15 de junio, 2026 - 07h30Es una pena, pero esa es la realidad contemporánea: solo el fútbol une al planeta. No hay manera de concertar para enfrentar los acuciantes problemas sociales, económicos, falta de empleo, salud, seguridad y educación pública, en la seguridad social, de defensa del medioambiente, combate a la corrupción y a las bandas delincuenciales, en donde las posiciones políticas y los sesgos ideológicos polarizados se imponen y no permiten llegar a consensos. El mundo está futbolizado y se extenderá mientras dure este evento que concentra la mirada del planeta y que será una distracción frente a los problemas que se viven. Con la mirada en los países anfitriones, EE. UU., Canadá y México, en donde 48 naciones tienen representación con sus equipos, en medio de un ambiente de distensión a pesar de las guerras, confrontaciones y polarización de las sociedades.En el caso ecuatoriano, en medio del conflicto armado interno, la guerra contra las bandas criminales, que son transnacionales, el narcotráfico, la explotación ilegal de la minería y la narcopolítica, aliada y vinculada a negocios sucios con estos sectores. En el mundo, por la guerra tras la agresión de Rusia a Ucrania y en Medio Oriente, el conflicto entre Irán-EE. UU. e Israel, que mantiene en vilo al mundo. La política y el juego de intereses han dificultado llegar a acuerdos, tan necesarios e imprescindibles. En el caso nacional, solo dos hechos importantes lograron unir al país: en el fútbol, que se consolidó cuando logramos la primera clasificación al mundial de Corea del Sur-Japón 2002 y en el problema limítrofe con Perú, primero con el brillante triunfo militar en el conflicto del Alto Cenepa de 1995, que permitió presionar para lograr la firma del acuerdo de paz de Itamaraty, el 26 de octubre del 98.Fue positivo y destacado mirar la concurrencia al Palacio de Gobierno de expresidentes de la República de diversa tendencia política, incluso adversarios como fueron León Febres-Cordero y Rodrigo Borja, pero que depusieron intereses personales y de grupo para respaldar al gobierno de turno y sumarse al llamado del primer mandatario de entonces de “ni un paso atrás” y allí se sumó el pueblo ecuatoriano. Hoy resulta inconcebible que no se pueda lograr la unidad nacional ni siquiera para enfrentar a los grupos delincuenciales organizados, al narcotráfico, a la minería ilegal, a la narcopolítica. Incluso resulta vergonzoso y humillante que la oposición política (que busca impunidad y defiende a delincuentes condenados por la justicia, unos que están en la cárcel y otros prófugos en el exterior) anuncie su rechazo al proyecto de ley antimafias que se tramita en la Asamblea y que cuenta con la ayuda de Italia, que tiene experiencia en este campo. Cómo no se puede llegar a acuerdos básicos para mejorar la calidad de dos sectores fundamentales: salud y educación pública, convencidos de que si no mejoran no se puede avanzar en el desarrollo. Cómo no se puede llegar a consensos para impulsar la reforma estructural que requiere de manera urgente la seguridad social, que va a colapsar. Igual sucede con la necesidad de impulsar la reforma laboral, tan necesaria para impulsar la generación de mayor empleo pleno. (O)
Miguel Rivadeneira Vallejo: Solo el fútbol une | Columnistas | Opinión
El mundo está futbolizado y se extenderá mientras dure este evento que concentra la mirada del planeta.












