La crisis interna de Vox en la Región de Murcia tras la expulsión del que fuera su presidente provincial, José Ángel Antelo, a finales de febrero, está teniendo repercusiones políticas en otros partidos. A principios de esta semana, dos concejales que han abandonado las filas de Vox facilitaban la presentación de una moción de censura contra la alcaldesa de Cartagena, Noelia Arroyo, del PP, primera damnificada de las cuitas internas de los ultras. La segunda es la líder regional de Podemos, María Marín, que dejará de ser la portavoz del Grupo Mixto en la Asamblea Regional de Murcia y tendrá que ceder el cargo a Antelo. El partido morado tiene además que reducir a la mitad sus tiempos de intervención en el parlamento autonómico y, a partir de septiembre, no podrá volver a plantear preguntas al presidente Fernando López Miras en las sesiones de control al Gobierno.Esta situación se deriva del aterrizaje de Antelo en el Grupo Mixto; ya que, a pesar de la expulsión de Vox, no ha abandonado su acta de diputado. Lo mismo ha hecho la diputada Virginia Martínez, que también abandonó a los de Santiago Abascal el pasado abril. Así, el Grupo Mixto de la Asamblea Regional, hasta ahora integrado por los dos diputados de la coalición Podemos-IU (María Marín, de Podemos, y José Luis Álvarez-Castellanos, de IU), ha duplicado su número de representantes y los servicios jurídicos de la Cámara han elaborado un nuevo reglamento para organizar su funcionamiento, que entró en vigor este 16 de mayo. Según esta norma, los cuatro diputados tienen que repartirse a partes iguales el tiempo de intervención en los debates de los plenos (pueden tomar la palabra los cuatro o bien cederse los tiempos entre ellos y hablar uno de los representantes de cada lista política). Lo mismo ocurre con la asignación económica mensual que recibe el grupo parlamentario: de los 19.940 euros al mes que se transfieren al grupo, 9.970 euros serán para los morados y la misma cantidad, para los disidentes de Vox.Sin embargo, para Podemos-IU, lo verdaderamente relevante es la manera en que se ha fijado el reparto de la portavocía del grupo, porque no la consideran equitativa. Según el nuevo reglamento, el portavoz del grupo será rotativo por orden de antigüedad y el cambio se producirá coincidiendo con el final de cada periodo de sesiones. Además, quien ya haya sido portavoz del Grupo Mixto, no puede volver a ocupar el cargo, a menos que se lo ceda otro de los diputados. En la práctica, resumen los diputados de Podemos-IU, la norma es un veto directo a María Marín, la diputada más antigua del grupo y, por tanto, la que debería iniciar la rotación como portavoz. Como ya venía ejerciendo ese cargo, no puede hacerlo, y le corresponde por turno a su compañero Álvarez-Castellanos. Este ha decidido delegar de nuevo en ella para el puesto, que tendrá que abandonar el 31 de agosto, cuando finaliza el periodo de sesiones. Después, correrá otra vez el turno: el siguiente en la lista es el ex líder de Vox Antelo, que ocupará el cargo del 1 de septiembre al 31 de diciembre. Tras él, toma el relevo hasta el final de la legislatura su compañera Martínez, que podría también ceder su turno a Antelo. En total, en el año que queda hasta las elecciones, los ultras serán portavoces del grupo 9 meses, mientras que los progresistas solo tendrán tres meses y medio de los que dos, julio y agosto, son inhábiles y no hay actividad parlamentaria.Ser portavoz del grupo parlamentario tiene una trascendencia especial: este cargo participa en la Junta de Portavoces, que es el órgano que fija la actividad parlamentaria, por ejemplo, estableciendo las mociones que se van a debatir en los plenos, y también en la Diputación Permanente, el órgano que mantendrá la actividad cuando se disuelva la Cámara para convocar elecciones. Es quien debe firmar las mociones que el grupo parlamentario quiera llevar a debate. Y es el único que puede plantear preguntas en las sesiones de control al Gobierno al presidente, Fernando López Miras. Durante los últimos nueve meses de la legislatura, Podemos-IU simplemente no podrá ejercer ese control.Para María Marín, una vez que Antelo asuma la portavocía del grupo tras el verano, se producirá en la Asamblea Regional “una subversión total de lo que votaron los ciudadanos, porque la representación en la Cámara no se va a corresponder con los resultados de las urnas: habrá dos portavoces de la ultraderecha, el del grupo parlamentario de Vox y el del grupo Mixto, y ninguno de la izquierda”, en lo que considera un proceso de “subversión democrática”.Tanto ella como su compañero José Luis Álvarez-Castellanos, creen que el reglamento aprobado es un “regalo” del PP a los ex miembros de Vox ya que, si recaba su apoyo en el Parlamento autonómico, Fernando López Miras no necesitará al partido ultra para aprobar ninguna medida, puesto que solo le faltan dos diputados para tener la mayoría absoluta. En los últimos meses, los de Santiago Abascal han tumbado, entre otras, la propuesta del PP para modificar la ley de protección del Mar Menor y una ley regional de Vivienda, que ahora podrían sacar adelante con el voto favorable de los expulsados, al igual que los presupuestos de este 2026, que todavía no se han presentado.El debate de las cuentas públicas es otro de los campos en los que Podemos-IU se podrían ver afectados, pues los presupuestos se presentan en la Comisión de Economía y Hacienda en la que solo participa un diputado del Grupo Mixto, que será Antelo, según el reparto fijado en el reglamento.Para Álvarez-Castellanos, la izquierda murciana puede, pese a todo, sacar una lección de esta situación: la de que es prioritario, de cara a las elecciones de 2027, aumentar su representación, al menos, hasta los tres diputados, cifra mínima para contar con grupo parlamentario propio y no tener que compartir el Grupo Mixto con otras fuerzas, como ya ocurrió también en la pasada legislatura tras la ruptura de Ciudadanos por la moción de censura fallida contra López Miras. Y conmina también a los disidentes y expulsados de otros partidos a abandonar sus actas para no pervertir el sentido de los votos que cada formación recibió en las urnas.