Unos fósiles que llevaban más de cien años en el Museo de Historia Natural de Londres han permitido a un grupo de científicos recrear cómo hubiera sido el escorpión más grande jamás conocido que vivió hace 415 millones de años en lo que es hoy Gran Bretaña.Según ha informado en una nota de prensa el museo, al juntar esos especímenes junto con más fósiles recién descubiertos, el grupo permitió formar una imagen más completa de un organismo que en su día se pensó que era un crustáceo, al igual que las langostas y otros mariscos.El escorpión, cuyo nombre científico es prearcturus gigas, medía aproximadamente un metro y ha sido recreado gracias al trabajo con ocho fósiles que fueron excavados a lo largo de los años en tres yacimientos. Los investigadores también colaboraron con un artista para crear representaciones de cómo podría haber sido el animal en el entorno de esa época. Además, según los científicos la "prueba irrefutable" de que los restos fosilizados pertenecían a otra especie, dijo Richard Howard, autor principal del estudio y conservador de artrópodos fósiles en el Museo de Historia Natural, fue un estudio de 2015 que describió un escorpión en Canadá.El animal, llamado Eramoscorpius brucensis, tenía una característica común con la de estos fósiles: su esternón. La placa en la parte inferior del escorpión entre la base de sus patas, era largo y triangular y tenía una ranura en el centro, igual que el esternón de P. gigas, explicó Howard.El escorpión gigante de Gran Bretaña vivió en lo que se conoce como el Periodo Devónico temprano, cuando la vida en la Tierra aún era principalmente acuática. De hecho, otros artrópodos gigantes, como libélulas y milpiés, vivieron unos 50 millones de años después, según afirma Howard. Las selvas y los árboles durante ese tiempo generaban una entrada de oxígeno que hizo posible la vida terrestre gigante, dijo.Además de alcanzar un tamaño extraordinario, P. gigas presentaba patas, pinzas y cabeza cubiertas de protuberancias rugosas, una característica típica de los escorpiones, según indican los investigadores. Aunque los fósiles conservados en el museo no muestran restos de ojos, los autores del estudio consideran probable que P. gigas contara con órganos visuales en la parte frontal de la cabeza, de forma similar a los escorpiones actuales.Una de las teorías del estudio es que el escorpión adquirió ese tamaño para evitar ser comido por otros depredadores. Sin embargo, el hecho de ser tan grande genera dudas con la alimentación que llevaba animal ya que si sus presas eran tan pequeñas como las que pertenecen a la dieta de los escorpiones, se hubiera dificultado su supervivencia. Por eso, otra hipótesis es que se alimentara de anfibios y peces primitivos.Sin embargo, no todos los científicos están seguros de que P. gigas fuera realmente un escorpión. Según recogió la nota de prensa, Jason Dunlop, científico del Museo de Historia Natural de Berlín, explicó que el principal problema es que solo se han encontrado fragmentos del animal. Además, no se han hallado dos características típicas de los escorpiones: el aguijón al final de la cola y unos órganos sensoriales llamados pectinas, situados en la parte inferior del cuerpo. Dunlop también señaló que las grandes pinzas encontradas podrían pertenecer a algunos crustáceos y no necesariamente a un escorpión. Aun así, el estudio aporta información importante ya que este trabajo podría cambiar la visión general sobre la diversidad de este grupo de animales.