—Tenías 31 años conduciendo una redacción de 25 años promedio. ¿Cuán importante fue esa juventud para el éxito fenomenal que tuvo “El País” y lo que revolucionó la prensa en idioma español? —Lo más importante desde mi punto de vista es que yo era muy joven, pero había empezado muy joven. Desde los 18 años empecé mi carrera periodística en un diario que entonces pertenecía a los sindicatos franquistas; era durante la dictadura, el diario Pueblo, pero que al pertenecer a los sindicatos era el más progresista, por así decirlo, o el que se veía obligado a defender a las clases trabajadoras dentro de la dictadura, etc., etc., y tenían un gran periodista absolutamente franquista al frente, Emilio Romero, quien era un periodista un poco epónimo en aquellos momentos. Entonces ya tenía yo un currículum profesional y en realidad me pidieron, o me sugirieron, que me hiciera cargo del periódico después de que algunos importantes periodistas, empezando por Miguel Delibes, que aparte de gran periodista era un gran novelista y un escritor formidable, pues, no quisieron aventurarse a tratar de hacerlo. Terminé aceptando ser director adjunto de un periodista republicano muy famoso, Vicente Gallego, que había sido mi profesor en la Escuela de Periodismo, pero él ya tenía una edad, no digo provecta, pero parecida, un poco más joven, de la que yo tengo ahora. Y pensó que aunque era una aventura que tuviera alguien más joven para ayudarle, pues no le apetecía. Y entonces, ya cansados de buscar más profesionales, porque hubo otros que también se negaron a hacerlo, me dijeron: “Pues, ya, dirige tú el periódico”. Me lo dijo José Ortega, el hijo de Ortega y Gasset, y Jesús Polanco, el fundador y dueño de la editorial Santillana, que eran el presidente y el consejero delegado. Y para mí fue una oportunidad excepcional. No he sido más que periodista toda mi vida; cuantos empleos me han sugerido en la política o en otro tipo de empresa los he rechazado siempre. No he querido trabajar nunca en la administración pública. Y claro, pues la redacción tampoco era muy fácil contratarla porque la desconfianza hacía que el periódico funcionara como era debido, pues cundía. Con lo cual, tuve que contratar a muchos jóvenes periodistas, algunos recién licenciados y algunos de ellos incluso con trabajos de responsabilidad dentro de la redacción. Por ejemplo, el director de las páginas económicas era un economista y periodista que tenía 22 o 23 años en ese momento, y luego ha sido un gran periodista económico reconocido internacionalmente, Fernando González Urbaneja. Fue una aventura maravillosa. Lo mejor de esa aventura es que José Ortega, cuando empezamos el periódico, me dijo una frase de su padre, don José Ortega y Gasset: “Me decía mi padre que uno no conoce bien América Latina si no conoce España. Pero también me dijo que uno no conoce España si no conoce bien América Latina”. Lección a la que me apliqué y me he aplicado prácticamente durante toda mi vida desde entonces. —¿Qué relación hay entonces entre el regreso de la democracia en España y “El País”?
Juan Luis Cebrián:“Los medios se están convirtiendo nuevamente en una experiencia de poder muy importante”
El fundador y director de la redacción de “El País”, entre 1976 y 1988, y luego de la empresa Prisa, cuando sumó radios y televisión, repasa los cincuenta años del diario que ayudó a construir la democracia española y advierte sobre el presente: estamos atravesando un cambio de civilización, equiparable al que provocó la invención de la imprenta, que está alterando de raíz la forma en que se produce y financia el periodismo. Analiza la compra de medios por magnates como Bezos o Musk, el vaciamiento de las redacciones tradicionales y el affaire de corrupción que sacude hoy al gobierno de Pedro Sánchez en España. También opina sobre Javier Milei, a quien describe como histriónico, pero capaz, y se declara optimista sobre el futuro del periodismo y de América Latina. Cebrián es uno de los periodistas más importantes de la historia de la prensa. Personaje mítico del cuarto poder de la democracia, tan temido como reverenciado. Tenía apenas 31 años cuando se convirtió en el primer director de “El País”, el 4 de mayo de 1976. Lo acompañaba una redacción en la que la edad promedio rondaba los 25 años. Cinco años después, el 23 de febrero de 1981 a la noche, esa misma redacción resistió un golpe de Estado y sacó el periódico a la calle mientras una columna de blindados avanzaba hacia el edificio. Ese episodio es hoy una de las escenas centrales de “El periódico de la democracia”, el libro que Javier Cercas publicó este año para narrar, desde su propia experiencia como lector, los cincuenta años de historia del diario y su relación inseparable con la democracia española. Cebrián es miembro de la Real Academia Española desde 1996 y autor de una veintena de libros entre ensayo y ficción, entre ellos, “Cartas a un joven periodista”, “Primera página” y, más recientemente, “Caos. El poder de los idiotas”.








