El domingo fue un día de cielo azul en Cantabria. Los participantes en la marcha convocada por la Asamblea Abierta de Piélagos esperaban la salida junto a una fuente. Un pelotón de ciclistas se paró a beber agua y otras personas se acercaron a llenar garrafas. El caudal que abastece esa fuente -y al río Carrimont- circula junto a las instalaciones del vertedero de Castañeda donde el Gobierno de Cantabria ha autorizado a almacenar 4.000 toneladas de amianto procedentes del derribo del edificio de la antigua Residencia Cantabria de Santander.

Un motivo de preocupación para este colectivo que alerta de los riesgos de salud pública y medioambiental que implican esos residuos cancerígenos. A ello se suma que consideran de “muy dudosa gestión” otros vertidos recibidos en este planta en el pasado, como la llegada en 2017 de lodos con alto contenido en mercurio y otros materiales procedentes del dragado del puerto de Llanes en Asturias.

La marcha contra la transformación del vertedero de Castañeda en un vertedero de amianto reunió este domingo a medio centenar de personas. A través de esta acción reivindicativa, los organizadores han animado a toda la sociedad a informarse y movilizarse ante “otro despropósito más que se nos está tratando de imponer”, el cementerio de toneladas de amianto. El colectivo prepara una demanda judicial que presentará próximamente ante este “opaco” proyecto.