CULTURAEl editor del medio, que este a�o cumple 25 a�os, empez� de cero, haciendo recados y repartiendo teletipos en el desaparecido 'Diario 16'El fundador y editor de 'El Confidencial', Jos� Antonio S�nchez.Actualizado Domingo,
junio
21:35"Empec� a trabajar en Diario 16 en septiembre de 1976. Estudiaba Primero de BUP. Me gustaba la pol�tica", cuenta Jos� Antonio S�nchez, fundador y editor de El Confidencial, el m�s exitoso de los medios nacidos en Espa�a en el cambio de siglo. "Yo ven�a de una familia muy humilde, era un chico de Usera. Me he sentido muchas veces impostor y el �xito que he tenido lo he atribuido a la suerte siempre, como si no hubiera tenido nunca ning�n m�rito". El Confidencial cumple en 2026 un cuarto de siglo con 60.000 suscriptores.�Cu�l era su tarea al principio en Diario 16?Hac�a recados. Llevaba los ejemplares a la oficina de la censura en el Ministerio de Informaci�n. Iba a por las fotos a Europa Press. Repart�a teletipos. A los 17 a�os me pusieron a llevar el archivo fotogr�fico. Reconoc�a las caras, se me daba bien. Pusieron a Pedro J. Ram�rez de director y me dio el impulso para ser redactor. Primero en la secci�n de Reportajes que, en realidad era sucesos. Era una �poca de drogas y de mucha criminalidad, as� que fue una educaci�n espectacular. En 1983, cubr� la expropiaci�n de Rumasa y entr� en Econom�a, a hacer informaci�n laboral.�En qu� era bueno?Muy bueno en nada. Supongo que conectaba bien. Era un chico de barrio, con experiencia en la asociaci�n de vecinos. Pateaba la calle y entend�a a la gente con la que me relacionaba.En un libro de Miguel �ngel Aguilar le� una idea.Miguel �ngel fue mi primer director.Dec�a que siempre hubo buenos proyectos period�sticos pero que las empresas que los sostuvieron fueron poca cosa. Ahora que es usted empresario editor, �lo ve as�?Yo puedo hablar de Diario 16, el proyecto en el que me crie. Diario 16, con el liderazgo de Juan Tom�s de Salas, ven�a de una experiencia exitosa, Cambio 16, y yo creo que ten�a una estructura empresarial razonablemente s�lida. Hubo dos problemas: primero, que se pens� como un vespertino y eso no funcion� as� que hubo que rectificar sobre la marcha. Y segundo, tuvo que competir con El Pa�s, que ten�a una estructura m�s fuerte y que ocup� antes y con m�s �xito la misma demanda. Eso debilit� la posici�n de otros peri�dicos, incluido Diario 16. Diario 16 termin� mal por un fracaso empresarial, s�. Pero, en el origen, era una apuesta solvente construida con profesionales buen�simos.�Pagaban bien?No recuerdo quejarme. Ni siquiera cuando hac�a recados. Pero es que ven�a de Usera. Comparado con mi familia, estaba bien. En 1986 me fui becado a Columbia Missouri y visit� a Ben Bradley en su despacho del Washington Post. Ten�a la sensaci�n de que hab�a completado el viaje muy deprisa. Ten�a 25 a�os y me iban a hacer redactor jefe de Econom�a a la vuelta. En 1988 me march� del periodismo. Me arrepent� muchas veces, no fui feliz, pero fue un paso que me llev� a Telef�nica en 1996, y que, visto desde 2026, fue necesario para fundar El Confidencial.�Ten�a fatiga del periodismo?El cansancio exist�a. Era un jefe demasiado joven, sin suficiente formaci�n, sin habilidades bien desarrolladas. Hab�a mucha competencia y mucha presi�n. Piense que fueron los a�os de los GAL. Y estaba el ego, que ahora es mi tema favorito. La patolog�a del poder. Empresarios muy potentes me sedujeron. Ten�a 27 a�os, era un chico y me sedujo la relevancia, el picoteo del dinero. Me arrepent� pero ese dinero me permiti� a fundar El Confidencial.