“¡Que vaya corriendo el petróleo!”, anunció ayer el presidente de EE.UU., Donald Trump, en su red social, tras anunciar la firma del acuerdo de paz entre Washington y Teherán, que finalmente debería –siempre queda la duda después de 40 anuncios en menos de cuatro meses por parte del magnate– poner fin a las hostilidades en Oriente Medio abiertas el pasado 28 de febrero. Las bolsas celebraron la llegada de una espiral virtuosa que se prevé tenga lugar en las próximas semanas: un petróleo más barato, unos tipos de interés más bajos, menos dudas sobre el crecimiento y revalorización de las acciones.El Ibex superó ayer por primera vez en su historia los 19.000 puntos al subir un 1,43%, con el precio del petróleo hundiéndose más del 5%. En Asia, continente importador de crudo de Oriente Medio, las plazas bursátiles subieron en promedio un 5%. En Europa y en Wall Street también se registraron ganancias, aunque moderadas.Los inversores hace tiempo que descontaron un posible cese de la guerra, pero hay la sensación de que la recuperación de la economía no será un triunfante paseo militar, sino un camino accidentado e incierto. Abrir el estrecho de Ormuz no será abrir un grifo e inundar el jardín después de la sequía. “El proceso de apertura, la eliminación del retraso en la producción y la normalización de los mercados petroleros llevarán meses”, sostenían los analistas de Barclays.En la plataforma de negociación de futuros Kalshi, solo el 59% de los operadores cree que habrá normalización en el tráfico marítimo para agosto, mientras que para finales de año el porcentaje sube al 82%.El Ibex supera por primera vez en la historia la barrera de los 19.000 puntos con un avance del 1,43%Hay un riesgo concreto de que se produzca un embudo en el mercado del petróleo, entre la presión al alza de la demanda y una oferta que todavía tardará en reanudarse, una vez que las instalaciones petroleras hayan recuperado su plena capacidad. Según cálculos de S&P Global Energy, el déficit entre oferta y demanda de crudo está destinado a seguir a lo largo de este año incluso en el mejor de los escenarios.Hay que tener en cuenta que desde marzo el mundo ha ido consumiendo gran parte de las reservas estratégicas. Por ejemplo, en EE.UU. han caído a su nivel más bajo en 45 años, según Bank of America. Y, a nivel global, estamos en mínimos históricos. Ahora, habrá que reponerlas.Además, se avecina la temporada vacacional en el hemisferio norte, que suele verse acompañada de un repunte de la demanda de combustible para vehículos (y aviones).Tampoco queda claro en el acuerdo de paz si habrá que pagar un peaje o no en Ormuz. Los iraníes aseguran que al cabo de 60 días podrían imponer algún tipo de tasa en concepto de “servicios marítimos” y, así, hacerla entrar con calzador en el régimen internacional previsto por la OMI, que prohíbe en teoría cobrar por navegar en el mar salvo que haya algún servicio específico que contratar. Esta incógnita podría retrasar la vuelta a la normalidad.La exigencia de reponer las reservas y la incógnita de los peajes ralentizarán la recuperaciónCuando se observa el tráfico en el estrecho de Ormuz, antes de la guerra había unos 140 buques diarios transitando por sus aguas. Una vez que las 300 embarcaciones fondeadas en la zona (el equivalente de dos días de comercio antes de la guerra) emprendan finalmente su viaje tras la liberación del paso, habrá que reconstituir la cadena logística y esto no se hará de un día para otro. “Probablemente habrá obstáculos en el camino, y aún tomará tiempo para que el transporte marítimo en el estrecho de Ormuz se acerque a los niveles previos a la guerra. Los últimos acontecimientos no apuntan automáticamente a una aceleración en el aumento del volumen de petróleo que fluye a través de este paso los próximos meses. Aunque el acuerdo de paz reducirá la inflación general, sospechamos que el impulso económico derivado de ello será limitado”, apuntaban ayer en una nota los analistas de Oxford Economics. Que corra, pero que corra rápido.En La Vanguardia desde el 2000. Especializado en Economía internacional, ha cubierto como enviado el Foro Económico de Davos, la OMC o el BCE. Licenciado en Derecho en Roma, Master en Periodismo UB/, PDD del IESE. Premio AECOC.