ELEONORA GOSMAN (San Pablo).- El presidente Lula da Silva prefirió no pactar un encuentro con Donald Trump en Evian, la ciudad francesa donde se realiza la cumbre del G7, el grupo de las grandes potencias occidentales. Así lo informaron fuentes diplomáticas que acompañan al jefe de Estado en esta reunión. Lo cierto es que ni siquiera intercambiaron saludos en los espacios en que podían contactarse; es el caso de la foto oficial. Una de las causas de esa distancia son las medidas adoptadas por Estados Unidos, que traban el ingreso de las exportaciones brasileñas en el mercado americano. La divergencia es la decisión de Washington de incluir a las mafias del narcotráfico: Comando Vermelho (CV) y Primer Comando de la Capital (PCC) en la lista de organizaciones terroristas. En el plenario de este martes, Lula pronunció un discurso fuerte, sembrado de recados que tuvieron como destinatario al jefe de la Casa Blanca. El líder brasileño defendió por ejemplo que la lucha contra el crimen organizado “debe respetar la soberanía de los Estados", al tiempo que criticaba el proteccionismo estadounidense y la caída de la ayuda al desarrollo internacional. “El año pasado registramos una caída histórica del 23% en la ayuda oficial a los países subdesarrollados”. Alertó, también, sobre la reducción de los fondos del Programa Mundial de Alimentos, que perdió este año 40% de su financiación. Brasil, junto con Corea del Sur, India, Kenia y Egipto, son las naciones del “Sur Global” que participan en esta cita anual del G7 como invitados especiales. Al hablar en el panel "Nuevas asociaciones y la reconstrucción internacional", el brasileño recordó que esta es la décima Summit en la que está presente. “En todas ellas, nos enfrentamos a crisis y desafíos que afectan a millones de personas” señaló; y concluyó que “en ninguna de ellas pudimos construir respuestas colectivas duraderas”.