Este 19 de junio los colegios ponen punto final a los cursos escolares con la llegada de las vacaciones estivales. Después de casi 10 meses, los alumnos dan por terminadas las lecciones y lo aprendido para comenzar los tres meses de verano. En muchos casos, los padres de estos niños valoran el trabajo continuo que los profesores han hecho con sus hijos durante todo el curso a través de regalos, tanto colectivos como individuales. ¿Qué supone esta forma de agradecimiento en la relación entre progenitores, profesores y alumnos y qué ocurre cuando algunos adultos no están dispuestos a participar?En el caso de los profesores, la entrega de estos presentes supone un valor sentimental y una muestra de gratitud: “Los regalos que recibo de las familias a final de curso no son de reconocimiento en sí, sino que ponen en valor y agradecen el trabajo que se ha hecho con sus hijos durante el curso”, explica Alba Moreno, profesora de Infantil. Moreno no considera que ayuden a reforzar el vínculo entre familias y profesorado: “Creo que el vínculo se desarrolla y se crea durante el curso. Eso favorece que las familias quieran tener un detalle con la maestra”.¿Cómo perciben los niños ese presente que sus padres le dan a los profesores? “Lo ideal es que sean los pequeños los que hagan el regalo, como una carta, un dibujo o una foto de una salida o de una excursión. De esa manera no se pierde el valor real del obsequio, que es el agradecimiento”, indica la psicóloga clínica Natalia García Campos, también coordinadora de Psikids, centro especializado en psicología y psiquiatría enfocado en niños, adolescentes y adultos jóvenes. Su visión sobre el valor de este detalle es que debe ser simbólico por encima de económico: “El final de curso es un buen momento para poner en valor el trabajo del docente y trabajar con los alumnos en que realmente sea una figura importante en su educación”, sostiene García. Los grupos de WhatsApp de padres también desempeñan un papel relevante en este momento de final de curso, cuando se abre el debate sobre si regalar o no al profesor o sobre qué presente darle. “No podemos olvidar que un regalo es una forma de agradecimiento. Pero también hay una cierta presión social. En los grupos de WhatsApp todo es muy público y las decisiones se visibilizan delante de toda la clase”, advierte García. “Como la aportación suele ser pequeña, muchas familias acaban participando por esa presión, aunque luego no estén de acuerdo y lo verbalicen en petit comité”, añade la experta.Ana Sanz es madre de un niño de cinco años. En su caso, ella sí ha participado en el regalo colectivo para la profesora, pero el curso pasado lo hizo por su cuenta: “Nos han pedido una aportación de seis euros a cada familia. Este año sí que han participado todos los padres. El año pasado lo hice por separado. Darle regalos a la profesora en Navidades, vacaciones… No estaba yo en la copla. Pero este año sí hemos aportado seis euros y lo han hecho entre todos”.Para Moreno, hacer un regalo al docente no es una obligación, pero le gusta sentir ese reconocimiento, como en cualquier trabajo: “En mi caso, casi prefiero los detalles que estén más relacionados con el alumnado que he tenido, como una manera de recordar el curso y a los niños. Uno que guardo en mi habitación con cariño es un cuadro que me hicieron con una frase, y en la palabra ‘profe’ hay fotos pequeñas de los alumnos conmigo”, relata. La profesora, que también ha trabajado en Irlanda, indica que allí es muy común regalar cheques o tarjetas para gastar en distintas tiendas y que estos presentes no se entreguen de manera grupal, sino individualmente por cada familia que quiera hacerlo.Este punto de vista también coincide con una encuesta de 2024 a 800 docentes en Estados Unidos [800 profesores nos dijeron cuáles son los regalos que les encantan (y cuáles no) en ocasiones especiales, en español]: los profesores se decantan más por los gestos sencillos y personales. Los regalos preferidos son las cartas o notas escritas a mano (51,5%), seguido de dinero o tarjetas regalo (45,25%). Por el lado contrario, lo que menos aprecian son el alcohol (38,88%), la comida casera (34,63%) y baratijas o pequeños detalles (32,13%). Respecto al coste económico, el 43,4% de los maestros considera que un regalo entre 10 y 20 dólares es razonable, el 24,1% se decanta incluso por no superar los 10 dólares y un 20,6% afirma que el precio no es importante.A ello se suma que el final de curso puede ser un buen momento para que los padres aprovechen para enseñar a sus niños lo que significan los regalos, opina García: “El regalo se puede convertir en un medio para acercar los valores al niño. Valorar la figura del profesor y su posición en la formación y en la educación. Centrarse más allá de que el regalo se convierta en un mero trámite. Que al niño se le transmita un valor añadido a ese gesto”.