“Ya vengo, mami”. Esas fueron las últimas palabras que Mireya Macías escuchó de su hijo Brandon Salazar antes de que saliera de su vivienda, en el sur de Guayaquil. Horas después, una llamada cambió por completo su domingo. Le informaron que el joven de 22 años estaría entre las víctimas del accidente registrado la madrugada de este domingo en la vía Guayaquil-Santa Elena.Desde el mediodía, Mireya permanecía en los exteriores del Laboratorio de Criminalística y Ciencias Forenses en Guayaquil, donde aguardaba información sobre el proceso de identificación de los cuerpos de las víctimas de un siniestro ocurrido en el kilómetro 51 de la carretera, a la altura de Zapotal.PublicidadEn esa zona, un camión y una camioneta se impactaron de manera frontal y se produjo un incendio. Doce personas murieron, diez de ellas calcinadas.Luego del mediodía, desde el anfiteatro de Santa Elena se trasladaron los cuerpos a la morgue porteña.Sentada junto con otros familiares, Mireya relató que desconocía el destino al que se dirigía su hijo cuando salió de casa.PublicidadPublicidad“Yo no sabía a dónde iba ni con quiénes estaba. Después, a las 09:00, me avisaron del accidente”, contó la mujer con resignación.Brandon trabajaba en una camaronera. Su madre lo describió como un joven tranquilo y dedicado a sus labores. Con el paso de las horas conoció que había salido junto con un grupo de amigos que se dirigía a la playa.“Era un chico trabajador, tranquilo”, expresó.Hasta la tarde de este domingo, Mireya esperaba conocer los procesos de identificación de las víctimas que arribaron en dos vehículos de Medicina Legal de la Comisión de Tránsito del Ecuador (CTE). Allí espera recibir información oficial sobre la identificación de su hijo y confirmar si efectivamente se encontraba entre los fallecidos.“Estoy aquí desde las 13:00. Lo que espero es que me entreguen a mi hijo”, manifestó.A pocos metros de ella, otras familias permanecían en la misma situación. Algunas evitaban conversar debido al estado emocional en que se encontraban. Otras señalaron que preferían esperar información oficial antes de pronunciarse públicamente.PublicidadEntre ellas estaba Shirley Espinoza, quien buscaba noticias sobre su hijo Alberto Carvajal. Junto con ella permanecían otros familiares, entre ellos Jenny Carvajal, quien a su vez esperaba información relacionada con Gary Carvajal, de 24 años, quien también se sumó al viaje.Jenny explicó que la familia conoció el incidente pocas horas después de que ocurrió y desde entonces se iniciaron gestiones para obtener información sobre los jóvenes.Según indicó, tanto Alberto como Gary formaban parte de un grupo de amigos que mantenía contacto frecuente y que residía en sectores del sur de Guayaquil.La familiar comentó que hasta la tarde aún existían dudas sobre las circunstancias que motivaron el viaje. Mientras algunas versiones apuntaban a una actividad relacionada con el trabajo, otras señalaban que era una salida recreativa.“No sabemos realmente qué pasó. Unos dicen que iban por trabajo y otros que iban de paseo. Lo único que sabemos es que ocurrió el accidente”, expresó.Mientras hablaba, Shirley permanecía afectada por la noticia. Sus allegados optaron por responder algunas preguntas en su nombre debido a la dificultad que tenía para conversar.Entre las personas que permanecían en los exteriores de Criminalística estaba Narcisa Franco, abuela de Xavier Pozo, de 22 años. Mientras ella aguardaba en Guayaquil, la madre del joven, Cynthia, y su pareja sentimental se encontraban movilizándose desde Santa Elena hacia la ciudad.Narcisa contó que Xavier era el hijo mayor de seis hermanos y que había formado su propia familia. Dejó una hija de un año.Aunque no convivía con él de manera permanente, recordó que mantenían una relación cercana y que cada vez que la visitaba se detenía a conversar con ella.“Siempre me saludaba, siempre estaba pendiente cuando me veía. Era muy amable conmigo”, relató la adulta mayor.La mujer explicó que gran parte de la familia se encuentra dividida entre Santa Elena y Guayaquil debido a las diligencias relacionadas con el caso. Mientras unos permanecían en la provincia peninsular, otros aguardaban la llegada de los cuerpos a la ciudad.Para Narcisa, Xavier representaba una figura importante dentro de su familia por ser el mayor de los hijos de Cynthia y porque ya había asumido responsabilidades como padre de una niña pequeña.Familiares llegaban y salían constantemente en busca de información, realizando llamadas telefónicas y consultando a funcionarios sobre el avance de los procedimientos. (I)
Salieron con amigos del sur de Guayaquil y no regresaron: familiares esperan identificar cuerpos de los doce fallecidos en el choque en Zapotal
Familiares aguardaron durante horas noticias sobre sus seres queridos mientras avanzaban los procesos de identificación de las víctimas.
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