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Un conjunto de cuadernos de campo que permaneció desaparecido durante años permitió esclarecer la historia de uno de los fósiles más extraordinarios hallados en Nueva Zelanda. Las anotaciones pertenecían al paleontólogo Richard Köhler y aportaron los datos que faltaban para completar la descripción científica de un pez prehistórico descubierto en 1999.
El ejemplar, de 1,2 metros de longitud y conservado con un nivel de detalle excepcional, permaneció durante décadas sin una documentación completa sobre el lugar exacto donde apareció. La recuperación de los registros originales hizo posible catalogar oficialmente el fósil y cerrar una investigación que se prolongó durante casi 30 años.
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La historia comenzó durante una expedición científica a Pitt Island, en el archipiélago de las islas Chatham. Mientras recorría la costa occidental situada sobre la bahía Waihere, Richard Köhler detectó un fósil incrustado en un acantilado de difícil acceso.









