y corrupci�nPercibir la corrupci�n podr�a ser una buena noticia. �Es positivo. Estas cosas no pasar�an si Espa�a no fuese una democracia. Hay que alegrarse de que los esc�ndalos salgan a la luz. Hay que hacer la lectura inversa a la habitual. La democracia s� sirve. Al menos conocemos lo deteriorado que est� nuestro sistema�, explica el profesor Jos� Miguel Fern�ndez-Dols, catedr�tico de Psicolog�a Social enla Universidad Aut�noma de Madrid y autor del art�culo cient�fico Corrupci�n: lo que nunca se quiere saber, pero siempre gusta preguntar. La falta de confianza no afecta al voto. �No existe una relaci�n directa y autom�tica entre los esc�ndalos y la intenci�n el voto. Explica a veces el hecho de que los populistas siguen siendo apoyados de alguna forma. La gente percibe que podr�an resolver el problema�. Ayuda encontrar un enemigo com�n. O como dice Gabriel Rufi�n: �La gente en la calle quiere que aprovechemos todo el tiempo que tenemos porque lo que viene es muy duro�.El diputado de ERC agita el miedo al hipot�tico gobierno de PP y Vox que sustituir�a al actual ejecutivo si su partido deja caer a S�nchez. �Es muy eficaz. Ya no se trata de corrupci�n, sino de la protecci�n que ofrece ese pol�tico a un enemigo exterior. La din�mica de polarizaci�n es �til para olvidar la corrupci�n en el momento del voto. La polarizaci�n y la corrupci�n pueden ser aliados perfectamente�, explica.El planteamiento de la lucha contra las injerencias en el desarrollo limpio de la vida p�blica -y privada- parece quedarse corto. En M�xico, un pa�s donde la corrupci�n quema al a�o 25. 000 millones de pesos, los investigadores Beatriz Camarillo Cruz y Daniel M�rquez G�mez de la UNAM, han fundado el concepto diasdoralog�a que quiere abarcar el problema al completo. Esta nueva doctrina avista toda la extensi�n corrupta: su vertiente econ�mica, psicol�gica o econ�mica. �Podr�a constituirse en el estudio integral del fen�meno, actividad que en nuestra opini�n est� pendiente�, puede leerse en su trabajo.Y un �ltimo zoom. Cirilo Garc�a-Cadena, doctor en Pol�tica Social por la Universidad de Texas, dirigi� el estudio Propensi�n a la corrupci�n y su efecto sobre la depresi�n. �Descubrimos que hab�a una fuerte relaci�n entre el estilo de personalidad psicop�tico y la propensi�n a la corrupci�n. Es un estilo muy ego�sta de ver el mundo, que gira en funci�n del corrupto, sus necesidades y de la b�squeda de objetivos y metas considerando objetos a los dem�s�, comenta Garc�a-Cadena por videollamada. �Y de qu� manera podr�a evitarse?�Con autoestima. Esa actitud hac�a uno mismo de sentirse satisfecho con la propia capacidad�.