La subida de tipos de interés que el Banco Central Europeo (BCE) acaba de aprobar llega en un momento de precios de la vivienda récord en España, con el metro cuadrado por encima de los 2.000 euros de media en el conjunto del país y rozando los 5.000 euros en Barcelona y Madrid.El encarecimiento ha mantenido su aceleración en los primeros meses del año, con incrementos muy por encima de la inflación, de casi el 8% en el primer trimestre según el Colegio de Notarios y del 12,9% según el INE. Todo ello, pese a que el número de compraventas ha caído en las comunidades autónomas más tensionadas, como Catalunya, Madrid o Baleares. Ahora, el mercado espera que el aumento de la tasa de depósito hasta el 2,25% ayude a moderar unos precios desbocados y que están agotando la solvencia de los compradores.Lee tambiénDesde el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana se muestran prudentes ante el nuevo escenario que abre la decisión del BCE. “Estamos pendientes de la evolución de la coyuntura económica para tomar aquellas medidas que fuesen necesarias de cara a mitigar el impacto”, aunque de momento no observan elementos que dificulten “especialmente” el acceso al crédito como consecuencia del contexto interna­cional.Como siempre que suben los tipos, las ratios de endeudamiento se ajustan, y eso obliga a comprar viviendas de menor importe, subraya al respecto Mercedes Blanco, vocal titular del Consell Assessor de l’Habitatge de Catalunya en representación de Pimec. Aunque el incremento del coste de financiación “sea mínimo”, prosigue Blanco, y algunas entidades bancarias ya lo hubieran descontado, provocará que se siga reduciendo la capacidad de compra de los hogares, en especial los de menores ingresos. Con este escenario, la experta anticipa una moderación progresiva de las subidas de precio, aunque no una corrección generalizada por la escasez de oferta en las grandes ciudades y áreas metropolitanas.Los inmuebles se han mantenido altos pese a la bajada de ventas porque el producto escaseaEn este sentido, Sergio López Alcover, consejero delegado de la promotora Viviendea, explica que, con la subida de tipos, se encarece la financiación en el margen, lo que se trasladará al Euribor y a las cuotas de hipotecas variables, algo que puede enfriar la demanda más sensible al crédito, especialmente la primera vivienda con alta financiación. Las viviendas sobrevaloradas, con precios poco realistas dados su situación y público objetivo, serán las primeras en ajustar los incrementos que se han visto los últimos meses, sostienen fuentes del mercado.El encarecimiento de estos primeros meses del año ha contrastado con una compra a la baja y un aumento muy importante tanto del número de hipotecas firmadas como del importe medio de estas. Es decir, más personas han necesitado pedir préstamos más cuantiosos para adquirir vivienda, lo que ha vuelto a traer recuerdos de la época de la burbuja.En este sentido, Fernando Pinto, profesor titular de Economía Aplicada e investigador de la Universidad Rey Juan Carlos, apunta que existen mecanismos que han mantenido los precios al alza pese a la bajada de transacciones, como una rigidez del vendedor, que prefiere retirar un piso del mercado antes que rebajar, porque no suele tener urgencia de venta.En la parte de la edificación, Xavier Vilajoana, presidente de la asociación de constructores ­APCE, señala el incremento de costes que se arrastra desde la guerra de Ucrania y que ahora vuelve con la crisis de Oriente Medio, lo que también empuja los precios.El ajuste será progresivo y centrado en los pisos sobrevalorados, señalan en el sectorEsto, en cuanto a la compra como residencia. Los analistas, en cambio, descartan que la compra de inversión pueda verse afectada. Alberto Díaz, director general de mercados de capitales en Colliers, asegura que la situación del mercado no cambia, “porque esta subida de tipos ya estaba descontada y por lo tanto se incluía en los tipos de Euribor a cinco años y también en las rentabilidades de los bonos soberanos”.Lee tambiénPor su lado, Sigfrido Herráez, decano del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, sostiene que el menor número de operaciones se debe al agotamiento del producto. “La demanda es masiva, aunque solvente a un determinado precio”. La escasez de oferta muestra que, pese a ventajas fiscales y una financiación más favorable (sobre todo, para los jóvenes), “la burbuja de demanda no se rompe”, por lo que este problema no se resuelve con cambios en los tipos de interés.Periodista. Ha desarrollado gran parte de su carrera en La Vanguardia, donde ha cubierto las áreas de Educación y Universidades, Política y, ahora, Economía. Licenciada en Ciencias de la Información y Postgrado en Estudios Culturales