El TDAH, según el DSM-5-TR (la última actualización publicada en 2022), se caracteriza por dos grupos principales de síntomas: inatención e hiperactividad-impulsividad (Imagen Ilustrativa Infobae)El trastorno por déficit de atención con hiperactividad, o TDAH, es una de las afecciones del neurodesarrollo más comunes en los Estados Unidos, y afecta a unos 15,5 millones de adultos y a aproximadamente 7 millones de niños.Cada vez hay más pruebas que sugieren que las personas con TDAH pueden tener riesgo de padecer otros problemas de salud, como ansiedad, trastornos alimentarios, enfermedades autoinmunes, migrañas, COVID persistente y dolor pélvico crónico.PUBLICIDADPor ejemplo, en un estudio publicado en abril en Scientific Reports, los investigadores analizaron a 958 adultos con dolor crónico resistente al tratamiento. Descubrieron que aquellos con dolor “extremadamente intenso” —calificado consistentemente con 9 o 10 en una escala de 10 puntos— tenían más probabilidades de presentar síntomas de TDAH que aquellos con dolor menos intenso. En general, los síntomas de TDAH fueron aproximadamente el doble de frecuentes en el grupo de estudio que en la población general.Lo que no está claro, sin embargo, es si existe un vínculo biológico directo entre el TDAH y el dolor (o cualquier otra afección), o si los verdaderos culpables son años de estrés, agobio, malos hábitos de sueño, dificultades sociales, síntomas de TDAH no tratados y efectos secundarios de los medicamentos para el TDAH.PUBLICIDADHablamos con expertos y profundizamos en la investigación para comprender mejor las complejas conexiones.Las investigaciones vinculan el TDAH con ansiedad, trastornos alimentarios, enfermedades autoinmunes, migrañas, COVID persistente y dolor pélvico crónico (Imagen Ilustrativa Infobae)Tal y como sugieren este nuevo estudio y otras investigaciones, los adultos con TDAH tienen más probabilidades de reportar dolor crónico y pueden experimentar una mayor intensidad del dolor en afecciones como la migraña, la fibromialgia y el dolor lumbar crónico.PUBLICIDADKaren Stewart, psicóloga clínica con sede en Huntsville, Alabama, especializada en TDAH, dijo que la impulsividad y la rigidez cognitiva (dificultad para adaptarse a nuevos pensamientos o comportamientos), ambas características comunes del TDAH, pueden ayudar a explicar esta conexión.“Nuestras creencias sobre el dolor y nuestras reacciones pueden intensificar o mitigar el sufrimiento físico”, afirmó Stewart. Por ejemplo, la tendencia a catastrofizar o imaginar rápidamente los peores escenarios, lo cual puede ser un signo de impulsividad, y la incapacidad de deshacerse de esos pensamientos, que puede ser parte de la rigidez cognitiva, pueden, en última instancia, aumentar la percepción del dolor, explicó.PUBLICIDADLas personas con TDAH que experimentan dolor, en particular, a veces se ven abrumadas por el miedo a que sus síntomas nunca mejoren, explicó Margo Pumar, psiquiatra especializada en TDAH y psiquiatría reproductiva en San Francisco. Esto puede generar un diálogo interno recurrente del tipo: «No puedo permitir que esto siga ocurriendo. No puedo vivir así. ¿Y si siempre tengo que vivir así?».Imaginar el peor escenario posible también puede aumentar la sensibilidad nerviosa, un fenómeno llamado sensibilización central, que según las investigaciones es más común en personas con TDAH. Esto se refiere a cuando el sistema nervioso se vuelve hipersensible a las señales sensoriales, lo que puede intensificar la percepción de malestar y dolor.PUBLICIDADNo todos los niños con problemas de atención tienen TDAH: es clave descartar otras causas (Freepik)