El arraigo se ha convertido en uno de los grandes retos económicos de Euskadi. Antes las empresas nacían, crecían y permanecían cerca de donde estaban sus fundadores, sus fábricas y sus mercados, pero hoy la realidad es muy distinta. El capital se mueve con facilidad, el talento es global, las cadenas de valor son internacionales y las decisiones estratégicas pueden tomarse a miles de kilómetros de donde se encuentran las plantas productivas. Teniendo en cuenta la trascendencia de este concepto, el Foro Zedarriak, liderado por Guillermo Dorronsoro, ha presentado su informe número 8, 'Inversión privada y participación pública ante el reto del arraigo', con el objetivo de situar este debate en el centro de la agenda económica vasca.Una de las principales aportaciones de este documento consiste en redefinir el propio concepto de 'arraigo'. Una empresa arraigada no es simplemente aquella que mantiene una dirección postal en Euskadi. Es aquella que conserva aquí capacidades productivas o tecnológicas, que mantiene su centro de decisión y que realiza inversiones en el territorio, que genera empleo cualificado, que colabora con proveedores, universidades y centros tecnológicos, y que participa activamente en el ecosistema económico vasco.
Zedarriak defiende criterios rigurosos de selectividad, impacto y viabilidad para apoyar el arraigo con recursos públicos
El arraigo se ha convertido en uno de los grandes retos económicos de Euskadi. Antes las empresas nacían, crecían y permanecían cerca de donde estaban sus fundadores, sus fábricas y sus mercados, pero hoy la realidad es muy distinta. El capital se mueve con facilidad, el talento es global, las cadenas de valor son internacionales y las decisiones estratégicas pueden tomarse a miles de kilómetros de donde se encuentran las plantas productivas. Teniendo en cuenta la trascendencia de este concepto, el Foro Zedarriak, liderado por Guillermo Dorronsoro, ha presentado su informe número 8, 'Inversión privada y participación pública ante el reto del arraigo', con el objetivo de situar este debate en el centro de la agenda económica vasca.
Zedarriak redefine arraigo: mantener capacidades tecnológicas, centros decisión e inversiones—no mera sede fiscal. Para CTO y directivos tech, intervención pública requiere selectividad y viabilidad ecosistémica, no subsidios genéricos, ante desafíos: talento escaso, vivienda cara, burocracia.










