Una fotografía, copias de documentos y los recuerdos de sus seres queridos acompañaban este lunes a varias familias que permanecían en los exteriores del Laboratorio de Criminalística y Ciencias Forenses de Guayaquil. Mientras avanzaban los procesos de identificación de las víctimas del accidente ocurrido en la vía Guayaquil-Santa Elena, familiares y amigos recordaban quiénes eran los jóvenes que viajaban en la camioneta involucrada en el siniestro.El dolor de José Mejía por Carlos Eduardo AcostaJosé Mejía era uno de ellos. Sentado junto a otros allegados, esperaba noticias sobre Carlos Eduardo Acosta, un joven de 22 años al que crió desde que tenía cuatro años.Publicidad“Yo lo crié desde los cuatro años. Cómo no lo voy a querer”, expresó.Mejía contó que la última vez que vio a Carlos Eduardo fue el viernes. El joven residía de forma independiente, aunque mantenía contacto frecuente con su familia y visitaba constantemente a su madre, María Acosta.“Le gustaba trabajar y estar con su familia. No tenía problemas con nadie”, recordó.PublicidadPublicidadSegún relató, Carlos Eduardo formaba parte de una cuadrilla de trabajadores que realizaba labores relacionadas con carga de banano en el puerto. Varios de sus compañeros también viajaban en la camioneta.Familiares indicaron que el grupo había salido hacia la provincia de Santa Elena junto a amigos y conocidos. Entre ellos se encontraba quien era identificado como el jefe de la cuadrilla de trabajo.Detalles del trágico accidente en la vía Guayaquil-Santa ElenaLa madrugada del domingo, cuando se movilizaban por la vía Guayaquil-Santa Elena, la camioneta en la que viajaban se impactó de forma frontal contra un camión a la altura del kilómetro 51, en el sector de Zapotal. Tras la colisión se produjo un incendio que consumió ambos vehículos.Doce personas fallecieron como consecuencia del siniestro.Apoyo a María Acosta y el deseo de sepulturaMientras aguardaba novedades sobre el proceso de identificación, José también acompañaba a María Acosta, madre del joven, quien presenta una discapacidad que le dificulta realizar directamente varios de los trámites requeridos por las autoridades.La familia entregó fotografías y documentación para colaborar con las diligencias forenses.Publicidad“Lo único que queremos es poder darle sepultura”, manifestó.El recuerdo de Catherine Patiño y Wendy FrancoA pocos metros permanecían familiares y amigos de Catherine Patiño, de 30 años, y Wendy Franco, de 24, quienes también integraban el grupo que viajaba en la camioneta.Mercedes Borbor, amiga cercana de ambas, recordó que conoció sobre el accidente mediante una llamada telefónica realizada por otra amiga durante la mañana del domingo.“Al principio pensé que era mentira. Creía que estaban en un hospital”, relató.La mujer explicó que mantenía amistad con Catherine y Wendy desde hacía aproximadamente cuatro años. Incluso convivió con ellas durante una temporada y compartía actividades frecuentes con el grupo de amigos.Según comentó, las jóvenes habían viajado junto a conocidos del sector para compartir y observar el partido de Ecuador.“Eran bien amigueras. Todos se conocían entre ellos”, recordó.Mercedes relató que luego de conocer la noticia, familiares y amigos se movilizaron primero hacia Santa Elena en busca de información. Posteriormente regresaron a Guayaquil para continuar con los trámites relacionados con la identificación de las víctimas.Otras familias en el Laboratorio de CriminalísticaEn los exteriores de Criminalística también permanecían otras familias que optaron por no brindar declaraciones debido al estado emocional en el que se encontraban. Algunas permanecían sentadas junto a fotografías de sus familiares, mientras otras realizaban llamadas telefónicas para coordinar trámites y recibir novedades de allegados que seguían en Santa Elena.Entre los presentes había madres, hermanos, esposas, hijos y amigos que buscaban respuestas sobre el proceso de identificación. Varias familias se encontraban divididas entre Guayaquil y Santa Elena, siguiendo de cerca las diligencias realizadas por las autoridades.