�Me arrepent� significa "me aburr�" o "se me envileci� la mirada del mundo en la planta de presidencia"?El s�ndrome de hybris, la enfermedad del poder, lo descubr� en primera persona. Y fue un aprendizaje. Yo tambi�n me he tratado mi propio ego y por eso he estado 25 a�os fuera de la mirada p�blica. He tratado de ser m�s aut�ntico, de quitarme imposturas... El poder es un mundo que no critico, que acepto. No puedo ser c�nico, yo tambi�n tengo poder. Lo conozco y veo debilidades, claro que s�. Veo inseguridades, gente que no est� capacitada para lo que hace y sufre por eso... Pero yo hablar�a de la enfermedad del poder, no de una podredumbre generalizada.H�bleme del hilo que llev� de Terra a El Confidencial. �En Terra hac�an periodismo?No pero trajimos periodistas al equipo para generar contenidos. Terra era un portal, que es una cosa que suena muy antigua pero que, antes de Google, ten�a sentido. Pero la tentaci�n del periodismo estaba ah�. En 1999 compramos Inverti, que era un servicio period�stico. Yo iba en esa direcci�n, pero en marzo de 2000 ces� en el puesto y en dos meses mont� El Confidencial.�Cu�l era la alternativa para usted?No s�. �Gestionar inversiones en activos digitales? Supongo pero no me interesaba. Mi tentaci�n no era ser rico sino volver al periodismo. Mire, la �nica visi�n que he tenido como empresario fue al conocer internet, al ver una pagina cargar. Pens�: esto me va a permitir construir y volver al periodismo. Fue un destello. Terra fue el aprendizaje para desarrollar esa visi�n y volver. Ahora lo veo como un "ten�a que ocurrir". As� que con un grupo de amigos hicimos El Confidencial con cinco periodistas.�Cu�nto riesgo asumi�? Si hubiese salido mal, �se habr�a arruinado?Soy extremadamente prudente y conservador. Para bien y para mal. Salimos con 360.000 euros de capital. Luego, un mill�n. El proyecto era peque�o, estaba pensado para llegar a los 15.000 o 20.00 centros de poder que hab�a en Espa�a y el modelo estaba muy ajustado: esto quiero, esto cuesta. El primer a�o perdimos un poco. El segundo empatamos y en el tercero, ganamos algo.�Qu� hicieron bien?Sab�amos que si el presidente de la empresa nos le�a, el director iba detr�s y despu�s el gerente. �ramos varios medios nuevos en ese momento. La diferencia era nuestra conexi�n con la �lite empresarial, que necesitaba informaci�n exclusiva, un tono un poco m�s fresco e impertinente... Creo que yo ya hab�a descubierto esa oportunidad precisamente porque hab�a estado cerca del poder. Conoc�a sus debilidades y tambi�n su ego. Tambi�n entend�a la vulnerabilidad del periodismo legacy, con estructuras y costes muy altos.O sea que nacieron como alternativa a Expansi�n y en alg�n momento se convirtieron en alternativa a EL MUNDO, El Pa�s y ABC. �Fue una decisi�n consciente?La gesti�n fue muy conservadora. A�ad�amos capas a la cebolla una a una. Nos iba bien y ampli�bamos un poco. En 2006 ten�amos 100.000 lectores. Empezamos a hacer pol�tica, investigaci�n. Ten�amos resultados, reinvertimos y ampli�bamos.�Perdieron dinero en la crisis?No. Fuimos austeros. Dejamos pasar oportunidades, me lo reprocho muchas veces, pero generamos caja. Pasamos el Covid sin perder dinero. Y ahora, a pesar de la presi�n, de la situaci�n terrible de acoso por la que se nos ha retirado la publicidad institucional, resistimos.