Fernando Y��ez de la Almedina es reconocido como pintor destacado del Renacimiento espa�ol en la colecci�n permanente del Museo Meadows de Dallas, Texas y en un simposium internacional que concluye el 21 de junio.Cuando le preguntan a Miguel Falomir por sus obras de arte favoritas, el director del Museo del Prado siempre incluye en ese r�nking imposible de concluir un �leo sobre tabla de Fernando Y��ez de la Almedina, que forma parte de la colecci�n del Museo Meadows de Dallas desde 1976. Con el t�tulo,San Sebasti�n (hacia 1506), la pieza, muy fr�gil, es magn�fica y demuestra lo poco que los espa�oles conocemos a nuestros grandes pintores, m�s all� de Diego Vel�zquez o Francisco de Goya. Pero la ignorancia puede ser poderosa y la curiosidad que despierta es lo que ha llevado al museo, que pertenece a la Universidad Metodista del Sur, a profundizar en el conocimiento de este autor nacido en torno a 1475 en Almedina (Ciudad Real).'San Sebasti�n' (c. 1506), de Fernando Y��ez de la Almedina (c. 1475 - c. 1536).�Qui�n era Fernando Y��ez de la Almedina? "Uno de los pintores m�s destacados del Renacimiento espa�ol", asegura Luis Rueda, organizador de un simposiointernacional titulado Y��ez: Saint Sebastian Revealed, que tuvo al pintor espa�ol y a esta obra imprescindible como protagonistas y al que acudi�, entre otros, Miguel Falomir. Para argumentar su admiraci�n por el artista manchego, Rueda, que trabaja en el museo como curatorial fellow de la Fundaci�n Mellon, narra que se cree que es el Ferrando Spagnolo, dipintore que se cita en varios documentos y que colabor� en 1505 con Leonardo da Vinci en el mural sobre la Batalla de Anghiari que deb�a decorar el Palazzo Vecchio de Florencia y que finalmente qued� inacabado.Tras esta experiencia italiana que le sirvi� para definir su estilo, en 1506 Fernando Y��ez de la Almedina regres� a Espa�a, donde desarroll� una destacada carrera, recibiendo importantes comisiones, entre otros lugares, de las catedrales de Valencia y Cuenca. Por ejemplo, su nombre aparece en referencia al contrato de un retablo para la catedral de Valencia en 1506, dedicado a los santos Cosme y Dami�n, del que tan solo se conserva una Piedad. Este contrato supuso el inmediato encargo en 1507 del retablo del altar mayor de la misma seo. Tambi�n, de 1511 a 1514 se le contrata para el dise�o del �rgano mayor de la catedral valenciana.Entre sus influencias, adem�s de la indudable de Leonardo da Vinci, su obra recuerda a la de Antonio Pollaiuolo, Rafael, Filippino Lippi, Pietro Perugino o Michelangelo, a quienes probablemente conoci� en Florencia, y a los grabados de Durero. "Es un pintor fundamental del que, lamentablemente, se conocen muy pocas cosas", insiste Rueda, fascinado con haber podido investigar la vida y la obra del pintor manchego.Entre las piezas m�s fascinantes, Rueda destaca una de las seis que guarda el Museo del Prado. Es Santa Catalina(hacia 1510 y verla junto al San Sebasti�n del Museo Meadows es un sue�o que tanto �l como Falomir asumen que no podr�n realizar. Ambos son conscientes del riesgo que supondr�a trasladarlas.Con el apoyo de la Fundaci�n Mellon, la Fundaci�n Meadows y la Familia McNeely, la exposici�n organizada tras el simposium y que concluye el 21 de junio -la obra forma parte de la colecci�n permanente del museo americano y aunque concluya la muestra dedicada a ella se seguir� exhibiendo- pone el foco en la forma de pintar del espa�ol, tan similar a los italianos del Renacimiento. "La tabla fue sometida a una serie de estudios con t�cnicas no invasivas realizados en el laboratorio de restauraci�n del Museo Kimbell, entre ellas radiograf�a, reflectograf�a infrarroja y fluorescencia de rayos X macrosc�pica, dando lugar a un conjunto de im�genes que ofrecen nuevas perspectivas sobre el proceso creativo de Fernando Y��ez de la Almedina y la historia material de esta obra maestra renacentista". Todo este material, gracias a una colaboraci�n con el laboratorio de humanidades digitales Dig@Lab de la Universidad de Duke, es accesible al p�blico desde una pantalla t�ctil interactiva.
La obra que demuestra qui�n era el espa�ol que trabaj� con Da Vinci
Cuando le preguntan a Miguel Falomir por sus obras de arte favoritas, el director del Museo del Prado siempre incluye en ese r�nking imposible de concluir un �leo sobre tabla de...







