Hay muchas formas de ahorrar en electricidad y no todas son igual de efectivas. Como en otras tantas áreas de la vida, aquí también aplica la ley de Pareto o Ley 80/20 según la cual un 80% del resultado viene dado por un 20% del esfuerzo o de las acciones que lleves a cabo. Con la factura energética ocurre exactamente eso. Hay tres acciones concretas con las que se consigue la mayor parte del ahorro y, además, con mucho menos esfuerzo que los trucos de toda la vida, que son útiles, pero implican mucha más constancia como apagar las luces, el stand by o aprovechar el calor residual para cocinar. Las tres claves más efectivas para ahorrar en la factura eléctrica son las siguientes.Utilizar un termostato programableSegún los datos de IDAE, el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, por cada grado adicional que suba o baje la temperatura de casa desde los 20-21 grados recomendados en invierno el consumo se dispara un 7%. Una de las mejores formas de controlar la temperatura dentro del hogar es a través de un termostato programable o válvulas termostáticas en los radiadores. La diferencia entre usar o no usar estas herramientas se traduce en un ahorro de entre el 8% y 13% en el gasto energético. Y es que los termostatos no permiten solo controlar la temperatura; también ayudan a evitar el gasto cuando estás fuera de casa o no tener que encender la calefacción o el aire a máxima potencia nada más llegar. Revisar la potencia contratadaLa potencia contratada en un hogar mide el número de aparatos eléctricos que se pueden conectar al mismo tiempo sin que salte la luz para evitar una sobrecarga. Todas las viviendas tienen un límite y ese límite juega un papel clave en la factura de la luz. En concreto, la potencia contratada afecta a la parte fija de la factura, que se paga independientemente del consumo realizado. Se cobra por kilovatio (kW) de potencia contratada, tanto si se utiliza o no. La fórmula es la siguiente: se multiplica la potencia contratada por el precio del término de potencia y por el número de días del mes o periodo facturado. En otras palabras, el dato de potencia hace de multiplicador y da igual si uso real que hagas está muy lejos del techo que marca. De este modo, si tienes más potencia de la que necesitas pagarás por ella igualmente. La mayoría de hogares tiene contratados entre 3,3 y 4,6KW de potencia, según Endesa y en algunos casos puede ser superior a sus necesidades reales. Para averiguarlo se puede empezar por usar una calculadora de potencia que ya tienen muchas compañías del sector o consultar en la factura la potencia máxima media demandada realmente y comprobar lo lejos o cerca que está de la figura en el contrato.Eso sí, tampoco conviene ajustar al milímetro. Suele ser recomendable dejar un margen de seguridad. Al final, la potencia contratada hace las veces de seguro para que la luz no salte si conectas muchos aparatos al mismo tiempo. Sin embargo, con un poco de planificación es posible ajustarla. Basta con evitar usar los aparatos que más consumen como el horno, la lavadora o el lavavajillas al mismo tiempo. Revisar el tipo de contrato y la compañíaEl tercer elemento más importante para ahorrar en la factura es la propia factura. Es decir, el tipo de contrato y la compañía concreta o comercializadora. El problema es que este es también el punto más complejo y difícil de entender por cómo está configurado el mercado nacional.De forma resumida, hay que hacer dos elecciones. La primera es el contrato entre tarifa regulada PVPC y tarifa del mercado libre.La tarifa regulada PVPC son las tarifas con discriminación horaria que dividen el consumo en tres periodos: valle (de 00:00 a 08:00 horas) de lunes a viernes y fin de semana, llano (de 08:00 a 10:00 horas, de 14:00 a 18:00 horas y de 22:00 a 24:00 horas) y punta (de 10:00 a 14:00 horas y de 18:00 a 22:00 horas).Quienes no quieran una tarifa regulada pueden acceder al mercado libre donde la variedad de oferta es enorme. Estos contratos se dividen entre los que ofrecen un precio fijo por kW, que es idóneo para quienes valoran la estabilidad, y las tarifas indexadas, donde el precio está ligado al mercado mayorista y a la evolución del precio del kW. La segunda decisión es elegir la compañía concreta. Aquí es donde se centra la mayor parte de la oferta, especialmente en el mercado libre. Para escoger bien conviene revisar el precio por kilovatio/hora, el precio de la potencia y la duración de ese precio si no está indexado. Y sobre esto, posibles promociones con sus periodos de permanencia, que es donde suele estar el mayor ahorro, pero también las mayores equivocaciones. Otros trucos para ahorrar energíaA las tres formas más eficientes de reducir el gasto energético se pueden añadir otros trucos menos efectivos, pero que siempre suman como: Utilizar regletas para agrupar enchufes y combatir el stand by. El ahorro potencial es de 100 euros al año.Cuidar el mantenimiento de los radiadores y pugarlos antes de empezar la temporada de invierno. No tapar los radiadores. Utilizar los programas ECO en lavavajillas y lavadora, que duran más pero consumen menos energía al usar una temperatura menor.Cambiar las bombillas de casa por bombillas LED, que pueden ahorrar un 80% frente a las tradicionales. Cerrar siempre puertas y ventanas. Además, también puedes revisar el aislamiento general del hogar y plantearte alguna reforma para mejorar la eficiencia energética y reducir el consumo.