Barcelona va camino de triplicar la tasa que pagan los cruceristas que hacen escala en la ciudad, es decir, los que pasan menos de 12 horas de visita en la capital catalana. PSC, ERC y Comuns, que tienen mayoría en el Parlament de Catalunya, han llegado a un acuerdo para incrementar de 8 a 24 euros el límite del recargo municipal máximo que pueden imponer los ayuntamientos a los cruceristas.

Si al recargo de 24 euros se le suman los seis euros del Impuesto sobre las Estancias en Establecimientos Turísticos (IEET) que recauda la Generalitat, la conocida como tasa turística, lo que pagaría cada crucerista podría ascender a 30 euros.

La demanda de subir esta tasa nace del Ayuntamiento de Barcelona, donde ya existe la entente entre las tres fuerzas de izquierdas para aprobarlo de cara a 2027 (aunque habrá que negociar cómo). A pesar de la voluntad de eliminar terminales de cruceros en el futuro, la cifra de estos visitantes no para de crecer y en 2025 alcanzó un nuevo récord: 3,99 millones de pasajeros que atracaron en la ciudad.

El alcalde Jaume Collboni anunció en mayo en una entrevista en el diario Ara que tenía intención de triplicar la tasa a los cruceristas que hacen escala en la ciudad, un perfil de turistas que defiende que hay que reducir para evitar la masificación.