�Usa la palabra acoso conscientemente o es una manera de hablar?Conscientemente. El Confidencial representa el 2% del mercado de la informaci�n. Si hay 100 millones de euros de inversi�n del Estado, es f�cil: nos tocan dos millones. Hemos ingresado 76.000. Es un momento de acoso y derribo.La presi�n del poder, �es peor que la que ten�a Diario 16, por ejemplo?No puedo comparar. Puedo decirle que este es el peor momento que yo, en mi condici�n de editor, he vivido. El Confidencial se ha llevado mal con todos los gobiernos, pero nunca se hab�a traspasado esta l�nea. Hubo una decisi�n que el Gobierno tom� cuando publicamos el 29 de febrero de 2024 una informaci�n sobre la mujer del presidente S�nchez. Informaci�n que llev� hasta el descubrimiento de una organizaci�n que, entre sus objetivos, ten�a la destrucci�n de El Confidencial. Inmediatamente hubo orden de retirar toda la publicidad del Gobierno. Todos los ministerios, a una. Todos los representantes del Gobierno vetaron nuestros eventos de un d�a para otro.�No habr� nadie del Gobierno en el aniversario?Vendr�, probablemente, lo que llaman el ministro de jornada, el que acompa�a a sus Majestades los Reyes.�Y la relaci�n con el poder de eso que llamamos "el Ibex"?La presi�n del poder existe, claro. Yo he estado al otro lado, entiendo que es leg�timo que las empresas defiendan su imagen. La pregunta es �c�mo lo hacen? Si la herramienta no es un argumentario sino una campa�a de desprestigio y castigo, eso es chantaje y no lo aceptamos. En las empresas hay mayor tolerancia que en el Gobierno, hay una cultura que los lleva a evitar la guerra. No siempre, no todos la tienen, pero, mire, en cualquier caso, son empresas, son decisiones que toman. La rentabilidad es para nosotros una condici�n necesaria pero no es el fin.El abogado de Leire D�ez dijo que ten�a 61 periodistas bajo su manto. �C�mo le suena?Esa mafia la hemos sufrido y hemos tenido la fortuna y la inteligencia de descubrirla y ponerla en la opini�n p�blica. Si acaso, me pregunto si hay tantos periodistas en la lista, tantos medios. Me entra la duda, primero, porque para hacer el mal no se necesita tanta gente. Y segundo, porque a pesar de los pesares, la clase period�stica es m�s sana que eso, es m�s sana de lo que escucho en las tertulias. �61 periodistas? Bueno, si la fontanera es periodista, entonces s�, pero es que yo no estoy de acuerdo con ese supuesto. No creo que haya tantos periodistas tan perversos, torpes y antidemocr�ticos para dejarse instrumentalizar por una paga.Sean 61 o seis, �qu� lleva a los periodistas a prestarse a estas cosas?Primero, la militancia ideol�gica cuando est� por encima de cualquier otra responsabilidad. Me refiero a ese sesgo ideol�gico patol�gico que aparece cuando decimos: "Por encima de todo soy esto y no me voy a apear". Otro problema es el de la inseguridad. Si te crees un periodista pero no lo eres, si eres un impostor, el ego herido te puede convertir en el instrumento de gente as�. Yo gestiono egos. En el periodismo, los egos son superlativos. Y est� la codicia, por supuesto.�Ve bien el conjunto del periodismo? �Lee la competencia y piensa "esta gente trabaja bien, lo que ofrecen vale el precio de la suscripci�n?S�. Los medios relevantes, todos ellos y no s�lo ellos, aportan cosas por las que merece la pena pagar y creo que seguir�n ofreci�ndolo. En 2000, la amenaza del mundo digital fue la oportunidad de crear El Confidencial. Ahora hay otra bomba at�mica, la IA, que tambi�n puede ser una gran oportunidad. La prensa libre va a ser m�s necesaria que nunca. El problema ser� la saturaci�n. �Cu�ntos actores generar�n recursos suficientes para sobrevivir con equipos competentes? Hay dos mil y pico medios en Espa�a.







