Carmen Valero Berl�nActualizado Lunes,

junio

01:56Suiza rechaz� ayer incorporar a su Constituci�n federal el objetivo de impedir que la poblaci�n del pa�s supere los 10 millones de habitantes antes de 2050. La iniciativa, impulsada por el Partido Popular Suizo (SVP/UDC), principal fuerza pol�tica del pa�s y referente de la derecha nacional soberanista europea, obtuvo alrededor del 45% de los votos a favor frente a un 55% en contra.La propuesta encerraba una paradoja. Su objetivo era demogr�fico, pero los instrumentos previstos para alcanzar esa meta se centraban fundamentalmente en la inmigraci�n, el asilo y la libre circulaci�n de personas con la Uni�n Europea. Esa dualidad ayuda a explicar la atenci�n que despert� el refer�ndum m�s all� de las fronteras del pa�s alpino. Porque de haber prosperado, Suiza se habr�a convertido en el primer pa�s europeo -y del mundo- en fijar constitucionalmente un l�mite demogr�fico. Los debates sobre control demogr�fico suelen asociarse a experiencias como la pol�tica del hijo �nico aplicada durante d�cadas en China, no a democracias occidentales. Su excepcionalidad coincide adem�s con un contexto europeo marcado por el endurecimiento de los debates sobre inmigraci�n, integraci�n, vivienda y capacidad de absorci�n de los servicios p�blicos. Actualmente la Confederaci�n cuenta con 9,1 millones de habitantes, frente a los 7,3 millones que ten�a en 2002. El texto obligaba al Gobierno a intervenir cuando la poblaci�n alcanzara los 9,5 millones de habitantes y, en �ltima instancia, a revisar o denunciar acuerdos internacionales que contribuyeran al crecimiento demogr�fico, incluida la libre circulaci�n de personas con la Uni�n Europea, uno de los pilares de la compleja red de acuerdos bilaterales que regula las relaciones entre Suiza y el bloque comunitario. M�s de 360.000 trabajadores transfronterizos cruzan diariamente las fronteras suizas para trabajar en hospitales, industrias tecnol�gicas, empresas farmac�uticas, f�bricas de relojer�a y otros sectores estrat�gicos. Para los adversarios de la iniciativa, cualquier cuestionamiento de ese marco habr�a introducido incertidumbre econ�mica y pol�tica en un momento especialmente delicado para las relaciones entre Berna y Bruselas.La discusi�n tuvo tambi�n una importante dimensi�n econ�mica. Los sectores empresariales advirtieron durante la campa�a de que una restricci�n de la libre circulaci�n agravar�a la escasez de mano de obra en una econom�a fuertemente dependiente de trabajadores extranjeros. Un estudio del Instituto Demografik de Z�rich estim� que una reducci�n dr�stica de la inmigraci�n podr�a provocar un d�ficit de hasta 329.000 trabajadores equivalentes a tiempo completo en 2050.La participaci�n alcanz� el 57%, claramente por encima de la media habitual de las votaciones federales suizas, situada en torno al 48%. Eso significa que alrededor de 3,2 millones de personas acudieron a las urnas. De ellas, aproximadamente 1,8 millones rechazaron la iniciativa y cerca de 1,4 millones la respaldaron. Resultado y participaci�n reflejan una movilizaci�n poco habitual del electorado. En un pa�s donde la democracia directa lleva a los ciudadanos a las urnas varias veces al a�o para pronunciarse sobre cuestiones federales, cantonales y municipales, una participaci�n de este nivel suele interpretarse como una se�al de la importancia pol�tica del asunto sometido a votaci�n y del grado de polarizaci�n que ha alcanzado el debate.El mapa electoral volvi� a reflejar las divisiones ling��sticas y territoriales de la Confederaci�n. La Suiza franc�fona vot� mayoritariamente contra la iniciativa, mientras que buena parte de la Suiza german�fona y el Ticino registraron resultados m�s favorables al s�. Las diferencias reflejan realidades distintas dentro del pa�s: una Suiza german�fona que concentra la mayor parte de la poblaci�n y de la actividad econ�mica, con el eje Z�rich-Basilea-Zug como uno de los principales motores financieros e industriales de Europa; y una Suiza franc�fona tradicionalmente m�s abierta a las din�micas internacionales y a las relaciones con Europa.El presidente del SVP/UDC, Marcel Dettling, atribuy� la derrota al peso de las grandes ciudades. "El campo dijo claramente s�, pero las ciudades inclinaron la balanz", declar� a la radiotelevisi�n p�blica suiza de lengua alemana SRF. Los resultados confirmaron una clara fractura entre �reas urbanas y rurales.Otra l�nea de divisi�n apareci� en torno a la relaci�n con Europa. Para los adversarios de la iniciativa, el resultado constituye tambi�n una victoria para la continuidad de las relaciones entre Berna y Bruselas. "Este rechazo es una excelente noticia para nuestras relaciones con la Uni�n Europea y con el resto del mundo", afirm� la diputada ecologista Clarence Chollet en la radiotelevisi�n p�blica suiza de lengua francesa RTS. Seg�n la parlamentaria, la proximidad de las negociaciones sobre el nuevo paquete de acuerdos bilaterales con la UE fue uno de los factores que influy� en el voto de los ciudadanos.Desde el SVP/UDC la lectura es diferente. La diputada C�line Amaudruz rechaz� vincular directamente el resultado con la cuesti�n europea y advirti� contra la tentaci�n de "mezclar los expedientes". Para la formaci�n soberanista, la consulta trataba fundamentalmente de inmigraci�n y crecimiento demogr�fico.Pese a la derrota, los promotores de la consulta sostienen que el resultado no invalida el diagn�stico que impuls� la iniciativa. "Invito a quienes celebran hoy este resultado a resolver estos problemas", declar� Dettling tras conocerse los resultados. A su juicio, "Suiza no tiene nada que celebrar hoy".El refer�ndum fue rechazado. El debate que lo impuls�, no.