Las "andanzas" (P.S. dixit) de todas las socialistas investigadas por la Justicia apuntan hacia la MoncloaYa no hay dudas de que la Carta a la ciudadan�a que S�nchez public� tras la apertura de diligencias judiciales a su mujer, Bego�a G�mez, en abril de 2024, no era la declaraci�n p�blica de "un hombre profundamente enamorado", como rezaba su engolada misiva, sino la se�al para que las cloacas del PSOE iniciaran la operaci�n para torpedear las investigaciones judiciales a su entorno pol�tico y personal. Lo confirman las pesquisas del juez en la causa sobre la trama que dirig�a Santos Cerd�n, con Leire D�ez como ejecutora principal, que adem�s constata c�mo el sanchismo ha utilizado a las mujeres por inter�s partidista. Quien se present� como el l�der del Gobierno "m�s feminista de la historia" tuvo despu�s que excusar los comportamientos incoherentes e indecentes de algunos de sus ministros y colaboradores. Para limpiar su imagen decidi� rodearse de mujeres en el Gabinete y el partido. Su problema ahora es que, como en 'Todos los hombres del presidente', el libro de la investigaci�n period�stica de Carl Bernstein y Bob Woodward despu�s llevado al cine por el director Alan J. Pakula en una adaptaci�n que le vali� cuatro premios �scar en 1977, donde el rastro de los fontaneros del Watergate llevaba a la Casa Blanca de Nixon, en la versi�n chusca del socialismo ca��, con varias mujeres de protagonistas, siguiendo las pistas que �stas iban dejando se llega hasta "P.S.", que seg�n la UCO es el mismo S�nchez. A ello apuntan todos los indicios hallados por los investigadores judiciales, entre otros los pagos ocultos del PSOE a la trama, autorizados por la a�n gerente del partido, Ana Mar�a Fuentes, tambi�n imputada, y las reveladoras anotaciones de la fontanera en libretas que dan la trazabilidad milim�trica de la operaci�n ilegal para desacreditar a jueces y polic�as, de lo que al parecer daba cumplida cuenta al entonces secretario de organizaci�n del PSOE. Tambi�n la injustificable actuaci�n de la directora general de la Guardia Civil, Mercedes Gonz�lez, amiga del presidente, que adem�s de haberse reunido al menos dos veces con Leire D�ez (extremo que primero neg� y luego admiti� a medias) tuvo un contacto sospechoso con ella poco antes de dar luz verde a una investigaci�n interna a miembros de la Benem�rita que estaban aflorando presuntas ilegalidades en el partido del que form� parte. Ayer compareci� en el Senado para negar la mayor, pero volvi� a contradecirse con negaciones que no niegan. Cabe recordar que esas presuntas maniobras internas provocaron el ins�lito registro de la sede de la direcci�n general de la Guardia Civil en busca de los expedientes disciplinarios a los mandos que investigaron a cargos del PSOE, una mancha en su historial que nadie podr� borrar. Y est� el papel nunca explicado de la exvicepresidenta, n�mero dos del PSOE y exministra de Hacienda, Mar�a Jes�s Montero, qui�n protegi� al expresidente de la SEPI, Vicente Fern�ndez Guerrero, tambi�n relacionado con la fontanera, cuando ya hab�a sospechas sobre su gesti�n al frente del organismo que canaliz� las ayudas a empresas ahora bajo escrutinio judicial. El lodazal que anega Ferraz ha salpicado incluso a la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, que deber� declarar como testigo en la Audiencia Nacional por la guerra sucia contra la Justicia que investiga Santiago Pedraz. No cuela que traten de hacer creer que todas ellas actuaron por su cuenta y riesgo, para defender al querido l�der pero a sus espaldas, movidas por una fe ciega en la verdad del sanchismo, y no por haber sido aleccionadas o haber recibido ordenes. La realidad siempre supera a la ficci�n, y las "andanzas" (P.S. dixit) de las mujeres del presidente confluyen en la Moncloa.