Todo comenzó en una fiesta. En Shanghái, en 2017, dos amigos asistieron a un cumpleaños al que llegaron, dicen, “por casualidad”. Era en un rooftop altísimo. Ellos, dos becarios madrileños, estudiantes de Arquitectura, fascinados con el sitio, le preguntaron a la anfitriona si era común hacer eventos en sitios así. Ella les contó que, en realidad, consiguió ese espacio de un modo poco ortodoxo: llamó a un cerrajero para que forzara la cerradura de un edificio, llevó música y bebidas y convocó a sus amigos. Esa idea, la de hacer una fiesta en cualquier sitio, fue el germen de su proyecto, cuentan Óscar Sánchez (Madrid, 30 años) y César Cañadas (Madrid, 31), los dos arquitectos detrás de yyplusplus.Antes de trabajar con el cocinero Dabiz Muñoz, de diseñar la Sala de Despiece y las oficinas de Red Bull, de trabajar en proyectos tan versátiles como una playroom para una marca de videojuegos (PlayStation), una marca de ropa (Puma) o un pastelero de tartas de queso (Álex Cordobés), eran apenas dos amigos que organizaban raves… en China. Mientras estudiaban en la Politécnica de Madrid, apareció una convocatoria para una beca. Era una oportunidad, dicen, que toda la universidad quería. “No teníamos superbuenas notas. Pero como somos muy estratégicos, lo planeamos mucho. Pedimos una carta de recomendación a un profesor en China, no sé si nos inventamos que sabíamos chino… Y lo hicimos de tal forma que fuese un poco absurdo dársela a uno y no al otro. O nos cogían a los dos o a ninguno”, aseguran.Son tan metódicos como excéntricos. No trabajan ni en metros ni en centímetros, sino que, como si fuera una insignia, proclaman: “Dibujamos en milímetros”. Toman referencias de sitios extraños. “Un libro que nos encantó fue un catálogo de mobiliario de prisiones”, cuentan con naturalidad. La recepción de las oficinas de Jungle, que debían combinar con una tienda, es un espacio metálico de luz blanca. Tiene una mesa central donde unos falsos disquetes con NFC hacen las veces de productos y, en las paredes, unas pantallas permiten insertar esos disquetes para ver los productos en 3D. Todas son piezas diseñadas a medida. Es su último trabajo y refleja un espíritu ultraconceptual: “Hoy, la experiencia de compra está superguiada. Quisimos recuperar o reinterpretar una experiencia de compra más analógica y el acto de digging [rebuscar vinilos en tiendas]. Antes, en un videoclub o una tienda de vinilos el formato de los productos era el mismo, y eso democratizaba la relación con el producto”, cuentan.Tras el cumpleaños en el rooftop, junto con dos colegas comenzaron a organizar raves en China, bajo el nombre de yyyycolectivo. Se autoimpusieron algunas condiciones, como nunca repetir locación o no anunciar el line-up con antelación. “Lo que buscábamos, de manera muy intuitiva, era que la gente confiase en la marca”, revelan. Comenzaron a ir personas de la escena artística, como el director creativo de Adidas. El público era cada vez menos occidental.Esa característica que tenían sus raves, de que podían localizarlas en una nave industrial, un sótano, un helipuerto, una casa en un lago, pero nunca en el mismo sitio que la anterior, se transformó en una determinación de no ser encasillados, un espíritu que persiste aún hoy. A partir de aquellas primeras fiestas —una etapa que consideran fundamental— comenzaron a recibir encargos. Son arquitectos, pero su campo de acción es amplio: diseñar una pasarela, un escaparate, un camión para una manifestación por el Día del Orgullo, unas zapatillas, una campaña de marketing, un pop-up gastronómico, oficinas. “No teníamos referencias ni referentes de lo que nos interesaba hacer”, dice Cañadas sobre los primeros pasos.El pico de trabajo fue en 2022, con un equipo de nueve personas, con los proyectos de las oficinas de Red Bull y el restaurante Sala de Despiece a la vez. Para informarse, antes de presentar los planos de la Sala Cero realizaron una visita a una verdadera sala de despiece. Allí confirmaron que tenía sentido crear, en la entrada del restaurante, un pequeño recibidor que separara el salón de la calle, a la manera de sala de higienización, y que la iluminación de los dos espacios fuese completamente contraria. Para coronar, crearon en el sótano un pequeño club, una experiencia que los reconectó con su temporada de organizadores de fiestas. En la Sala Cero, todo está diseñado: las lámparas, las cajas de registro y hasta las cajas de electricidad.Con el mismo espíritu aséptico remodelaron las oficinas de Red Bull. Este edificio tiene una condición particular y es que conecta dos calles: de Farmacia a Hernán Cortés. Si se dejaran las puertas abiertas, un peatón podría atravesar de una calle a la otra y, como si fuera una ciudad ciberpunk, integrar la oficina al urbanismo madrileño (calle Red Bull). Además, su versatilidad permite que el estacionamiento se convierta en un club nocturno y la recepción en una barra de bar de 360 grados.Su modo de vestir parece la versión ponible de sus proyectos más recientes: grises, lisos, colores fríos, minimalismo, materiales raros. Una de las oficinas de Jungle, parte de la remodelación de los tres pisos de la consultora y donde se desarrolla esta conversación, es lo opuesto: naranja cálido, ventanas curvas, sofás confortables. “Muchas veces estamos luchando por intentar no hacer algo metálico”, justifica Sánchez. Es otro modo de decir que, por encima de la materialidad, está el concepto. O que lo que más les importa es huir de la identidad.
Yyplusplus, de organizar ‘raves’ en China a diseñar restaurantes de moda y sedes de empresas
César Cañadas y Óscar Sánchez son los arquitectos al frente del estudio que diseñó la Sala de Despiece, las oficinas de Red Bull y las de Jungle
Dos arquitectos fundaron Yyplusplus tras organizar raves en China; diseñan Sala de Despiece y Red Bull con minimalismo ultrapreciso. Su enfoque conceptual (precisión milimétrica, versatilidad funcional) redefine office design corporativo, impactando decisiones de workspace en tech.








