Cada vez más personas llegan al límite emocional sin darse cuenta de cómo ocurrió. Durante meses siguen trabajando, respondiendo mensajes y cumpliendo tareas mientras el desgaste mental avanza silenciosamente.Desde afuera, muchas veces parece que todo funciona con normalidad. Pero por dentro empiezan a aparecer agotamiento, ansiedad, irritabilidad y una sensación constante de saturación.El psicólogo especializado en Recursos Humanos Rafa Alonso lleva tiempo observando este fenómeno dentro del mundo laboral y asegura que las bajas por salud mental no aparecen de un día para otro.Según explica, detrás de esos colapsos suelen repetirse patrones bastante claros que terminan desgastando lentamente a las personas.El desgaste psicológico no suele tener una sola causaEn un artículo publicado por El Confidencial, Rafa Alonso sostiene que muchas personas creen que una baja por salud mental ocurre únicamente por exceso de trabajo. Sin embargo, remarca que el problema suele construirse a partir de varios factores acumulados. “Las causas se pueden resumir en seis puntos clave”, explica.Cuáles son esos factores:1. La presión constante por rendir másPara Rafa Alonso, muchos empleados viven bajo exigencias permanentes de rapidez, productividad y eficiencia, sin contar siempre con recursos suficientes para sostener ese ritmo.2. El miedo a perder el empleoSeñala que hay quienes soportan situaciones de desgaste por temor a no encontrar otra oportunidad laboral mejor.3. Las jornadas laborales interminablesSegún señala, existe una cultura que asocia trabajar más horas con ser más productivo, aunque el cansancio suele terminar afectando el rendimiento.4. Los objetivos imposiblesOtro punto que menciona es que algunas empresas fijan metas difíciles de alcanzar o exigen resultados sin ofrecer herramientas adecuadas.5. La falta de desconexión digitalMensajes, llamadas y correos fuera del horario laboral impiden que muchos trabajadores logren descansar mentalmente.6. La imposibilidad de desconectar del trabajoEl especialista sostiene que, en algunos casos, el empleo termina ocupando tanto espacio mental que las personas no consiguen dejar de pensar en él ni siquiera fuera de la jornada.Alonso también advierte que muchas personas no identifican las señales hasta que el cuerpo empieza a reaccionar con insomnio, ansiedad, agotamiento extremo o dificultad para concentrarse.Según explica, el problema no siempre aparece en quienes “trabajan menos” o parecen más frágiles emocionalmente. Muchas veces afecta justamente a personas responsables, exigentes y acostumbradas a sostener presión constante durante años.Por eso insiste en que las bajas por salud mental no deberían interpretarse como debilidad personal. En muchos casos representan el resultado de contextos laborales sostenidos que el cuerpo y la mente dejaron de poder tolerar.